¿Cómo colocar y ordenar sus juguetes?

CRIANZA

¿Cómo colocar y ordenar sus juguetes?

Guardarlo todo en cajas o restringir la actividad a su habitación limita su capacidad de disfrute.

Imma Marín

12 de septiembre de 2018, 19:52 | Actualizado a

El espacio de juego de un niño varía a medida que crece y aumentan sus habilidades y capacidades.

Al principio la mantita en el suelo será suficiente; pero en cuanto pueda permanecer sentado, sus posibilidades se ampliarán, y no digamos cuando empiece a gatear o cuando se sostenga en pie...

Pronto descubrimos que aunque hayamos organizado su habitación como un excelente espacio de juego, él quiere jugar por toda la casa: desplazarse con el triciclo por el pasillo, mirar, pintar o leer los cuentos al lado de papá y mamá en el salón; los juegos de agua para la bañera; los de mesa en el comedor...

“Abrir” la casa no sólo enriquece el juego de nuestros hijos, sino que les enseña a compartir y respetar los espacios comunes: jugar en el salón no significa poder colgarse de las cortinas.

La particular disposición de los juegos y juguetes en la casa va a resultar clave para enriquecer el juego. Tener los objetos a su alcance, colocados de manera atractiva, como invitando a jugar, despertará su imaginación y estimulará su capacidad de jugar, pero también motivará al orden. ¡No es lo mismo poner a dormir a sus muñecos en su camita que tirarlos en un baúl o esconderlos debajo de la cama! Lo mismo podemos decir de los coches, los cuentos o los disfraces.

También es necesario y estimulante reservar espacio para permitirle guardar sus “trabajos” a medio montar y sus escenarios de juego aunque sólo sean unos días. Ése va ser el mejor modo de decirles que disfrutamos viéndoles jugar, que sus juegos nos importan y que por eso los vamos a cuidar y a mimar.

El juego es una actividad libre y espontánea: un exceso de orden lo limita; pero un excesivo desorden, también. En el equilibrio está la solución.

  • Todos sus juguetes deberían estar a su alcance y a la vista para que pueda usarlos con autonomía y seguridad.
  • Jugar a ordenar juntos puede convertirse en una actividad más: ¿Qué tal un coche que estaciona en su propia plaza de aparcamiento?
  • Reparando con él los pequeños desperfectos, le enseñas a cuidar, valorar y respetar los objetos, y a no caer en el “comprar, usar y tirar”. Y que, en la vida, las cosas se pueden arreglar o, al menos, podemos intentarlo.

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