Una hormiguita Tamara Chubarovsky

Tamara Chubarovsky

"Dejen a sus hijos jugar"

Es probable que si recuerdas tu infancia te veas cantando y moviendo las manos en el regazo de un adulto. ¿Sabías que esto tiene un gran valor pedagógico?

15 de junio de 2016, 16:52 | Actualizado a

¿Cuál es el estilo de crianza más propicio para que nuestro bebé crezca feliz y sano? Es una de las consultas más repetidas por los padres primerizos.

Entrevista a Tamara Chubarovsky sobre estilos de crianza

¿Por qué son importantes los juegos de dedos y las rimas para los bebés y los niños pequeños?

Porque combinan elementos fundamentales en el desarrollo infantil: favorecen la escucha, el desarrollo del lenguaje, así como la capacidad de atención y la memoria. Activan el seguimiento ocular y el enfoque. Agudizan la percepción táctil. Invitan a mover los deditos, a coordinarlos y ampliar destrezas… Además, ofrecen un momento de encuentro en la crianza. Crean un momento mágico de conexión entre el adulto y el niño, y aportan afectividad, cercanía y alegría.

¿Cómo ayudan en el día a día?

Hay rimas que por su sonoridad y ritmo producen un efecto enormemente relajante, siendo de gran ayuda a la hora de dormir (rompompom). Otras activan la circulación y son estimulantes, ideales para decirlas mientras se les seca después de la ducha o para un día de frío (fru, fru, frí). Otras se prestan para el momento del cambio de pañal como un juego de geografía corporal que da a esos instantes más calidez (un niño hay aquí). Otras nos ayudan en momentos difíciles y de rabietas, otras en las transiciones, como, por ejemplo, cuando hay que entrar o salir de un lugar...

¿Qué te impulsó a hacer este trabajo de reunir y enseñar este folclore tradicional infantil?

Desde muy joven he tenido el impulso de recopilar, inventar, compartir y enseñar recursos que mejorasen la infancia. Buscaba que fueran alegres, frescos, y a la vez que a través de ellos se pudiera apoyar a los niños en el aprendizaje, el lenguaje, las emociones... Hace más de 20 años que, por un lado, trabajo directamente con niños –lo que me lleva a elaborar material– y, por el otro, doy talleres de formación a padres y maestros –lo que me permite transmitir lo que aprendo–.

El gran salto lo di cuando pasé de compartir fotocopias a publicar los vídeos y libros que hoy recorren el mundo. ¿Para qué edades son adecuados? Están especialmente indicados desde el nacimiento hasta los nueve años. Al principio recomiendo ofrecerlos como microcuentos:ellos nos miran, nos oyen y nos sienten. Luego empezarán a mover espontáneamente sus deditos. Más adelante, a partir de los dos años, también imitarán el lenguaje. En cambio, la complejidad de algunos hace que sigan siendo un reto muy interesante, incluso para niños de hasta nueve años.

Cada vez más niños pequeños se entretienen con la televisión, las tabletas... ¿Qué opinas de esto?

Este es un gran problema al que nos enfrentamos hoy en día. Como esto no se controle, tendrá graves consecuencias en el desarrollo físico, emocional, lingüístico y cognitivo de las futuras generaciones. Actualmente, ya está acarreando problemas de comportamiento, aprendizaje y salud, por eso su uso debería estar restringido antes de los tres años y muy controlado hasta los seis, para evitar que interfiera en una etapa en la que su organismo se está formando.

¿Por eso hay cada vez más problemas de aprendizaje?

Absolutamente. El no completar las etapas de desarrollo sensomotor correctamente está llevando a grandes problemas de aprendizaje, situación que empeorará si no se comprende que lo primero que se necesita es preparar al cerebro para la capacidad de aprender. Y esto no se consigue enseñando contenidos académicos a una edad cada vez más temprana, sino permitiendo que el sistema nervioso madure a través del movimiento, las experiencias reales y el juego.

Reflejos retenidos, problemas de integración sensorial, de lateralidad, todos estos aspectos influyen de manera muy negativa en el aprendizaje de los niños y, sin embargo, son muy fáciles de evitar, tan solo hay que permitir un desarrollo natural del bebé, ofreciéndole muchas posibilidades de moverse libremente en el suelo, de descubrir su entorno…

Como maestra, ¿qué consejo te gustaría darles a los padres que lean tus palabras?

Que dejen a sus niños jugar, jugar, jugar y jugar, pero jugar de verdad, es decir, que les permitan a través del juego libre conectar con su propio cuerpo, con su propio yo, conectar con los elementos de la naturaleza y conectar con los otros seres humanos que los rodean.

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