Disfrutar de un sueño feliz

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Disfrutar de un sueño feliz

Ayudar a un bebé a dormir requiere compromiso, tiempo y sensibilidad. Es dar y recibir. Es comunicarle con nuestra presencia que puede confiar en nosotros para conseguir lo que necesita.

Martha Sears, William Sears

13 de septiembre de 2018, 18:48 | Actualizado a

¿Por qué se despiertan tanto los bebés?

Ésta es probablemente la pregunta que más formulan los padres primerizos. La respuesta es simple: porque son bebés. Los bebés duermen de manera diferente a la de los adultos. Tardan más -por lo menos 20 minutos- en dormirse y entrar en la fase de sueño profundo. Por su parte, los adultos y niños mayores "se lanzan" al sueño profundo, al sueño no-REM, en tan sólo unos minutos.

¿Qué significa esto para los padres? Que los bebés se despertarán fácilmente mientras no hayan entrado en esta fase del sueño.

Muchos padres dicen que su hijo es “difícil de relajar” o que “tiene que estar bien dormido para poderlo dejar en la cuna”. Otros han tenido la experiencia de llevar silenciosamente a sus bebés hasta la cama pensando que están dormidos, pero se han despertado en cuanto ellos se dan la vuelta para salir de puntillas.

El bebé no está dormido del todo hasta que llega al estado de sueño profundo, unos 20 o 30 minutos después de cerrar los ojos. De modo que el intento de fijar una rutina para ir a dormir puede crear en los padres una gran frustración.

Ya ven por qué el consejo de los expertos en sueño de “acostar a los bebés despiertos” no funciona, especialmente si tienen menos de tres meses.

Los bebés necesitan compañía durante la primera fase de sueño REM para que puedan permanecer dormidos hasta que los sorprenda el sueño profundo. En pocas palabras: los bebés necesitan que sus padres sean pacientes, no simplemente que los acuesten.

Aceptar la situación con normalidad

Comprender lo que pasa en ese cuerpo y en esa pequeña mente por las noches nos ayuda a entender por qué se despiertan tan a menudo, a desarrollar consejos creativos para ayudarlos a dormir y, sobre todo, a ponernos en su lugar.

Éstos son los principales motivos por los que se despiertan:

1. ¡Son bebés!

Sus ciclos de sueño son más cortos. Cada hora, aproximadamente, pasan de sueño profundo a sueño ligero y, por lo tanto, por un período vulnerable en el que pueden despertarse. Si perciben cualquier molestia durante ese período, piden ayuda. Por razones de seguridad, los patrones del sueño de los bebés implican desvelarse a menudo; si cualquier cosa amenaza su bienestar se despiertan más fácilmente que los adultos. Aunque puede provocar cansancio a sus cuidadores, los bebés son propensos a despertarse por la noche por motivos de supervivencia y desarrollo.

2. Tienen hambre

Los bebés tienen el estómago pequeño y el metabolismo rápido. No pueden pasar sin comer tanto tiempo como los adultos. La leche materna se digiere más rápidamente que la leche de fórmula. Muchos bebés no abandonan las tomas nocturnas como mínimo hasta los seis meses, y casi todos los que toman el pecho siguen necesitando una toma nocturna incluso por más tiempo. Aunque en algunos libros se afirme que los niños no necesitan comer de noche a partir de cierta edad, intenten explicárselo a un niño con el estómago vacío.

3. Tienen sed

Si tu bebé estaba acostumbrado a mamar varias veces por la noche, o a tomar uno o dos biberones, y ahora ha aprendido a dormir sin ello, es posible que empiece a notar la falta de líquidos. Eso se acentúa en los años preescolares. Si tu hijo se despierta porque tiene sed, coloca un vaso con tapa cerca de la cama para que pueda beber antes de despertarse del todo.

