"Lo que llamamos un niño "normal" es en realidad un niño enfermo"

ENTREVISTAMOS A JESÚS G. BLANCA

"Lo que llamamos un niño "normal" es en realidad un niño enfermo"

Entrevistamos al autor del libro "Wilhelm Reich, inspirador de rebeldía"

Cristina Romero

22 de julio de 2018, 15:49 | Actualizado a

Wilhelm Reich fue un personaje poco entendido y esperemos que tu libro (y esta entrevista) ayude a restaurar su importancia…

Eso espero.

¿Fue alguien que impactó en tu vida?

Leí a Reich por primera vez a los 17 años y me impresionó de tal manera que ha marcado importantes aspectos de mi vida personal, especialmente la relación con mis hijos, y profesional como educador.

Y has escrito un libro sobre él...

El libro quiere ser una introducción para quienes no conozcan a Reich o conozcan solo algunos aspectos de una obra tan compleja y caleidoscópica. Para mayor claridad lo he dividido en tres partes: en la primera cuento su vida a ritmo de novela, en la segunda doy las claves de su trabajo explicando doce descubrimientos que hubieran podido -y aún pueden- cambiar el mundo, y en la tercera abordo su legado material e intelectual y doy las claves para seguir aprendiendo.

Cuéntanos quién fue...

Reich nació en el antiguo imperio Austro-Húngaro, actual Ukrania y estudió medicina y psiquiatría convirtiéndose primero en el discípulo más aventajado de Freud y después en su enemigo más acérrimo a raíz de una cuestión que puede parecer un simple tecnicismo pero que determinó el futuro de Reich:

Freud creía que hay un instinto de muerte en el ser humano que lo lleva hacia el lado oscuro, pero Reich planteó lo contrario: era la sociedad represora y castrante la que convertía al ser humano en enfermo y capaz de cometer crímenes.

Freud tomó partido por el orden establecido; Reich lo hizo por el individuo.

De manera que la tarea no es, como postulaba Freud, "curar" a las personas "enfermas", sino cambiar la sociedad para que las personas podamos desarrollarnos en armonía.

A partir de ahí, Reich fue cruzando fronteras entre disciplinas y haciendo descubrimientos geniales que han abierto puertas a nuevas interpretaciones de la psicología, de la fisiología, de la biología, de las ciencias naturales, de la medicina... y en definitiva, de la vida.

¿Nos habló del parto? ¿Y de la importancia del contacto físico madre-hijo?

Reich fue un pionero en tantas cosas que nos llevará mucho tiempo explorar todos los caminos que abrió con su capacidad para adelantarse a su tiempo, su honestidad intelectual y valentía social. Y entre esos caminos está la importancia del cuerpo de la madre como ecosistema del bebé y la investigación por primera vez en la historia de un territorio desconocido: el niño sano.

Para ello fundó un centro especializado en el que medio centenar de médicos, puericultores y asistentes sociales con formación orgonómica iniciaron trabajos a largo plazo sobre cuidado prenatal de la madre embarazada y sana con información sexual apropiada, supervisión de los partos y los primeros días de vida -la fase que Reich consideraba más crucial en la que se originan la mayoría de las depresiones, esquizofrenias y otros trastornos- la prevención del acorazamiento durante los primeros cinco-seis años de vida analizando qué rasgos de la infancia se deben a la coraza -y por tanto al conflicto con el exterior- y cuales a la expresión natural de la vida, y finalmente un estudio del desarrollo posterior hasta la pubertad.

Si conociéramos más la mirada de W. Reich acerca de la crianza de nuestros hijos ¿Qué haríamos diferente?

Creo que hay que desmedicalizar todo el proceso concepción-embarazo-parto-crianza.

Eso significa respetar la naturaleza, respetar el desarrollo ecológico armónico de las criaturas, aprender cómo funcionan esos procesos vitales para poder favorecerlos en lugar de distorsionarlos o incluso bloquearlos.

Y desde luego poner las necesidades de las criaturas por delante de supuestos derechos de los adultos, lo que implica medidas que exceden el ámbito individual y que habrá que demandar a nivel colectivo cambiando también la percepción social de que todo son "opciones" libremente elegidas y que lo mismo da la teta que el biberón, el cuerpo de la mamá que una guardería, la función biológica de la madre y la del padre, e incluso la posibilidad de alquilar úteros y comprar bebés.

