Los derechos del niño

CRIANZA

Los derechos del niño

Por una nueva forma de abordar los derechos de los menores.

Isabel Fernández del Castillo

30 de octubre de 2018, 07:00 | Actualizado a

Colocar al niño en el centro del sistema. Eso es lo que pretende la Ley de los Derechos y las Oportunidades de la Infancia y la Adolescencia, aprobada por el Parlament de Catalunya.

Es una ley que engloba todos los aspectos relativos a la protección de la infancia y la adolescencia desarrollados en leyes anteriores, pero también algunos más: su objetivo no son sólo los menores que se encuentran en situación de riesgo, de desamparo o que son víctimas de la violencia, sino que reconoce al niño y al adolescente como titulares de derechos civiles fundamentales sólo por el hecho de ser quienes son, por ejemplo:

  • el derecho a ser escuchados
  • a participar en la toma de decisiones que les afecten
  • o a disfrutar de espacios apropiados para el juego

Detrás de este texto se encuentra una visión cada vez más madura de la infancia y la adolescencia como ese territorio delicado donde se fragua la sociedad del mañana, donde todo lo que se haga por el cuidado y la promoción de su salud física, emocional y mental, y la satisfacción de sus necesidades, revertirá en una sociedad más saludable y equilibrada.

Esta ley, en definitiva, piensa en el niño y el adolescente como un valor superior, que “no necesita estar en conflicto para ser el primer interés que deben tener en cuenta las políticas públicas”, que deben evaluarse y desarrollarse “desde la perspectiva del interés superior del niño o adolescente”.

Un marco legal único

Antes de la promulgación de esta ley existían varias normas destinadas a proteger los derechos de los menores en general, y en especial de aquellos que se encuentran en situaciones vulnerables.

Este texto nació con la vocación de unificarlas todas en una sola, creando un marco de referencia único que agilice las intervenciones en el caso de los menores en situaciones especiales, pero también que sirva de guía para todas las políticas destinadas a proporcionar a la infancia y la adolescencia catalanas “la atención integral necesaria para el desarrollo de su personalidad en el contexto familiar y social” y asegurar “su bienestar material y espiritual”.

También incorpora y actualiza los derechos de la infancia recogidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Organización de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989.

En el espíritu del articulado está, por lo tanto, ir más allá de lo curativo, o incluso de lo preventivo, para entrar de lleno en la promoción de la salud física, emocional y social.

Ciudadanos como los demás

La ley define cuáles son las condiciones necesarias para el desarrollo integral sano de todos los niños.

Además de derechos básicos como la educación, el acceso a los servicios de salud o la protección frente al maltrato, este texto legal reconoce al niño y al adolescente como titulares de derechos fundamentales que favorezcan y aseguren su pleno desarrollo personal y social.

Así, por ejemplo, considera la pobreza como un factor de riesgo de primera magnitud, susceptible de ser objeto de las políticas públicas. Algunos puntos destacables son:


Ciudades a su medida

El juego, el descanso y el deporte se consideran elementos básicos para el desarrollo integral de niños y adolescentes, que “tienen derecho a moverse, a disfrutar y a desarrollarse socialmente en su propio entorno urbano, y a disfrutar del mismo”. Por ello, los menores deben disponer de espacios apropiados, saludables y seguros para el juego y las actividades recreativas y deportivas.

Es un hecho que en los últimos tiempos la planificación de las ciudades se ha hecho más en función de los vehículos que de las personas. Sin embargo, esta ley admite que “el planeamiento urbanístico municipal debe prever y configurar los espacios públicos teniendo en cuenta la perspectiva y las necesidades de los niños y adolescentes”, y delimitarlos en función de lo que precisa cada grupo de edad.

Está previsto que los menores participen en el diseño y la configuración de estos entornos de forma activa a través de los Consejos de Participación Territorial.

Protección frente a los medios

La ley se hace eco del impacto que los medios y la publicidad ejercen sobre los niños, estableciendo medidas de protección frente a la publicidad inadecuada o en horarios infantiles. En esos horarios, los medios como la radio y la televisión deben priorizar contenidos educativos que potencien los valores humanos, y evitar todos aquellos contenidos que inciten a la violencia o que sean degradantes.