4. Están creciendo

Los niveles de la hormona del crecimiento son mucho más elevados cuando se está durmiendo. Esta hormona también estimula el hambre. Despertarse para comer con frecuencia es la forma que tiene el bebé de asegurarse el combustible necesario para crecer.

Los bebés, generalmente, tienen crisis de crecimiento a las tres semanas, las seis semanas, los tres meses y los seis meses. Cuando eso ocurre, su bebé se apuntará a maratones de comida, de día y de noche. No te preocupes. Si duerme bien, las cosas deberían volver a la normalidad en unos días. Si siempre se ha despertado, probablemente no notes la diferencia. No caigas en la trampa de pensar que no tienen bastante leche: el cuerpo de mamá responde a la necesidad creciente del bebé produciendo más leche.

Cuando los bebés más pequeños aumentan las tomas nocturnas, las madres necesitan disminuir sus compromisos durante el día. Temporalmente, dejar de lado todas las actividades exigentes que puedas para conservar energía para esas tomas adicionales. Aprovecha para dormir la siesta cuando duerme tu bebé. Las tareas del hogar se pueden dejar para otro momento o delegarlas. Piensa que aunque nadie las haga durante algunos días esto no afectará al crecimiento de nadie. Por la noche, ve a dormir cuando lo haga el bebé.

5. Se están desarrollando

Durante la época de los principales logros motrices, el bebé puede empezar a despertarse por la noche y poner en práctica lo que ha aprendido. Un momento típico es a los cuatro meses para darse la vuelta, a los seis meses para sentarse, entre los siete y los nueve meses para gatear y entre los nueve y los quince meses para andar. Las “prácticas” nocturnas suelen durar algunas noches y posteriormente, por lo general, el bebé vuelve a sus patrones normales de sueño.

6. Les están saliendo los dientes

Los primeros cuatro meses del bebé a menudo reciben el término de “luna de miel” por lo que refiere al sueño. El bebé se despierta una vez, dos o ninguna y la vida es bella. Cuando entran en el quinto mes, también entra en juego el peor enemigo de la noche: los dientes. Los bebés empiezan a percibir dolor por la dentición a los tres meses de edad, aunque es posible que los dientes no salgan hasta que hayan pasado dos meses o más. Las fases de la dentición a veces duran una semana y, justo cuando ustedes empiezan a sentirse frustrados, el bebé empieza a dormir bien otra vez.

7. Les duele algo

Dentro de esos cuerpecitos en crecimiento suceden muchas cosas irritantes que pueden despertarlos.

8. Se sienten solos

Pongámonos en el lugar de su hijo por un momento. Ha pasado los últimos nueve meses dentro de su cuerpo y, a medida que iba creciendo, iba tomando conciencia del calor, los latidos de su corazón, los sonidos de su cuerpo y sus movimientos al andar. Ahora que ha nacido, ¿dónde pasa la mayor parte del día? En tus brazos para comer, en el cochecito, entre atentos cuidados para el baño y al vestirlo, en brazos de amigos y familiares hasta que se duerme. Si pasa tantas horas en contacto con vosotros durante el día, ¿por qué no iba a querer y necesitar lo mismo también por la noche? Algunos bebés se despiertan simplemente porque echan de menos y quieren un poco de mamá o de papá (generalmente mamá) para volver a dormirse.

9. Están nerviosos

La cercanía, no la separación, es un estado emocional y psicológico normal en los bebés, especialmente durante el primero o los dos primeros años de su vida.

Igual que los bebés se sienten incompletos si se los separa de su madre durante el día, pueden sentir lo mismo por la noche.

Para un bebé la separación no empieza sólo porque se ponga el sol. Muchos especialistas en el desarrollo infantil creen y, nosotros coincidimos con ellos, que la ansiedad por la separación (durante el día y la noche) es un mecanismo de supervivencia que los bebés tienen incorporado, ya que naturalmente les resulta más seguro estar cerca de la persona que los cuida que lejos de ella. Así, cuando un bebé se despierta solo, se siente desamparado. La separación y la soledad no son estados naturales para ningún bebé. Si se despierta solo, a oscuras y en silencio, piensa en algo que le genera ansiedad.

