Jugar juntos con la naturaleza

CRIANZA

Jugar juntos con la naturaleza

Jugar al aire libre es una gran ocasión para avivar la complicidad, la creatividad y la capacidad de observación.

Imma Marín

1 de septiembre de 2018, 11:45 | Actualizado a

La naturaleza nos ofrece múltiples posibilidades de juego ¡y de juguetes! Jugar al aire libre es, en sí mismo, liberador y enriquecedor. El aire que respiramos, la brisa que nos envuelve, el sol y la sombra, el crujir de las hojas bajo nuestros pies, la recolección de frutos y semillas...

El otoño se nos brinda como fuente de juego y diversión. Cada estación nos muestra distintas opciones. Ahora es momento de identificar y contar los diferentes colores de las hojas. ¿Cuántos verdes hay? ¿ O son marrones y rojizos? Y los sonidos... ¿Oímos a los pájaros? ¿Qué deben estar diciéndose? ¿Intentamos imitarles? ¡Qué difícil! Ah... y el placer de saltar sobre las hojas secas... ¡Cómo crujen! ¿Habéis probado a esconderos debajo? ¿Y a quién deben corresponder esas huellas?

Los que seáis más atrevidos podéis aprovechar para salir después de una buena lluvia. Ponerse el impermeable y las botas de agua ya es, en sí misma, una actividad extraordinaria para los niños. No olvidéis coger una toalla, e incluso ropa de recambio, así podréis disfrutar mucho más relajadamente de todas esas acciones habitualmente prohibidas, que en ocasiones pueden convertirse en placenteras actividades de juego compartido en familia: saltar charcos o chapotear en ellos, mover las ramas mojadas de los árboles y hacer que la lluvia reaparezca por arte de magia, construir ríos y presas para unos troncos que se deslizan...

Acercando nuestros hijos a la naturaleza les ayudamos a desarrollar su curiosidad, motor de aprendizajes: aprenden a jugar de manera creativa y, por supuesto, les enseñamos a respetarla y quererla.

Es una excelente actividad para ellos y también para nosotros, ya que, en el bullicio propio de los juegos infantiles, incluso los conflictos se viven más relajadamente.

  • Antes de salir pensad qué os llevaréis. El kit de explorador incluye calzado seco para la vuelta y una bolsa para los tesoros encontrados.
  • Esta vez no es necesario ir cargados con juguetes. La naturaleza atesora muchas posibilidades creativas.
  • Tener pensados algunos juegos puede ser útil: las cuatro esquinas usando troncos, las mil y una versiones del escondite, abrazar árboles...
  • La naturaleza también nos regala materiales con los que jugar en casa: las hojas caídas pueden decorar las ventanas de la habitación, las cortezas o las cáscaras siguen siendo magníficas para hacer barquitos o para construir casitas y ciudades para nuestros pequeños muñecos...