Un juguete para cada edad

CRIANZA

Un juguete para cada edad

Las referencias que incluyen los fabricantes son una ayuda, pero es cada familia quien conoce a su hijo y sabe qué es capaz de hacer y con qué se divierte más.

1 de noviembre de 2018, 07:00 | Actualizado a

Hay tantas maneras de jugar como niños en el mundo. Por eso, porque cada uno de nosotros es distinto, en nuestra manera de divertirnos, de crear, de relacionarnos con personas y objetos, a tu hijo le apasiona un juguete y no otro.

Repasemos juntos qué posibilidades hay:

Quizás será un juego de habilidad y lógica –un juego de construcción de laberintos o unos bloques de construcción de madera– porque es un niño con una gran capacidad de observación y bastante paciencia.

O quizás su impulso vital lo empuja a recorrer los espacios sin fin y abrazará con ganas cualquier juguete de tipo motriz, como unos patines, una bicicleta o los túneles de la risa.

Si lo que le atrae es su parte más creativa, las pizarras o un instrumento musical hará sus delicias.

Y si es un bebé, disfrutará con los objetos del grupo sensorial, de materiales naturales que poder explorar con su boca o sus manitas.

Con los de imitación, como los disfraces o las cocinitas, comprenderá el mundo que lo rodea y practicará las relaciones sociales.

Si te cuesta decidirte, guíate por su edad. No es una apuesta infalible, pero te acercarás bastante.

  • Hasta los seis meses. Antes de descubrir su entorno irá descubriendo su propio cuerpo. Sus juguetes es preferible que no sean de plástico, mejor de madera o de tela. Le encantarán los sonajeros, una mantita donde estirarse a descubrir sus movimientos libres, los móviles colgados del techo, o algo que haga sonido mientras va de paseo.
  • De los seis meses al año. En esta etapa se dará un cambio espectacular, se sentará solo y empezará a gatear. Se mostrará como un explorador curioso. Si hasta ahora usaba básicamente la vista y el tacto, ahora irá más allá. ¿Qué le puede gustar? pelotas suaves, tentetiesos, espejos...
  • A partir del año. Una de sus pasiones es empujar y mover los objetos de sitio. Mostrará una alegría inusitada al superar cualquier reto, aunque también se enfadará si las cosas no salen como esperaba. Algunas propuestas: arrastres, primeras construcciones, muñecos de trapo...
  • A partir de los dos años. Otro hito en su desarrollo marca su manera de jugar: habla cada día más. Lo seducirá reproducir el mundo de los adultos y seguirá buscando desafíos. ¿Sus juguetes? Puzzles, casitas para meterse dentro, cuentos para ver y escuchar, teléfonos...
  • A partir de los tres años. Su nivel de compresión y su capacidad de atención se han incrementado muchísimo. Empieza a saber jugar con otros niños y, a la vez, es más independiente. Jugará con muñecos, patinetes, coches, pinturas de dedo...

El primer paso ineludible es respetar sus gustos y preferencias..., aunque los más pequeños aún no sepan pedir con tanta claridad. Cuando ya sea capaz de pensar en qué le gustaría que le regalaran, es una buena idea proponerle que pida algo para los demás.

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