10.Tienen miedo

Observarás que tu hijo en edad preescolar empieza a desarrollar algunos temores de noche, a medida que su imaginación crece, y que empieza a asustarlo algo que lo puede estar acechando en la oscuridad. Los niños de dos años pueden soñar que un gigante de juguete los persigue.

11. Están condicionados para despertarse

En nuestra consulta hemos observado un fenómeno que denominamos “despertares nocturnos condicionados”, que se presentan con frecuencia en bebés que disfrutan del lujo de tomar el pecho y dormir en la cama de los padres. El bebé se despierta, la madre le ofrece el pecho, el bebé se siente consolado y se vuelve a dormir. Aprende a apreciar esta gratificación inmediata. Como los bebés hacen por instinto lo que da placer y los ayuda a desarrollarse, se muestran reticentes a renunciar a la única relación que no sólo quieren sino que creen necesitar. Cuando los bebés se dan cuenta de que se desarrollan gracias a la toma de noche, no están dispuestos a dejarla sin quejarse. Es por eso que creemos que se convierte en una necesidad más que en una costumbre.

El valor de la crianza nocturna

Ayudar a un bebé a adquirir costumbres de dormir saludables no es como educar a una mascota y representa algo más complejo que seguir una sencilla lista de métodos. Implica una relación importante. Nosotros utilizamos el término “crianza nocturna”, en lugar de decir simplemente “acostar al niño en la cama” o, aún peor, “entrenar para dormir”. Llamar así a lo que haces por la noche con tu bebé te recordará que forma parte de todo el paquete de la educación. Porque quieres que tu bebé piense que puede contar contigo y confiar en que lo ayudarás a sentirse bien de noche y de día. Verás el tiempo que le dedicas a ayudarlo a dormir como una oportunidad para construir un vínculo. Confiarás más en ti misma y en tu intuición para lograr que tu hijo duerma mejor que usando un puñado de instrumentos y técnicas insensibles para “romper” con los despertares nocturnos del bebé.

Para Saber más

Este artículo ha sido extraído y adaptado del muy recomendable libro Tu hijo dormirá... y tú también (RBA Integral) de Martha y William Sears.

La familia Sears (así se denominan a sí mismos) han dedicado toda su vida a la infancia. Pediatra y enfermera, han escrito más de 40 libros sobre pediatría y crianza, y tienen ocho hijos y varios nietos.

William Sears acuñó el término “crianza con apego” (attachment parenting) para describir un estilo de cuidar a los hijos basado en la cercanía y la atención continua. Se trata de fomentar un vínculo firme, unos lazos emocionales fuertes y sanos, mediante principios como alimentar con amor y respeto, o proporcionar cuidado cariñoso constante, teniendo siempre en cuenta que durante muchos meses sus necesidades y deseos son una misma cosa, y que los niños pequeños son mentalmente incapaces de manipular.

Sears lo resume con las “Ocho bes”:

  1. birth bonding (crear lazos afectivos desde el nacimiento)
  2. breastfeeding (amamantar)
  3. babywearing (llevar al bebé encima)
  4. bedding close to baby (dormir cerca del bebé)
  5. belief in the language value of your baby’s cry (confianza en el valor de su llanto como lenguaje)
  6. beware of baby trainers (tener cuidado con los adiestramientos)
  7. balance (mantener un equilibrio)
  8. y both (ambos: que la madre y el padre compartan su cuidado de día y de noche)

Dicen en el prólogo: “El tiempo de tener a su bebé en brazos, junto al pecho y en la cama es muy corto en relación con la vida total de su hijo. Aun así, el recuerdo de su amor y disponibilidad, duran toda una vida.”

"El sueño es evolutivo"

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