Crianza en verano

BEBÉS Y NIÑOS PEQUEÑOS

18 claves para una crianza sana y feliz este verano

Estamos de vacaciones y se abre un mundo nuevo de posibilidades para crecer en familia...

27 de junio de 2017, 20:21 | Actualizado a

1. Dale de mamar todo lo que necesite

Al igual que a los adultos, el calor puede hacer que los niños beban más, coman menos y más veces al día. Con los bebés que toman leche materna pasa lo mismo, así que ofrécele el pecho cuando lo veas inquieto y no olvides que todas las tetadas no tienen por qué ser iguales, ya que unas las pedirá por hambre y otras por sed.

Y si solo ha mamado unos minutos porque tenía sed (la primera leche es la que tiene más agua), vuelve a ofrecerle ese mismo pecho en la siguiente ocasión pero deja que sea él quien marque la pauta, confía en su sabiduría innata, porque nadie mejor que él conoce cuáles son sus propias necesidades.

2. Ofrécele agua con cierta frecuencia

Si tu hijo mama y tiene sed, no necesita agua. Tan solo tu pecho.

Pero si tu hijo ya no mama o combináis la lactancia con otros alimentos, puedes ofrecerle agua. Ofrecer no es obligar. Si le preguntas si quiere agua y tiene sed, seguro que te dice que sí.

En el caso de que tu hijo tenga una tacita con asas, renueva el agua porque, al beber, una parte del líquido vuelve al recipiente y la saliva ayuda a iniciar el proceso de descomposición de los alimentos. De la misma manera, descarta aquellos envases de agua que llevan un tiempo abiertos.

Es preferible que el agua esté natural antes que demasiado fría. Pero no dejéis las botellas con agua durante el día en el coche, pues las altas temperaturas a las que se exponen pueden afectar al plástico y, por lo tanto, al agua que contienen. Y elige siempre envases de plástico libres de BPA.

3. Portea, sin dudarlo

​Si aún no conoces el porteo, te animamos a usarlo. Viajar con niños ¡y vivir con niños! tiene un antes y un después de usar una mochila ergonómica o un fular. Pero déjate aconsejar por profesionales en porteo ergonómico, que respeta la fisiología del cuerpo infantil, ya que no todas las mochilas son iguales.

4. Resguarda sus ojos tras las gafas

Se ha concienciado a los padres de lo necesario que es proteger la piel de los niños del sol. Sin embargo, ¿qué ocurre con sus ojos? La incidencia del sol no es igual ahora que años atrás, y esta época favorece la aparición de problemas oculares como la conjuntivitis. Por esta razón, los especialistas insisten en que se protejan los ojos de los niños con gafas de sol. ¿Y estas deben cumplir algún requisito? Por supuesto, deben estar homologadas (busca que tenga el sello de la Comunidad Europea, así como la clase a la que pertenece o la categoría de su filtro) y tienen que estar fabricadas con materiales seguros para los niños.

5. Evita que esté al sol al mediodía

Desde las 12 y hasta las 16 horas nadie debería exponerse al sol más de 20 minutos, ¡y un bebé mucho menos! Su piel es muy delicada y la mejor manera de protegerla es no exponiéndola.

El momento ideal para ir a la playa o a la piscina con ellos es a primera hora de la mañana o al atardecer, y sin olvidarse del protector solar, la gorra y la camiseta. Y aunque a veces se olvida, en la montaña el sol quema tanto o más como en la playa, así que toca tener cuidado.

6. ¿Baños de piscina o de mar?

Los baños en la piscina, tanto por el cloro como por estar demasiado tiempo en el agua, puede empeorar la irritación de la piel de los niños con dermatitis atópica. En cambio, el agua de mar mejora y alivia los síntomas.

7. Cuidado con la colonia

A tu hijo, no le pongas ni colonia ni cualquier otro producto que contenga alcohol cuando vayáis a estar expuestos al sol porque son fotosensibilizantes, es decir, incrementan los efectos de los rayos del sol.

8. Adiós a las otitis

Las otitis en los niños son muy frecuentes en verano. Para prevenirlas:

  • Si es propenso a las otitis habría que intentar que no buceara mucho tiempo.
  • Asegurarse de que le sale toda el agua tras el baño inclinándole la cabeza.
  • Y evitar el uso de bastoncillos.

9. Aliviar los golpes

Lleva a mano un remedio a base de árnica (se encuentran fácilmente en el mercado). ¿Para qué? Por si tu hijo se da un golpe poder aliviarlo inmediatamente. Se puede aplicar siempre que sea necesario.

10. ¡Stop picaduras!

En estos meses las picaduras de insectos son una constante, porque el calor favorece su aparición. El agua dulce estancada, ya sea de un lago como de un recipiente en el balcón de tu casa contribuyen a su presencia por lo tanto, solo hay que evitarlos para reducir las posibilidades de que os piquen.

Poner mosquiteras en las ventanas o usar lociones repelentes también pueden ser una solución. Las lociones ecológicas con base de geranio son bastante efectivas.

11. Ropa y calzado ¿Calzado?

Al igual que las embarazadas, a los niños les conviene usar prendas hechas con tejidos naturales, no solo porque son más frescas, sino porque de este modo su cuerpo transpira mejor, y así se evita que puedan aparecerle posibles trastornos o lesiones en la piel.

Lo mismo pasa con los zapatos, pero en este caso, asegurándose de que estén fabricados con materiales lo más naturales posibles, conductores de electricidad electroestática y que faciliten que el pie no sude en exceso, como por ejemplo no ocurre con los que usan en su fabricación derivados del plástico.

