Un buen uso de la trona

SALUD BEBÉ

Un buen uso de la trona

Sentado en ella el niño tiene una visión privilegiada y puede compartir con los adultos espacios que, de entrada, entrañan peligros. Por ejemplo, la cocina cuando estamos preparando la cena.

24 de septiembre de 2018, 10:50 | Actualizado a

Posee una función integradora: sentado en la trona el niño puede compartir el espacio con los adultos a la hora de comer, puede contemplar lo que los padres están haciendo en todo momento desde una posición más cercana, la bandeja le sirve de superficie de apoyo para sus juguetes sin dejar de tener contacto visual con la persona que en ese momento lo cuida...

Sólo es necesario que sea segura y esté bien colocada, que el bebé se mantenga sentado sin perder la estabilidad −lo que suele ocurrir a partir de los siete meses−, y no abusar de ella.

Existen varios tipos entre las que elegir según el espacio de que se disponga y de las necesidades de cada familia: plegables, fijas, regulables, evolutivas...

Las llamadas tronas suspendidas son un caso aparte, ya que se anclan directamente en la mesa mediante unas gruesas pinzas. Y son útiles cuando, por ejemplo, vamos de visita puntual a casa de unos amigos.

Un aspecto importante de estas tronas es que su estructura debe ser lo suficiente estable y sólida para soportar el peso del niño (hasta 15 kg) y sus balanceos.

Antes de comprarla

Varias son las características en las que nos debemos fijar para elegir una trona. La principal es que sea firme y segura, además de fácil de limpiar.

  • Es preciso que tenga una base amplia para que sea estable y no se pueda volcar.
  • Si es plegable, hay que comprobar que tenga un dispositivo doble de seguridad para que no pueda cerrarse involuntariamente.
  • Es preciso que la trona vaya provista de sólidos cinturones de seguridad que puedan abrocharse y desabrocharse con facilidad, y de una segunda tira que se coloca entre las piernas. Este separador entre las piernas es muy importante, ya que evita que el niño pueda deslizarse, por ejemplo, si se queda dormido.
  • Debemos comprobar que la trona no presenta bordes agudos, punzantes o cortantes sino redondeados.
  • Es preciso cerciorarse de que cumple con las Normas Europeas de seguridad (UNE)

Con responsabilidad

En cuanto a los hábitos de uso que conviene tener claros:

  • Nunca hay que dejar al niño solo y los cinturones de seguridad siempre deben estar ajustados. Si ya ha demostrado su habilidad para desabrochar los cierres, hay que ir con especial cuidado. Sobre todo, es importante evitar que se ponga de pie sin avisarnos.
  • Tanto el asiento como la bandeja tienen que estar bien encajados.
  • En cuanto a su disposición, es importante no colocar la trona cerca de una pared o una mesa, sin nuestra presencia, ya que el niño podría darse impulso con los pies y caerse hacia atrás.
  • Si se sujeta a la mesa (trona suspendida) hay que vigilar que esté bien sujeta y no colocarla sobre el mantel.
  • No conviene disponer objetos excesivamente atractivos cerca de ella, ya que el niño se podría inclinar para in- tentar cogerlos y volcarla o caerse si no está bien sujeto.
  • Es importante impedir que otro niño se encarame a la trona si está ocupada, pues con su peso podría volcarla.
  • Hay que ir adaptándola a medida que el bebé se va haciendo mayor. Hay algunas en el mercado, de madera, que se adaptan hasta la adolescencia.
Diminutos peligros

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