Aprendiendo a usar su cuerpo de bebé

CRIANZA

Aprendiendo a usar su cuerpo de bebé

Aunque ya se movía dentro de tu barriga a lo largo del embarazo, tu bebé necesita ir fortaleciéndose y perfeccionando sus movimientos poco a poco hasta lograr una mayor independencia. Su reto máximo lo conseguirá alrededor del año de vida: andar.

Anna Maria Obradors

16 de noviembre de 2018, 16:59 | Actualizado a

Si observamos el aspecto de un bebé, enseguida nos damos cuenta de que su cabeza es muy grande, si la comparamos con su cuerpo. La evolución de sus movimientos estará muy supeditada a esta característica.

El bebé recién nacido no es capaz de controlar el movimiento de su cabeza. La musculatura de su cuello aún no tiene la tonicidad adecuada para sostenerla, por lo que, cuando lo cojamos en brazos, tendremos que sujetar su delicada cabecita suavemente pero con firmeza, a la vez que procuramos tener su cuerpo bien alineado.

Un recién nacido puede mover sus manos cerca de su boca, incluso puede girar la cabeza en búsqueda de algo; es el reflejo de succión, muy importante para su subsistencia. Buscar, agitarse reclamando ayuda, agarrarse...

Sus movimientos a lo largo del mes de vida vienen determinados por sus reflejos neonatales. Alrededor del mes y medio, logrará una hazaña que agitará nuestro corazón: sonreirá.

Habilidades en aumento

Hacia los dos meses el bebé puede acercar las manos a su boca, y a los tres juega con ellas. Le encanta ponerse el puño en la boca y no debemos reprimir este instinto: está descubriendo sus manos, su boca y, poco a poco, su cuerpo.

También es capaz de seguir un objeto y fijar su mirada, por lo que empezará a patalear y a mover activamente sus brazos con entusiasmo.

A los tres meses, en decúbito prono (boca abajo), puede mantener su cuerpo encima de sus brazos y mantener la cabeza erguida. También puede controlar su cabeza cuando lo cogemos en brazos. En muy poco tiempo ha conseguido mucho: pronto estará preparado para lanzarse a investigar y analizar su entorno más cercano.

Garantizar su seguridad

Alrededor de los seis meses se mantiene sentado con ayuda, y si lo cogemos de las manos, quiere alzarse.

También puede voltear sobre sí mismo, un juego que nos obliga a ser muy prudentes: no debemos dejarlo solo, ya que podría caerse si está en una superficie elevada. Lo ideal es colocar una manta en el suelo y echarnos con él. A esta edad muchos bebés se pasan objetos de una mano a otra y los sujetan con las dos sin que esté definido si serán diestros o zurdos.

Alrededor de los siete meses ya podrá mantenerse sentado. Asimismo, será capaz de empezar a reptar por el suelo, por lo que deberemos proporcionarle un entorno seguro y predecible para no parar sus ansias de progreso. A los nueve meses puede sentarse solo. Y quizá empiece con el gateo activo.

Este es un calendario de habilidades motrices orientativo. El físico, la herencia y los factores ambientales y sociales van a ser determinantes. El equipo pediátrico se encargará del seguimiento, pero es importante que les comentéis cualquier duda que os surja.

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