¿Cómo hago para que mi hijo colabore en casa?

CRIANZA

¿Cómo hago para que mi hijo colabore en casa?

Nuestros hijos están siempre dispuestos a colaborar si el objetivo no es sólo limpiar, sino hacer una actividad y divertirnos juntos.

Laura Gutman

25 de julio de 2018, 15:38 | Actualizado a

Hemos perdido la costumbre de hacer participar a los niños en las tareas cotidianas, posiblemente porque muchas mujeres las vivimos como un lugar de sometimiento y de injusta desigualdad.

Nosotras mismas deseamos escapar de las obligaciones domésticas y, por eso mismo, no se nos ocurre que, en algunas ocasiones, pueden constituirse en una labor de unión, de intercambio y de comunicación con nuestros hijos pequeños. Claro, siempre y cuando el objetivo no esté puesto sólo en la limpieza o el orden, sino en el acto de compartir algo.

Mejor en compañía


Con frecuencia las madres pretendemos que los niños ordenen sus juguetes. Sin embargo, ellos no lo pueden hacer si están solos.

En cambio, si iniciamos el acto de ordenar tranquila y lúdicamente, y les pedimos que nos ayuden, lo harán con alegría. Los niños imitan a las personas mayores.

Si prestamos atención, constataremos que nos enfadamos con ellos cuando tocan objetos “importantes” –especialmente aquellos sin los cuales no podríamos vivir, como los teléfonos móviles o los mandos a distancia del televisor o el equipo de música–, cuando sacan los utensilios de cocina de los armarios –cosa que nosotros hacemos constantemente–, o cuando se desesperan por tocar las teclas del ordenador –que nosotros nos pasamos todo el día apretando con furor–.

Es decir, los niños intentan hacer aquello que los adultos hacemos.

Por lo tanto, si encaramos alguna tarea hogareña con calma y paciencia será muy fácil incluir a los niños en ella. Tendremos que acompañarlos y discernir lo que un niño –según su edad– está en condiciones de asumir.

Imitemos sus juegos

Las tareas del hogar nos conciernen a todos si queremos vivir en armonía y aumentar el confort.

Pero como en general no nos gustan, preferimos terminarlas lo antes posible, cosa que en compañía de un niño pequeño no es posible.

Por eso, pensemos qué tareas no nos incomodan demasiado. Propongamos a los niños que nos ayuden.

Hagamos la prueba de hacer una tarea, una sola, sin esperar resultados extraordinarios.

Los niños juegan mientras barren o pasan un trapo. Imitémoslos. Juguemos, hagamos “como si” limpiáramos la casa.

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