Cuando su timidez te preocupa

CRIANZA

Cuando su timidez te preocupa

Aceptar y apoyar su manera de ser sin caer en la tentación de etiquetarlos. Ese es el desafío.

Laura Gutman

24 de noviembre de 2018, 07:00 | Actualizado a

Los adultos conservamos ideas preestablecidas sobre los niños –ideas que suelen responder a nuestras expectativas–, en lugar de estar dispuestos a observar, reconocer y aceptar a cada uno en particular, ofreciéndole las mejores herramientas a nuestro alcance para su despliegue personal.

Ser más expresivo o más introvertido, más simpático o más observador, más sociable o más reservado, no es ni bueno ni malo. Depende en parte de la personalidad del niño, del modo en que circula el intercambio afectivo en casa y también de las circunstancias a las que la criatura se debe enfrentar.

Procesos de adaptación

Hay niños que se sienten a gusto en familia y, sin mayores explicaciones, son introducidos en lugares sociales como el jardín de infancia. Es probable que necesiten un tiempo para sentirse seguros y poder expresarse, comunicarse o jugar con otros niños. Si determinamos rápidamente que el niño “es tímido”, ya lo estaremos catalogando como tal y, más adelante, esa idea será difícil de desmontar.

También hay niños a quienes les resulta muy difícil sentirse seguros porque no llegan con suficiente seguridad interna desde el hogar. Esto sucede cuando en casa existe un clima de tensión, secretos o circunstancias confusas, que arrojan al niño pequeño a refugiarse en su propio mundo interior.

En cualquier caso, si observamos que nuestro hijo sufre por su timidez, es decir, si notamos que le gustaría poder acercarse a otros niños y jugar libremente, pero no se siente capaz para intentarlo por sus propios medios, ha llegado la hora de apoyarlo. Ofrezcámosle palabras sencillas que traduzcan lo que le pasa o lo que le gusta. También podemos acompañarlo físicamente. Estar presentes. Darle confianza. Asegurarle que es valioso, bello, inteligente, y que, haga lo que haga, nos parecerá bien.

Antes de determinar que un niño es tímido, observemos cómo se relaciona en casa o en un ámbito acogedor. Registremos si entre hermanos o primos es capaz de poner su deseo en juego y si puede expresar lo que quiere o lo que le gusta.

Si eso sucede, el problema no es la timidez, sino la falta de acompañamiento para apropiarse de nuevos espacios. Todos necesitamos apoyo para ingresar en un lugar que nos resulta ajeno. A los adultos nos ocurre lo mismo. ¿Acaso vamos alegremente a una fiesta solos si no conocemos a nadie?

Seamos solidarios con los niños y comprendamos su punto de vista.

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