Juegos de mesa a partir de los 6 o 7 años, no antes

CRIANZA

Juegos de mesa a partir de los 6 o 7 años, no antes

Con pocas reglas y muy sencillas. Así es mejor que sean los primeros juegos de mesa que compartamos con nuestros hijos.

Imma Marín

17 de noviembre de 2018, 17:40 | Actualizado a

Cuando cumplan seis o siete años, nuestros hijos ya estarán más preparados para disfrutar de los juegos de mesa. No antes, ya que para conseguirlo necesitan ser capaces de aceptar una serie de reglas pactadas previamente y no discutibles, por muy sencillas que sean.

Necesitan ser capaces de entender el objetivo del juego y sentirse atraídos por él, saber esperar pacientemente el turno, entender y respetar la norma, y lo más difícil de todo, admitir los resultados del azar. Los juegos de mesa implican la aceptación de un reto y en ellos se suele ganar o perder.

Sin prisa

Desde los cinco o seis años los niños son capaces de entender reglas sencillas... que resultan difíciles de soportar cuando no les benefician.

Es decir, entender las reglas no significa estar preparado emocionalmente para someterse a ellas.

Poco a poco irán descubriendo que para conseguir el objetivo del juego no solo hay que aceptar y aplicar las reglas, sino que se deben utilizar diversas estrategias. Así empezamos a conocer juegos de los que disfrutaremos a lo largo de toda nuestra vida. ¡No tengamos prisa!

Aun así, cada vez se nos ofrecen más juegos de mesa dirigidos a niños y niñas de menor edad (a partir de los tres años, o incluso antes). Estos primeros juegos proponen objetivos cooperativos muy sencillos, están ambientados en cuentos, y los tableros y las piezas suelen ser figuras atractivas y de fácil manipulación. Eso sí, continúan requiriendo una atención continuada para permanecer concentrados en una misma cosa y en un mismo lugar.

Hemos de entender que estos juegos nos proponen un primer acercamiento, que siempre ha de ser lúdico y divertido, y nunca debe ser impuesto.

Cada tipo de juego tiene su edad y momento, y querer avanzar los estímulos no se traduce en una mayor o más rápida maduración de los niños.

Muchas veces pensamos que los juegos más clásicos, aquellos que disfrutamos en nuestra infancia, serán los mejores para compartir con nuestros hijos. Así es como llega el parchís a la mesa. Sin embargo, este es un juego que requiere mucha paciencia. Será mejor empezar con el juego de la oca, un dominó de dibujos o un memory.

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