Conoce su personalidad a través del juego

CRIANZA

Conoce su personalidad a través del juego

Desde los primeros meses, nuestro hijo demuestra su temperamento y sus preferencias mientras se divierte.

Imma Marín

31 de octubre de 2018, 07:00 | Actualizado a

El juego es, en sí mismo, libertad y espontaneidad. Así, cuando jugamos, grandes y pequeños, actuamos de manera natural, nos mostramos tal como somos.

En el juego no hay máscaras. Incluso cuando los niños juegan a ser otros continúan mostrándonos sus ilusiones, sus inquietudes, su manera de afrontar los retos, sus conquistas, sus miedos y angustias.

Y es de ahí de donde surgen sus valores, sus ideales, sus deseos más inconscientes. En definitiva, los juegos de nuestros hijos son un claro reflejo de su personalidad y del momento evolutivo y emocional por el que están transitando.

Hablar sin palabras

Si queremos conocerlo mejor, miremos su juego con atención:

  • ¿Cuáles son sus juegos y juguetes preferidos?
  • ¿Cómo juega con ellos?
  • ¿Es minucioso?
  • ¿Qué historias crea?
  • ¿Cómo resuelve los retos que se le plantean?
  • ¿Le gusta inventar?
  • ¿Necesita espacio?
  • ¿Le gusta coleccionar y ordenar cosas?
  • ¿Qué emociones expresa?
  • ¿Le gusta pintar o prefiere ver como se desplaza un coche a toda velocidad?
  • ¿Prefiere escuchar o hablar?

Todo ello nos da pistas de cómo es, qué le gusta, qué necesita, cómo podemos acompañarlo y estimular su desarrollo y educarlo mejor.

A través de los juegos de movimiento podemos conocer sus habilidades y dificultades, pudiendo así acompañar los retos y apoyar sus esfuerzos.

Viéndole jugar a los juegos de rol –casitas, artistas, maestros o monstruos– conoceremos cómo actúa ante determinadas situaciones, la riqueza de su vocabulario o sus inquietudes.

Con las construcciones nos mostrará su habilidad de coordinación, su aprendizaje de colores y formas, su perseverancia o su imaginación para resolver dificultades.

Con los juegos de mesa, en los que deberá seguir unas normas y aceptar los resultados del azar, pondrá de manifiesto su capacidad de razonamiento, de reflexión, de manejar su frustración si las cosas no van como a él le gustaría... Pero recordemos que los juegos competitivos no son adecuados antes de los 6 años.

A través de los juegos con otros manifestará su sociabilidad, su capacidad de hacerse entender, de escuchar, de comunicarse...

Sin duda, toda una serie de matices que nos ayudarán a conocerlo y entenderlo mejor, y también a acercarnos utilizando un mismo lenguaje: el juego.

No deberíamos olvidar nunca que para observar sin interrumpir sus actividades debemos participar en ellas ¡jugando!

  • La observación del juego de nuestros hijos siempre debe hacerse desde la comprensión y el amor.
  • Se trata de conocerlos mejor para comprenderlos, ayudarlos en aquellos retos que los superen, enriquecer su juego, acoger sus emociones, sus angustias, sus dificultades, ilusiones y sueños.
  • Nunca deberíamos juzgar sus juegos ni observarlos para planificar su educación, organizarles o compararlos.