Las plantas de interior y los bebés

NIÑOS SANOS

Cuidado con algunas plantas de interior

No todas son tóxicas, pero la actitud más prudente es conocerlas y poner las que lo fueran fuera del alcance de los más pequeños de la casa.

15 de septiembre de 2018, 09:01 | Actualizado a

Elegimos las plantas que decoran nuestra casa sin tener en cuenta el riesgo que pueden entrañar, sobre todo para los niños, si llegan a ingerir sus hojas, flores o frutos. Es cierto que muchas de ellas no representan ningún peligro, como las aromáticas pero algunas otras plantas son tóxicas y pueden perjudicar su salud. Eliminar el riesgo es fácil si se tienen en cuenta los siguientes consejos:

  • Identificarla. Es fundamental conocer su nombre, preferentemente el botánico (en latín) y no el común, ya que éste puede variar según las regiones, y un mismo nombre puede referirse a dos o tres plantas distintas. Sin embargo, hay que reconocer que es difícil acordarse del nombre científico: lo mejor será apuntarlo con tinta indeleble en una tarjeta pequeña atada al tronco o en la maceta.
  • Conocer cuáles son tóxicas. Esta información la conseguiréis en webs y libros especializados, preguntando al florista que os vendió la planta o llamando al Servicio de Información Toxicológica (915 620 420).
  • Colocarla en un lugar seguro. Una vez conocido el nombre botánico de la planta y su potencial toxicidad, hay que decidir dónde se coloca. Dejando de lado las que es mejor no tener en casa bajo ningún concepto, algunas pueden colocarse sin problemas en cualquier lugar y otras es mejor ponerlas lejos de su alcance.
  • Estar preparados para cualquier emergencia. Los padres o las personas al cuidado de los niños deben saber cómo reaccionar si alguno de ellos ingiere una planta peligrosa. Es importante mantener la calma, examinar al niño y extraer los restos de la planta de su boca, fijarnos en los primeros síntomas -si existen-, averiguar la cantidad y la parte ingerida -tallo, frutos, hojas-, identificar la planta, contactar con el pediatra o con el Servicio de Información Toxicológica y trasladar al niño al centro hospitalario más cercano.
  • Enseñar a los niños a no mordisquearlas. No todas las plantas que han sido consideradas no tóxicas son totalmente seguras, puesto que un niño puede ser alérgico o existe la posibilidad de que algunas provoquen reacciones adversas en un momento determinado. También entra dentro de lo posible que haya habido una equivocación al considerarla segura. Así pues, es importante enseñar a los niños −cada padre a su manera−que no deben de llevarse a la boca aquellas plantas que no sean comestibles.

4 plantas a conocer

  1. Diefembaquia (Dieffenbachia spp). La ingestión de cualquiera de sus partes provoca la irritación de la mucosa bucal, náuseas, vómitos, gastroenteritis. El contacto de los ojos con el látex provoca congestión intensa y lagrimeo.
  2. Filodendro (Philodendron spp). Ingerir sus hojas y ramas provoca un cuadro que se caracteriza por la quemazón en la faringe.
  3. Poto (Scyndapsus pictus Hassk). Tanto si se ingiere como si se chupa o mastica, la mucosa buco- faringea se irrita. Es un caso parecido a la diefembaquia.
  4. Cala o lirio de agua (Zantedeschia aethiopica Spreng). Puede provocar quemazón y edema de las mucosas y, en algunos casos, obstrucción de las vías respiratorias.

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