Faltan espacios adecuados para la infancia

Entrevista a Fidel Revilla

"Faltan espacios adecuados para el juego infantil"

Recuperando las virtudes de las ciudades antiguas, donde los niños jugaban seguros y con libertad, les estaremos devolviendo el lugar donde son ellos quienes construyen su personalidad.

26 de septiembre de 2017, 20:40 | Actualizado a

Fidel Revilla es un docente apasionado por el mundo de la infancia. Forma parte del grupo de trabajo "La ciudad de los niños", dentro de la asociación Acción Educativa. Su objetivo es devolver al entorno urbano las cualidades necesarias para convertirlo en un lugar seguro donde los niños puedan jugar y explorar con libertad, al mismo tiempo que desarrollan su autonomía.

Los niños siempre han jugado en la calle y, sin embargo, en la sociedad actual viven de puertas para adentro de sus casas. ¿Cómo puede afectar esto en su desarrollo?

La mayoría de niños de hoy en día no solo ya no juega en la calle, sino que ni siquiera disfruta de autonomía para ir al colegio caminando o en bici, sin la compañía de ningún adulto. La autonomía de los niños ha caído drásticamente.

¿Tiene algo que ver el diseño urbano que se está llevando a cabo?

Efectivamente, las ciudades han ido creciendo sin tener en cuenta que el espacio de juego para los más pequeños es tan importante como el de las viviendas. Se han ido perdiendo, limitando y simplificando los lugares en los que jugar, sin pensar que el juego autónomo y entre iguales es fundamental para el desarrollo de las personas desde la primera infancia.

Entonces, ¿de qué manera está afectando todo esto en el desarrollo de los niños?

Hoy sabemos que gran parte de lo que aprendemos lo hacemos antes de la escolaridad obligatoria, y que este aprendizaje, en buena medida, lo hacemos a través del juego espontáneo y libre en relación con nuestros iguales y nuestro entorno. En cambio, constatamos que esto es cada vez más difícil, no solo porque faltan espacios adecuados, sino porque, además, en aquellos en los que se puede jugar, a los adultos, con frecuencia, nos parecen inseguros y no los dejamos. Esta transformación influye notablemente en el desarrollo del niño porque limita y, en ocasiones, anula una actividad fundamental como es la aventura, la travesura, el descubrimiento y la creatividad sin la supervisión constante del adulto.

El conocido pedagogo italiano Francesco Tonucci decía que no es cierto que no haya niños en las calles porque son peligrosas, sino que estas son peligrosas precisamente porque no hay niños. ¿Cuál es su opinión?

Cuando encontramos niños jugando en una calle, en una plaza, en un parque o en un solar, entendemos que se trata de un lugar más seguro que otros en los que no advertimos su presencia. La propuesta consiste en recuperar algunas de las virtudes y valores de las ciudades de nuestra infancia que se han perdido. Y es que estas cualidades, que consideramos muy valiosas, eran las que hacían que los niños pudieran sentir la calle como suya.

¿Quiere eso decir tener a los niños como punto de referencia en lugar de los coches?

El objetivo debería ser colocar a la infancia como parámetro de calidad ambiental del espacio urbano. La propuesta de Francesco Tonucci no es solo hacer cosas para ellos, sino con ellos, darles protagonismo.

Si los tuviésemos en nuestras cabezas cuando tomamos las decisiones, estas serían, sin duda, más ponderadas y equilibradas. Este es otro de los ejes de nuestra iniciativa: que los niños participen activamente en el diseño de los espacios urbanos manifestando cuáles son sus necesidades y sus preferencias, es decir, tomando parte en las decisiones que les van a afectar.

En esta línea que comentas, ¿ya se han producido mejoras concretas en el entorno ciudadano?

Ha habido algunas iniciativas. Un tema central, y por el que suelen comenzar los ayuntamientos, es conseguir que la mayor cantidad de niños a partir de cierta edad vayan solos al colegio, ya sea caminando o en bicicleta. De esta manera, además de propiciar la autonomía infantil, disminuimos la contaminación y la peligrosidad originada por los coches que cada mañana llevan a los niños y a las niñas al colegio, a veces desde distancias inferiores a 500 metros.

Cambiando de tema, vuestra organización también trabaja por mejorar la calidad educativa, un tema candente hoy en día.

En tu opinión, ¿consideras que los docentes tienen algún margen de maniobra para poder generar un movimiento de renovación pedagógica dentro del sistema?

Por supuesto que sí, especialmente en la enseñanza obligatoria. El profesor o la profesora dentro de su clase puede organizarse de muchas formas distintas para lograr los mismos objetivos. Un buen equipo de profesores tiene la capacidad de trabajar coordinadamente y renovar metodologías.

¿Dónde podemos encontrar más información al respecto?

En nuestra web: accioneducativa-mrp.org/la-ciudad-de-los-ninos.