Cuidar del espacio para evitar caídas

CRIANZA

Cuidar del espacio para evitar caídas

Afortunadamente, la mayoría no son serias, pero algunas pueden llegar a causar lesiones. Con un niño en casa, conviene "rediseñar" los rincones más conflictivos.

14 de septiembre de 2018, 12:23 | Actualizado a

Los niños más pequeños suelen caerse cuando empiezan a andar, principalmente por su proceso de aprendizaje con el equilibrio.

En cuanto adquieren más seguridad son más frecuentes los resbalones o los incidentes provocados por juegos propios de la edad. A menudo, sin embargo, hay factores que las favorecen, como los suelos resbaladizos, las alfombras no fijadas en el suelo, las duchas sin elementos antideslizantes o una mala iluminación de los pasillos.

Un tema muy distinto son las caídas desde cierta altura, como la de un bebé que se cae de la cama de sus padres o del cambiador, o la de un niño pequeño que se cae desde un balcón o un árbol. Este tipo de caídas pueden dar lugar a lesiones, en ocasiones de carácter grave, ya que con frecuencia el niño se golpea la cabeza contra el suelo debido a que en esta edad pesa más que el resto del cuerpo.


¿A qué estancias o piezas de mobiliario debemos prestar una atención más especial?

Cambiador

En ocasiones con bañera incorporada, tiene que ser cóncavo e incorporar una barandilla de seguridad. Es importante coger al niño en brazos, si se tiene que contestar al teléfono o abrir una puerta.

Camas y sofás

No se debe dejar a un lactante solo encima de una cama, un sofá o una mesa, sin protegerlo con cojines, ni siquiera durante unos pocos segundos. Puede voltearse con facilidad y caerse.

Ventanas

Las caídas desde estos lugares se deben principalmente a la curiosidad de los niños pequeños, que desean mirar lo que sucede en la calle. Para conseguir este objetivo se suben a una silla o a cualquier otro objeto o pieza de mobiliario cercana. Por ese motivo, es importante bloquear las ventanas, sobre todo las más bajas, y no situar muebles en sus proximidades. Lo más indicado es colocar un sistema de seguridad (llaves o pestillos) que sea fácil de abrir por los adultos en caso de incendio.

Balcones

La barandilla debe tener tal altura que al niño, aunque quiera, le sea imposible llegar a ella. La distancia entre los barrotes no debe permitir el paso de su cuerpo ni su cabeza. Hay que evitar los barrotes horizontales ya que son muy peligrosos −invita a trepar por ellos como escalera−.

Conviene eliminar sillas, taburetes o macetas a los que el niño pueda encaramarse demasiado alto.

Escaleras

Desde que gatean se sienten atraídos por ellas y es preferible estar pegaditos a su lado mientras necesiten explorar los escalones, que prohibirles su acceso permanentemente. A nuestro lado, podrán explorar con confianza y cuidado cada nuevo paso.

Las escaleras de los pisos dúplex o de las casas unifamiliares a veces son un riesgo para los niños que no han podido moverse en libertad, bajo la mirada atenta de sus padres. Sobre todo para los que tienen ahora entre uno y cuatro años.

No hace falta decir que la correcta iluminación de las escaleras es un factor importante en la prevención de accidentes y que es de ayuda la existencia un pasamanos.

Es recomendable también que la altura de los peldaños sea menor de 19 cm y que su superficie sea mayor de 25. A su vez, la escalera tendría que medir al menos 100 cm de ancho.

No son adecuados los tramos con menos de tres escalones porque son difíciles de percibir.

Las barandas deben tener una altura superior a 90 cm y la distancia entre los barrotes ser menor de 12 cm.

Suelos

Es importante limpiar de inmediato cualquier líquido derramado y no encerar en exceso. Las moquetas y las alfombras es preciso que estén fijas, adheridas al suelo por varios puntos.

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