Mamà jugando con su bebé

Vínculo afectivo

Estar siempre junto a tu hijo es lo natural

Si algo necesita tu hijo, sobre todo durante los primeros años, es el calor de tu cuerpo. Sostenido en tus brazos, ve la vida con total seguridad

Nohemí Hervada

26 de abril de 2016, 16:13 | Actualizado a

¿En qué se basa la idea del continuum? Brevemente sería pasar del confort de tu vientre al de tus brazos o, lo que es lo mismo, estar siempre juntos:

  • Tras el nacimiento, el bebé no se separa de su madre, sino que permanece en contacto piel con piel todo el tiempo que sea posible. Además, toma leche materna a demanda y duerme junto a su familia en la misma cama, para mantener el contacto necesario.
  • El bebé se incorpora a la vida diaria de su cuidador con la ayuda de un portabebés, donde se sentirá cómodo y seguro. Es imprescindible asegurarse de que el sistema de porteo elegido respete la evolución fisiológica del bebé y se use correctamente.
  • Se respeta y se alienta el deseo del bebé de moverse (primero gatear, luego caminar y después correr), así como sus ganas por descubrir el entorno en el que vive.
  • Descubriendo sus habilidades para resolver situaciones y reconociendo su capacidad de aprender, relacionarse y cooperar, el bebé potencia su autoestima.
  • El niño necesita sentirse escuchado y que sus opiniones sean tenidas en cuenta. Y es que el bebé no solo es amado, sino que se siente amado.

De modo que “Continuum” es el nombre que le hemos puesto al gesto natural de estar siempre con él, disfrutando de vuestro contacto físico, vuestro calor, respiración, voz… y respetar su desarrollo personal.

El contacto con la madre protege al bebé

Lo único que necesita un bebé es el cuerpo de su madre, especialmente en esta primera etapa, y que confiemos en sus capacidades a medida que va demandando más autonomía.

Parece sencillo, ¿verdad? Pues a menudo se hace justo al revés. Hay quien se empeña en separar a los bebés de sus madres cuando son pequeños (¡cuántas veces habrás oído “no lo cojas tanto que se acostumbra” o “lo peor que puedes hacer es metértelo en la cama”!), y cuando están en plena fase exploratoria, los controlan o protegen excesivamente, coartando su necesidad de explorar su entorno para aprender a desenvolverse en él.

Es una auténtica paradoja: cuando nos necesitan muy cerca los alejamos y cuando se quieren alejar paulatinamente no los dejamos

La antropóloga estadounidense Jean Liedloff explica en su obra El concepto del continuum (Editorial Ob Stare) que si proveemos a los bebés de ese contacto continuo con nuestro cuerpo que tanto necesitan hasta que agotan la fase en brazos, y si luego los dejamos participar de la vida cotidiana sin sobreprotegerlos, no criaremos niños dependientes, sino todo lo contrario.

Artículos relacionados