¿Qué importancia tenía para él la autorregulación y la libertad?

Lo que habitualmente llamamos un niño "normal" es en realidad un niño enfermo. Basándose en estudios realizados por antropólogos como Malinovsky o Mead que narraban cómo en las sociedades no autoritarias de las islas del Pacífico no existe represión sexual ni violencia y mucho menos psiconeurosis, Reich planteó que la normalidad es una creación de la sociedad en el que la represión sexual juega un papel clave para conseguir ciudadanos obedientes, indolentes, faltos de creatividad y capacidad crítica.

La autorregulación supone el respeto por el desarrollo natural, única forma de conseguir niños sanos capaces de construir una sociedad sana.

La libertad no se enseña ni se aprende en libros, se vive si quienes se relacionan con los niños están preparados emocionalmente para ello.

¿Qué podemos tener presente -desde el inicio- como padres para contribuir a una sana relación con sus cuerpos y el de los demás?

El descubrimiento clave de Reich fue la energía vital, que el denominó "energía orgónica".

A partir de ahí, Reich explicó la sexualidad en términos energéticos de modo que el funcionamiento armónico o sano de la sexualidad supone un fluir adecuado de la carga y descarga de energía. Como todo está relacionado, ese fluir de energía tiene su reflejo físico en el cuerpo y su reflejo mental. Si el flujo se altera se producen bloqueos físicos, emocionales y mentales que Reich denominó "coraza".

Así, la prevención de la "coraza" y por tanto de los trastornos tano físicos como psíquicos y emocionales pasa por respetar la autorregulación de la energía desde el comienzo de la vida, y por tanto de comprender y respetar las diferentes etapas de la sexualidad que comienzan ya antes de nacer y no desaparecen nunca a pesar de lo que Freud creía.

¿Y qué nos diría en cuanto a nuestra vivencia adulta con la sexualidad?

Es que todo es un continuum: la sexualidad humana, que atraviesa diversas etapas que según Reich no son las que pensaba Freud y casi el resto de los psicoanalistas e incluso muchos psicólogos y psicoterapeutas actuales.

La clave para una sexualidad adulta sana y armónica es el respeto al desarrollo autorregulado de la sexualidad desde antes del parto.

Reich vivió en una sociedad que moralizaba brutalmente el sexo y sus denuncias en este sentido y la labor que hizo en varios países europeos para combatir la represión sexual, la castración emocional y sus consecuencias individuales y sociales provocaron violentos ataques que él también estudió y denominó "plaga emocional" contra su obra y su persona hasta el punto de terminar muriendo en una prisión estadounidense supuesto país de las libertades y abanderado de la democracia.

¿De qué manera la naturaleza nos ayuda a estar en equilibrio o a recuperarlo según él?

La sociedad moderna ha roto los lazos con la naturaleza. El dogma del progreso nos ha llevado a un mundo deshumanizado, dominado por la tecnología y que niega nuestra parte animal.

Pero volver a la naturaleza no es, como creen algunos, volver al pasado. Hablar de progreso o retroceso es tramposo porque ni el progreso nos conduce a la felicidad o a la armonía, ni recuperar lo salvaje es volver atrás, sino volver a conectar con lo que nos rodea. Y no se trata de filosofía abstracta.

Reich luchó toda su vida por respetar ese pacto con lo natural: partos desmedicalizados, crianza consciente, autorregulación, un concepto holístico de la salud que en lugar de luchar contra la enfermedad comprenda los procesos vitales... poner fin al acorazamiento que nos impide relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo.

Para saber más

Jesús García Blanca (La Línea, Cádiz, 1960) es escritor, investigador social y educador.

Hace veinte años que viene analizando temas de salud, ecología y educación desde una perspectiva crítica, solidaria y basada en la autogestión y la autorregulación.

Ha colaborado con medios digitales de contrainformación y diversas revistas, como la nuestra, la revista Tu Bebé, pero también Ekintza Zuzena, Daimón, Mente Sana o Cuerpomente y mantiene una colaboración habitual con Discovery DSalud.

Es autor de El rapto de Higea, La Sanidad contra la Salud y -junto con el Dr. Enric Costa- de Vacunas: una reflexión crítica.

Su web: http://saludypoder.blogspot.com