Pero lo que queremos es animaos este verano a permitir que vuestros hijos caminen descalzos. Pues dice el estudio de Isabel Gentil García, Profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid, que calzar a los niños "preandantes" solo debería ser necesario con el fin de abrigar los pies.

Según sus investigaciones, los pies tienen incluso mayor sensibilidad que las manos en las primeras etapas de los bebés. Y son fuente de valiosa información y sensibilidad, dos grandes receptores que contribuyen a su inteligencia.

Su estudio se titula “Podología preventiva: niños descalzos igual a niños más inteligentes“ ¿Te sumas a descalzar a tus hijos? ¡O a permitir que se descalcen este verano!

12. Déjalo que esté desnudo un ratito

Estamos tan acostumbrados a que solamente estén desnudos durante el baño que olvidamos los beneficios de dejarlos sin ropa. Pero llevar puesto un pañal durante todo el día puede ser una clara interferencia a la hora de conocer el propio cuerpo, e incluso a la hora de aprender a utilizar el lavabo.

Tenga la edad que tenga tu hijo, el verano es una época excelente para la exploración y el contacto directo de la piel con el agua, la arena, el sol... Experiencias enriquecedoras para el aprendizaje y la autoestima del niño.

13. Un verano sin papillas

Melón, sandía, nectarinas... Es la época del año con más variedad de fruta y la mejor oportunidad para que tu hijo empiece a probar nuevos sabores.

Si ya se aguanta solo sentado, sin tu ayuda, y es capaz de coger cosas y llevárselas a la boca, está preparado para que le ofrezcas trozos de fruta y que él mismo las chupe y poco a poco hasta las mastique y se las coma. Lógicamente, también le puedes ofrecer un trozo de otros alimentos, no solo fruta.

Son muchos ya los bebés que pasan del pecho a los trocitos de alimentos sin pasar por los triturados. Cada vez más familias conocen el llamado "Baby-led-weaning" que te compartimos al final de este artículo.

14. Evita las intoxicaciones alimentarias

En verano se diagnostican más intoxicaciones alimentarias, porque las bacterias prefieren ambientes calurosos (entre 36-37 °C) para vivir y reproducirse. Intentar no romper la cadena de frío es una de las claves para evitarlas, así que no lleves la comida de tu hijo a la playa si no puedes conservarla en frío, sobre todo si lleva huevo o alguna salsa.

Los alimentos frescos bien lavados son la opción más saludable. En el caso de sufrirla, los síntomas son: náuseas, vómitos, diarreas, dolor abdominal, fiebre y debilidad. Y si el caso es leve, desaparecerá en dos o tres días, cuando el alimento contaminado se elimine por completo del organismo.

15. Disfrutar del juego libre

Jugar libremente es esencial para los niños, porque es su modo natural de aprender, desarrollarse y pasárselo bien. Y si esto se puede hacer al aire libre, ¡qué mejor! La naturaleza ofrece un mundo lleno de sabiduría. Recoger conchas en la orilla del mar, hacer castillos de arena en la playa, bañarse en el río, ver cómo se hunden las piedras que se tiran al agua mientras que las hojas flotan... Explorar tranquilamente el mundo en un llano en el bosque, cuando recién empiezas a moverte por ti mismo...

16. Explorar seguros

Tu hijo empieza a gatear o a caminar, ¡qué alegría! Pero eso implica que tú estés más pendiente de él. Aun así, déjale su pequeño espacio, seguir sus ganas naturales de explorar nuevos territorios y nuevos objetos.

Os dará tranquilidad a ambos que durante esta etapa, en todo momento, tanto él como tú podáis encontraros con un simple contacto visual y que te asegures siempre de que a su alrededor no existen peligros activos.

Lo beneficiará en su seguridad que tu actitud sea relajada y confiada a la hora de verlo explorar el mundo.

Las ciudades no suelen ser entornos preparados ni amables para que los niños pequeños descubran su mundo, pero las vacaciones pueden ser una oportunidad perfecta para buscar entornos más naturales donde puedan llevarse palos, hojas, conchas y piedras a la boca sin preocuparnos, o donde los retos sean simplemente eso, retos que los animen a crecer, a desarrollarse, y no peligros.

17. Preparados para trayectos largos

Para viajar, sobre todo si el trayecto es largo, no dejes demasiado a la improvisación. Lleva:

  • Paciencia
  • Algo sano de comer
  • Agua
  • Algún juguete o objeto real que no conozca y que pueda explorar con su boca (llaves nuevas o limpias, cadena, cuchara de madera, servidor de miel de madera, etc)
  • Algún objeto o juguete que le guste mucho
  • Música animada y agradable
  • Una sábana o toalla que puede servir para taparle si hace frío al salir del coge de noche o para protegerle del sol durante el trayecto.
  • Si el desplazamiento lo hacéis en coche, además de usar el sistema de retención infantil que se ajuste a su peso y estatura, intenta no poneros en marcha en las horas de más calor y haz paradas frecuentes. Deja que el niño marque el ritmo.

18. Por unos días, ¡más flexibilidad!

Ahora podrán jugar, correr, comer, dormir, disfrutar... ¡sin tantos límites! Y para eso, lo ideal es olvidarse de los horarios rígidos y de las rutinas sin demasiado sentido. Si tu hijo quiere seguir jugando un poco más en la playa, quizás no pase nada tan grave...

Permítete, este verano, vivir más relajadamente, sin demasiados objetivos ni planes...

¿Existe mejor plan para tu hijo?

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