Colecho con tu hijo: los beneficios de dormir juntos

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Los beneficios de dormir juntos

La investigación científica valida lo que los seres humanos saben por instinto desde hace miles de años: cuando dormimos con nuestros bebés, ocurre algo bueno y saludable.

William Sears, Martha Sears

13 de octubre de 2018, 07:00 | Actualizado a

Dormir con los bebés recibe varios nombres. El término terrenal “cama familiar”, atractivo para muchos, es desalentador para los padres y madres que se imaginan a la madre y a varios niños retorciéndose en una cama, junto con el padre y el perro de la familia.

“Compartir la cama” es un término que se utiliza con frecuencia en los escritos médicos. Nosotros preferimos decir “compartir el sueño” porque, como verán, los padres y bebés comparten algo más que el espacio.

Co-dormir, parece ser el término más novedoso. El prefijo “co” significa “juntos”, por lo que esa palabra, co-dormir, resume bastante bien de lo que se trata.

Co-dormir no necesariamente implica que el bebé tenga que dormir justo al lado de la madre en una cama de matrimonio, aunque por razones fisiológicas es lo ideal. “Co- dormir”, en realidad, abarca una gran variedad de opciones: el bebé puede estar en una cama adjunta o en una hamaca, cuna o moisés al lado de la cama de los padres.

Nosotros definimos la práctica de co-dormir como la situación en la que el bebé y la madre están lo suficientemente cerca uno de otra para estar mutuamente influenciados por sus respectivas fisiologías nocturnas y sus ciclos de sueño, lo suficientemente cerca para que el bebé pueda comunicar a la madre sus necesidades nocturnas y ella, responder rápidamente con una interrupción mínima de su sueño.

Un modo de pensar

Compartir el sueño implica más que una decisión acerca de dónde duerme el bebé. Es un modo de pensar, una actitud de aceptación que reconoce que su bebé es una persona pequeña con grandes necesidades. Incluye saber que su bebé confía en ustedes, sus padres, para estar siempre a su disposición durante la noche, igual que lo están durante el día.

En nuestra cultura, co-dormir también significa que los padres confían en sus instintos para criar a su bebé, en lugar de aceptar sin cuestionar las normas de sus iguales. Cuando aceptan y respetan las necesidades de su bebé, no se preocupan por malcriar a su hijo o por dejar que éste los “manipule” cuando lo reciben en su cama. Los padres que co-duermen con sus hijos son flexibles y adaptan su estilo de crianza nocturna a las necesidades cambiantes de sus hijos.

Tres principios básicos

Algunos consejos pueden ayudar a los padres a utilizar este método para que todos los miembros de la familia puedan dormir mejor.

1. Asegurarse de que la pareja está de acuerdo

Elijan el estilo de crianza nocturna que elijan, esta decisión debería unir a la pareja, no alejarla. Si mamá quiere co-dormir con su hijo pero papá no está de acuerdo, sugiéranle probar durante 30 días.

Muchos padres inicialmente escépticos acaban enganchados al método y sienten que los une más a su bebé. Si su pareja está preocupada por el sexo, convénzanle de que harán todo lo que puedan para mantener activa su vida sexual. A menudo, es un problema conseguir que la pareja confíe en la intuición materna, pero en este caso es ella quien sabe lo que es mejor.

2. Empezar desde el principio

La actitud lo es todo, en la vida y en la vida nocturna. Hemos observado que los padres que entienden el co- dormir como una parte natural del proceso de educación y comienzan a dormir con su bebé desde que nace, generalmente no lo viven como un problema. Y parece que co-dormir les funciona mejor que a otros que, en realidad, no quieren al bebé en la cama pero han decidido intentarlo porque no están seguros de estar durmiendo lo suficiente, si su hijo lo hace en la cuna.

Si ustedes son padres que duermen con su bebé principalmente para sobrevivir y descansar, intenten superar la sensación de que co- dormir es una pesada imposición que han asumido por amor al sueño.

Véanlo como una experiencia feliz que acabará antes de lo que creen. Tómense unos minutos por la noche y por la mañana para observar a su bebé mientras duerme, tan contento y seguro por estar a su lado.

Ustedes hacen que su mundo sea perfecto, sólo por estar cerca.

3. Olvidar los “Y si...”

Sean padres ahora. No se preocupen por el mes que viene o el año que viene. Disfruten cada noche y resuelvan los problemas que vayan apareciendo.

“¿Y si acaba siendo dependiente de dormir conmigo y nunca duerme en su cama?”, pueden preguntarse. Evidentemente, al bebé le gustará dormir cerca de la gente que ama. ¿A qué bebé listo no le gustaría? Pero los bebés cambian y crecen.

Una vez transcurrido el primer año, aprenden a dormir por la noche y a jugar durante el día. En su segundo año, ganan confianza en su capacidad para moverse por el mundo. A medida que consiguen habilidades de autorrelajación, cambia su necesidad de dormir con los padres.

Si les gusta pensar en el futuro, ténganlo en cuenta. Uno de los recuerdos más preciosos que pueden dar a su hijo es el de cómo lo ayudaban a dormir y cómo se despertaba cada mañana, cuando a las primeras personas que veía eran a quienes más quería.

Nosotros aún recordamos cuando nos despertábamos con esa preciosa carita junto a nosotros, mientras imaginábamos que, si los bebés pudieran hablar, dirían: “Gracias mamá y papá por dormir tan cerca de mí”.

Ansiedad del sueño

Algunos experimentos han demostrado que las crías de animales separadas de sus madres presentan unos niveles de la hormona del estrés más elevados que otras. ¿Podría un bebé que duerme solo convertirse en un durmiente ansioso? Una investigación del Dr. James Mc- Kenna demuestra que los niños que duermen solos, a menudo lo hacen de forma irregular. Y separada del bebé, la madre puede dormir con ansiedad porque, consciente o inconscientemente, se siente intranquila. ¿Podría esta sensación, tanto en madres como en hijos, ser uno de los motivos de muchos problemas para dormir?

Para saber más

Este artículo es un extracto del capítulo Los placeres de dormir con su bebé, del muy recomendable libro Tu hijo dormirá... y tú también (RBA Integral), del Dr. William Sears y su mujer Martha Sears.

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