"Esto no es conciliar"

ENTREVISTAMOS A EULÀLIA TORRAS

"Hay muy pocas ayudas. Esto no es conciliación"

Durante los primeros años de vida, los bebés necesitan la presencia continuada de sus padres, pero las políticas vigentes no facilitan la conciliación de la vida laboral y la familiar.

13 de enero de 2018, 20:47 | Actualizado a

Entrevistamos a Eulàlia Torras, Psiquiatra Infantil, autora de La mejor guardería tu casa (Plataforma), donde ofrece a los padres las claves para poder conciliar realmente la vida familiar con la laboral. Ha dedicado su vida a promover la salud mental y emocional de los niños defendiendo su derecho a recibir cuidados de calidad, especialmente durante la primera infancia.

¿Cuál fue la motivación de los propulsores de "Más tiempo con los hijos" para poner en marcha esta plataforma?

El ploblema es compaginar las necesidades biológicas y emocionales de los bebés con las de sus madres y padres. A menudo, cuando se habla de conciliar se piensa en instituciones que cuiden de los niños para que los padres trabajen sin restricciones, y esto no es conciliación, sino una supeditación de las necesidades de los pequeños a las del mercado laboral. En general, esta cuestión se resuelve según lo que los padres consideren prioritario.

Si anteponen el bienestar y la salud física y mental de sus hijos, es más fácil encontrar formas saludables de atenderlos.

¿Por qué es tan importante que los bebés estén con los padres durante sus primeros años de vida?

Lo fundamental es que los bebés estén atendidos dentro de una relación interpersonal de calidad, porque de ella dependerá la maduración de sus sistema nervioso, la construcción de su red neuronal...

Y de esto a su vez depende toda la evolución de los bebés, tanto biológica como emocional. Por razones obvias, los padres son las personas idóneas para ofrecer este tipo de relación, pero si fuera necesario dejarlos a cargo de alguien, se trata de que al menos fueran cuidadores que los quieran y que estén realmente interesados por ellos y por su bienestar, con el fin de que los bebés puedan establecer una relación estructurante y organizadora que asegure su evolución.

¿Cómo considera usted que es la situación de la infancia en las sociedades desarrolladas?

Depende del país. Los niños pueden estar muy bien atendidos, como en el norte de Europa, donde las bajas maternales y paternales más largas permiten a los padres ocuparse personalmente de sus hijos, o peor atendidos, como sucede en España, entre otros, donde prácticamente todo el esfuerzo de criar bien a los hijos recae en los padres y hay muy pocas ayudas.

¿Cuál sería el momento ideal para empezar a ir a la escuela?

Creo que un buen indicador es el desarrollo del lenguaje, es decir, cuando los niños comprenden y son capaces de hacerse entender con palabras. Esto permite a los adultos explicarles cómo irán sucediendo los acontecimientos y a los niños comunicar de alguna forma lo que están viviendo. Por lo tanto, la edad más conveniente sería hacia los dos años y medio o tres, o por lo menos, no demasiado antes.

Si los padres necesitaran dejar a sus hijos a cargo de otra persona, qué opción es mejor ¿los abuelos, una cuidadora o una guardería?

Antes de los tres años, es preferible elegir un familiar. Una abuela suficientemente capaz y con ganas de cuidar a su nieto es una opción muy deseable, pero no todo el mundo cuenta con este privilegio.

Entonces, que cada uno de los padres dediquen algo de tiempo y, si es necesario, busquen la ayuda de una cuidadora puede ser una opción muy válida.

He conocido padres que han podido organizarse cambiando turnos en el trabajo para complementarse entre ellos, que han trabajado fines de semana para librar horas en los días laborables, etc. Se trata de esfuerzos que generalmente realizan padres intuitivos, conscientes de la importancia que tiene su presencia en la vida de sus bebés.

¿Y cuando no hay más remedio que llevarlos a la guardería?

Influyen muchos factores, entre ellos el tiempo que están allí. A veces, la guardería es la que puede dar más estabilidad, pero en otras ocasiones simplemente se recurre a ellas porque no queda otro remedio. No es lo mismo que el niño entre a las siete de la mañana y vuelva a su casa a las siete de la tarde a que asista unas horas y tenga mucho tiempo para disfrutar con sus padres.

Tampoco es igual que la criatura comience a ir a los pocos, o incluso poquísimos, meses de vida a que lo haga en el segundo año, por ejemplo.

Son matices que deben tenerse en cuenta. Otro factor importante es la calidad de los cuidados y la relación que los padres ofrecen al niño cuando está en casa.

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