Cómo enriquecer su juego

CRIANZA

Cómo enriquecer su juego

Sin duda, divertirnos juntos es la mejor manera de estrechar lazos y crear complicidades.

Imma Marín

2 de agosto de 2018, 09:03 | Actualizado a

Los padres y las madres tenemos un papel vital a la hora de garantizar y favorecer el juego de los niños.

Pero actuamos de formas distintas: hay padres que se angustian delante de los juegos agresivos de sus hijos; otros tienen dificultades reales para tolerar el ruido y el desmadre que suponen algunas actividades; otros intentan estimular desmesuradamente los llamados juegos didácticos, convencidos de que así sus hijos desarrollarán mejor sus capacidades intelectuales; y otros hacen de juegos y juguetes una especie de cruzada ideológica, imponiéndolos o prohibiéndolos según su propio criterio (muñecas para las niñas, camiones para los niños...).


También ocurre que, a veces, los adultos convertimos el juego en un substitutivo de la vida real: cocinitas y cacharritos para que el niño no nos moleste en la cocina, animales de pe- luche en vez de animales de verdad, etc. En definitiva, sin quererlo, relegamos el juego al puro entretenimiento, cuanto menos ruidoso y molesto, mejor.

Es imprescindible, pues, nuestra actitud abierta y positiva, facilitándoles recursos, estando atentos a sus necesidades y al desarrollo del juego, sabiendo disfrutar y gozar de la situación y el momento.

Esta actitud atenta y confiada nos permitirá aceptar la necesidad del niño de jugar con nosotros –o de apartarnos de su juego–, com- partiendo sus ilusiones y fantasías.

Jugando con nosotros, el niño aprenderá a disfrutar en compañía, a dejarse guiar, a gozar de la complicidad con los seres queridos. Porque jugar es también una manera de convivir y de reforzar los lazos familiares. El desafío es crear espacios de confianza, libertad y creatividad, estimulantes del juego, en los que el niño pueda crecer y desarrollarse.

Reservemos un tiempo para jugar juntos cada día según nuestras posibilidades. En el juego ¡poco es mucho!

• Es una buena idea ocuparnos de la salud de sus juguetes y también ayudarles a hacer más reales sus fantasías: completar el disfraz de hada haciendo una varita, construyendo un refugio para dragones...

• Podemos procurar ampliar su repertorio de juegos, enseñándoles aquellos con los que disfrutamos de niños: canciones de suertes, juegos de falda...

• Dejemos que jueguen con otros objetos que no sean puramente juguetes. Permitiendo que objetos sin peligro se conviertan en juguetes entre sus manos motivamos y estimulamos su imaginación.

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