Juguetes maravillosos, no comerciales

CRIANZA

Juguetes maravillosos, no comerciales

En su mente abierta y curiosa y con todos sus sentidos despiertos, cualquier objeto puede convertirse en una fuente de diversión.

Imma Marín

17 de octubre de 2018, 15:31 | Actualizado a

La vida infantil no puede concebirse sin juego. Jugar es la principal actividad de la infancia y responde a su necesidad de mirar, tocar, experimentar, imaginar, expresar, crear...

Un impulso primario y gratuito que nos empuja desde que nacemos a descubrir y explorar el mundo que nos rodea para conseguir conocerlo y aprender a amarlo.

Para un bebé todo es nuevo, todo es “disfrutable”. Descubre con sus manos, sus oídos, su olfato, sus ojos, ¡su boca! Sin duda, jugar es una de las fuentes más importantes de progreso y aprendizajes, y la curiosidad, el gran motor.

En este sentido, a menudo vemos que algunos objetos resultan tanto o más interesantes para los niños que sus propios juguetes. Jugar con ollas o cucharas de madera tiene algo de inusual que resulta atractivo. Las pulseras de mamá... ¡son de mamá! ¿Y los servilleteros? Suenan, ruedan...

  • Tetra brik o envases de yogures para hacer grandes construcciones que se pueden montar y destruir sin peligro y con poco ruido.
  • Cajas grandes y pequeñas que se encajan unas dentro de otras o que sirven para ocultar objetos mágicamente. ¡Incluso puede esconderse en una de ellas!
  • Objetos sorprendentes como por ejemplo los batidores manuales, aros de cortinas de baño, cepillos o esponjas nos permiten explorar con sus diferentes usos. La variedad de materiales y sonidos les fascina.
  • En la bañera (y fuera de ella) coladores, escurridores, boles y vasos de plástico se convierten en juguetes.

De este modo, los niños interiorizan que para jugar solo necesitamos deseo e ideas.

Y que con nuestra imaginación, todo lo podemos convertir en juego.

En el juego exploratorio necesitamos dar libertad al niño para que investigue y realice sus propios descubrimientos. Lo ideal es mantenernos lo suficientemente cerca para darle seguridad y lo suficientemente lejos para respetar su libertad.

Los objetos que pongamos a su alcance deben ser seguros, incluso sin nuestra presencia continua y ante la duda, mejor abstenerse.

Necesitamos crear un clima de confianza donde el niño se sienta seguro para experimentar, sin miedo a equivocarse o a no responder a nuestras expectativas.

Una cesta de los tesoros

Cuando tu bebé tiene la capacidad de sentarse por si mismo, colocar frente a él una caja o una cesta, llena de objetos cotidianos puede convertirse en su gran fuente de tesoros.

La propuesta es que puedes elegir objetos de casa o también de la naturaleza, pero no juguetes: una esponja natural marina, objetos de la cocina varios, anillas de las cortinas de madera, piedras, conchas marinas grandes, cepillos, cadenas de metal...

Hay infinidad de objetos posibles. Necesitas que sean de un tamaño suficientemente grande para evitar que se los trague. La idea es ofrecerle diferentes texturas que pueda explorar con todos sus sentidos e ir variando los objetos.

Sus primeros juguetes

BEBÉS FELICES

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