Ocio e imagen

El mundo de los videojuegos también se regula: la ley establece que “no está permitido vender ni alquilar a niños o adolescentes materiales audiovisuales multimedia que inciten a la violencia, a actividades delictivas o discriminatorias, o que tengan un contenido pornográfico o cualquier otro que sea perjudicial para el desarrollo de su personalidad”.

También queda prohibida la exhibición de publicaciones pornográficas, lo que obligará a los kioscos a no tener expuestas las portadas de este tipo de revistas en lugares visibles.

Acompañados en la enfermedad

Se considera que los niños hospitalizados son un colectivo con necesidades especiales y, por lo tanto, con derechos especiales. Así, los menores hospitalizados tienen derecho a estar acompañados por sus padres en todo momento. Si la estancia se prolonga, tienen derecho a recibir educación en el propio centro hospitalario y a que el hospital organice actividades de animación adecuadas para su bienestar físico y psíquico. También se reconoce el derecho del menor a recibir información sobre su salud y la atención sanitaria que recibe de manera adecuada a su edad y grado de madurez, y a participar en el proceso asistencial.

Vínculos familiares

Se reconoce el derecho de los hijos e hijas de padres separados a mantener el contacto con los abuelos, algo que los progenitores no siempre permiten de modo voluntario.

Respetar su voz

Los niños y adolescentes tienen derecho a expresar sus opiniones respecto a políticas, normas, proyectos y programas que les afecten, y las administraciones deben establecer procedimientos para recabarlas. La ley crea el Consejo Nacional de los Niños y los Adolescentes de Cataluña.

Este texto legal hace especial hincapié en la prevención de situaciones que sean perjudiciales para el desarrollo integral sano de los niños y adolescentes o para su bienestar: el maltrato físico, el maltrato psicológico o trato denigrante, el abuso o explotación sexual, la negligencia en la atención física, sanitaria o educativa, el consumo de drogas, etc. La ley establece que los niños y adolescentes pueden dirigirse a las administraciones públicas encargadas de su atención y protección, incluso sin conocimiento de sus progenitores o tutores.

Situaciones especiales

Uno de los aspectos más novedosos que desarrolla esta ley es la protección de los menores en situaciones de riesgo o desamparo. Algunas novedades importantes son:

Actuar a tiempo

Se establece una distinción entre “declaración de riesgo” y “declaración de desamparo” del menor cuando aparecen situaciones perjudiciales para su desarrollo integral sano y su bienestar. El objetivo de esta distinción es poder intervenir cuando hay indicios suficientes de la existencia de problemas (riesgo), antes de que aparezcan conflictos más graves (desamparo).

Protección ante el maltrato

Se crearán y fomentarán servicios especializados en detectar y atender adecuadamente los casos de maltrato infantil. La prioridad es que el niño permanezca en un entorno familiar libre de violencia, y se propone un cambio significativo: mientras que hasta ahora se separaba al niño víctima de maltrato de su domicilio o núcleo familiar, el nuevo texto afirma que el uso de la vivienda familiar debe atribuirse al menor, debiendo ser el maltratador quien lo abandone y, además, pague la cantidad que determine el juez.

Atención específica

Se crea un servicio especializado de atención a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual, que, además, debe velar por su prevención y detección activa mediante la adecuada formación de la red social de profesionales.

Sensibilidad en el proceso legal

La protección ante el maltrato pone un especial énfasis en la prevención de la victimización secundaria durante el desarrollo del proceso penal, para evitar que, con el propósito de castigar al culpable, se cause más trauma al menor. En este sentido, es esencial la coordinación entre los distintos departamentos para evitar la confrontación directa con el agresor, las dobles exploraciones y tomas de muestras, etc. En todo momento se debe asegurar el derecho a la intimidad de las víctimas.

Familias de acogida

Esta ley regula de una forma más ágil y flexible la figura del acogimiento familiar, lo que permitirá que niños que permanecen en centros de protección sin expectativa de vida en familia puedan permanecer al cuidado de personas especializadas que les brinden un entorno familiar desinstitucionalizado.

Contra la mutilación genital

Se establece una lista de indicadores o factores de riesgo que permitan actuar antes de que se produzca el daño. Entre otras medidas, se prevé la retirada del pasaporte a la menor cuando se sospeche que la mutilación podría serle inflijida en el país de origen de la familia.

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