¿Con quién dejo a mi hijo ahora?

CRIANZA

¿Con quién dejo a mi hijo?

Seguro que te has hecho esta pregunta en algún momento y sea cual sea tu elección, lo esencial es confiar en la persona elegida.

12 de septiembre de 2017, 17:56 | Actualizado a

Algunas veces no nos queda más remedio que separarnos de nuestros hijos unas horas al día, pero ¿cómo elegimos a las personas que lo cuidarán en nuestra ausencia? Tomar esta decisión no es nada fácil, sobre todo si se trata de niños pequeños.

La guardería

Se ha convertido en la opción principal de muchos padres, tal es así que en 2005 la Academia Americana de Pediatría publicó un documento para orientar a los padres. En él se ofrecen una serie de criterios (formación del personal, seguridad, higiene, licencias...) que permiten reconocer una guardería que sigue esas pautas de calidad. En España, por normativa, el cuidador no puede hacerse cargo de más de ocho menores de un año, 13 de uno a dos años o 20 de dos a tres años.

Pero cualquiera de nosotros sabe que atender las necesidades de ocho bebés al mismo tiempo es físicamente imposible.

La canguro

Una persona que se encarga de un solo bebé podrá dedicarle más atenciones que la que tiene ocho a su cargo. El lugar puede ser la casa del niño o la de la canguro. Y, al igual que con la guardería, la confianza es el pilar fundamental.
Al niño no le conviene ir cambiando de cuidador, así que, si nos lo podemos permitir económicamente ¿por qué no pagar un sueldo en sintonía? Buscamos personas delicadas, con experiencia, dispuestas a comprometerse a largo plazo, pero a veces el sueldo no va en consonancia. Se va a encargar de lo más preciado que tenemos, de nuestro hijo, de manera que lo mejor es ofrecerle un sueldo digno. Si la persona que contratamos se siente valorada y está contenta, eso también beneficiará a nuestro hijo.

Los abuelos

Lo cierto es que los abuelos son las personas de la familia que más habitualmente se hacen cargo de nuestros niños. El porqué es muy sencillo: nosotros los conocemos y los niños también, por lo que es más fácil que se queden con ellos a gusto. Además, como no desaparecen de su vida –cosa que sí ocurre con las canguros o las maestras– les evitamos que se encariñen con alguien que luego van a perder. Y por último, y quizá lo más importante, los abuelos les dan a sus nietos todo lo que necesitan: mimos y amor sin medida. Muchos lo confunden con que eso es malcriarlos, cuando en realidad ¿no será que se han dado cuenta de que no hay por qué hacer lo que dice todo el mundo, sino que lo mejor es hacer lo que te dicte el corazón? Ojalá nosotros no tengamos que esperar tantos años para darnos cuenta de esto.

Las madres de día

Su propio nombre ya deja entrever que se trata de una mujer, habitualmente madre, que cuida en su casa a cuatro niños como mucho. Aquí no existen cambios bruscos, se respetan los ritmos y necesidades de los más pequeños, por lo que la fase de adaptación durará hasta que estos consigan sentirse seguros y contentos en su nuevo entorno. Tampoco harán actividades dirigidas, ya que su objetivo es ofrecer espacios y recursos que favorezcan el juego libre y, siempre que sea posible, fuera de casa. Aunque en España es algo bastante reciente, la profesión de madre de día ya tiene cierta historia en Europa (Francia, Austria...).

Sea cual sea la opción elegida, lo importante es que el bebé esté feliz cuando nosotros no podamos estar con él.

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