Claves para una maternidad plena

MATERNIDAD PLENA

Dos claves para disfrutar si eres madre a tiempo completo

Dedicar tu tiempo a los hijos se hace difícil sin ellas

Laura Gutman

1 de agosto de 2016, 08:00 | Actualizado a

Para poder dedicarse a criar a los hijos, lo hayamos elegido o no, necesitamos apoyos y algunos momentos solo para nosotras.

Algunas mujeres hemos decidido abandonar la actividad laboral durante un cierto período de tiempo para dedicarnos los primeros años a la crianza de nuestros hijos. Otras mujeres simplemente hemos perdido nuestros trabajos a causa de la difícil realidad que está atravesando España.

Ambas situaciones pueden modificar nuestra disposición, el ánimo, la confianza o la alegría que podremos o no desplegar mientras pasamos las jornadas con nuestros hijos pequeños.

Si el hecho de estar en casa no nos gusta, y somos conscientes de que perdemos la paciencia con los niños rápidamente porque estamos a disgusto, obviamente nuestra presencia no les beneficiará.

No será un plus para ellos.

En esos casos, tendremos que ser creativas, pensar qué posibilidades tenemos de inventar algo que sea mínimamente productivo en términos económicos, o al menos que sea nutritivo durante algunas horas, de tal modo que, cuando regresemos a casa, podamos disfrutar de las horas que pasemos con los niños, aunque eso suceda de un modo “impuesto” por las circunstancias.

Vale la pena buscar la parte positiva: la cercanía inesperada que podemos desarrollar con nuestros hijos, los momentos de intimidad o de juego, la compañía o incluso el descubrimiento que puede surgir del hecho de pasar más tiempo juntos.

Si a pesar de reconocer estos beneficios sentimos que no hemos nacido para ser madres y no le encontramos el lado bueno al asunto, quizá podamos pedir ayuda.

No escapando de la situación, sino buscando apoyos para poder permanecer en esos escenarios hasta descubrir qué es lo que nos duele o nos parece insoportable.

Una realidad diferente a la que fantaseamos

A veces las cosas pueden no ser muy distintas para las madres que hemos decidido, con toda libertad, permanecer en casa y dedicarnos por completo a la crianza de nuestros hijos pequeños durante sus primeros años. Es posible que hayamos imaginado que, libres de la obligación de ir a trabajar todas las mañanas y sin tanto estrés, la situación sería más placentera que lo que realmente es.

Una de las sorpresas es que no nos encontramos con otras madres y sus niños pequeños fácilmente. Vamos a jugar a las plazas y estamos solas con nuestras criaturas. ¿Dónde están todas las madres? Trabajando. ¿Y dónde están los niños? En guarderías o con sus cuidadoras. Esa es una mala noticia, porque no solo nos sentimos solas, sino, a veces, un poco tontas. Y es posible que creamos que nuestra decisión tal vez no fue tan acertada.

¿Y qué podemos hacer?

1. Encuentra tu Tribu de madres

En principio, seguir nuestras corazonadas y continuar buscando en sitios afines a otras madres que estén en casa durante los horarios oficialmente laborales. Las encontraremos.

¿Por qué es importante encontrarlas? Porque la mayoría de las mujeres que antes trabajábamos hemos perdido nuestros ámbitos de intercambio y de identidad, y con uno, dos o tres niños pequeños necesitamos afianzarnos afectivamente en algún sitio que se corresponda con la realidad que estamos viviendo. Ahora no salimos por las noches con nuestros amigos, no tenemos reuniones de trabajo, conversamos pocas veces con otros adultos... y pedírselo todo a la pareja es abrumador e injusto.

Vuestro apego no se equivoca

Crianza respetuosa

Vuestro apego no se equivoca

Puede suceder que entablemos amistad con mujeres con quienes –si no hubiera sido dentro de la realidad de la crianza–quizá nunca hubiéramos congeniado, de tan opuestas que somos. Sin embargo, esas son nuestras circunstancias actuales. Ni buenas ni malas, sencillamente diferentes a otras experiencias que hayamos vivido en nuestros universos laborales, estudiantiles o sociales.

2. Tu espacio personal

Paradójicamente, cuando no trabajamos perdemos nuestra pequeña cuota de tiempo de ocio. En parte, porque creemos que no lo merecemos. Y en parte, porque la dedicación a los niños pequeños no tiene horario. Por lo tanto, el momento adecuado para dedicarse a una misma nunca llega.

Sin embargo, es pertinente reconocer que, posiblemente, el hecho de otorgarnos un tiempo absolutamente personal o dedicado a nuestros intereses una o dos veces por semana nos devuelva la fuerza suficiente para regresar al hecho materno con alegría.

Criar niños no es sinónimo de no hacer nada. Al contrario. Es un “hacer” que no tiene traducción al formato laboral convencional, pero que requiere inteligencia emocional, inventiva, dedicación, seguimiento de rutinas, paciencia y energía física.

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