Dos niños pequeños en casa

CLAVES

Dos bebés en casa

Manejar bien esta situación requiere incrementar nuestra disponibilidad y solicitar la ayuda de un adulto que nos acompañe.

Laura Gutman

26 de marzo de 2018, 20:25 | Actualizado a

Si hemos tenido dos hijos en poco tiempo, o incluso si tenemos gemelos, nos veremos en la obligación de aumentar nuestra paciencia y disponibilidad, pero sobre todo, de ser más eficaces y organizadas para poder ocuparnos de ellos.

Mirar el panorama con sensatez y realismo será más beneficioso que tratar de minimizar las cosas, porque creer que podremos ocuparnos solas de todo con la misma capacidad que desplegamos en otras áreas de la vida nos va a dejar más frustración y enfado que necesidades satisfechas.

Asumamos que, con dos niños pequeños, merecemos ayuda. O al menos, la presencia de alguien en casa que tenga la capacidad de ser generoso sin opinar, imponer o desacreditar.

Estrategias básicas

Dos niños muy pequeños suelen tener necesidades inmediatas. Resulta que son dos –o tres, o más–, pero nosotras somos una sola madre.

Así que, en lugar de enfadarnos con ellos, o de suponer que no deberían pedir aquello que piden, tendremos que afinar ciertas estrategias.

Las mejores son la calma y la disponibilidad.

También, trabajar sobre la capacidad que tenemos de ofrecer nuestro cuerpo. Si tenemos dos bebés (quizás un bebé de un año y otro recién nacido, o bien dos gemelos), la mejor opción es recostarnos en la cama y ofrecer nuestros brazos, nuestros pechos y el contacto piel con piel.

Los niños pequeños siempre se calman si obtienen cuerpo materno.

Si nos damos cuenta de que eso es muy difícil para nosotras, necesitaremos la ayuda de una persona que permanezca a nuestro lado, apoyándonos. Lo ideal es que la presencia de otro adulto que acompaña sea sincera y abierta y no tengamos que cargar con opiniones sobre lo que está bien o está mal.

Si hay más de un niño, necesitaremos más adultos. Es una ecuación lógica. Sin embargo, habitualmente creemos que deberíamos arreglárnoslas solas.

Esa creencia nos sumerge en un sometimiento emocional que no merecemos. Si nuestra madre nos dice que ella se las arregló con cuatro hijos y que cómo puede ser que nosotras no podamos con dos, simplemente recordémosle que hemos pagado un precio por ello. Y que tal vez estamos decidiendo no hacérselo pagar a nuestros hijos hoy.

Algunas claves de ser dos

  • Una ventaja que tienen los hermanos gemelos o con poca diferencia de edad es que pueden hacerse compañía, incluso corporalmente.
  • Lo ideal es que duerman juntos. Juntos significa en la misma cama, no en el mismo cuarto. Si la cama es pequeña, dispongamos dos colchones en el suelo con cojines alrededor para que no se caigan. Pensemos en su confort.
  • Seamos capaces de pensar opciones por fuera de nuestros prejuicios. Observemos qué piden, cómo se calman y cuánta costumbre tienen de estar juntos. A veces las soluciones son evidentes y sencillas.

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