De madre a madre

LIBRO RECOMENDADO

De madres como tú

Te acercamos unos fragmentos del libro Mamamorfosis, escrito por 200 madres. Porque libros de expertos y teorías ya tenemos saturado el mercado, pero de historias reales y sinceras vamos algo más faltas.

18 de noviembre de 2017, 16:48 | Actualizado a

Tantas veces la maternidad nos sorprende no siendo tan de color rosa como nos la habían contado... Pero a veces sí, aunque mezclada con otros colores, y otros colores que nadie nos insinuó siquiera. Vemos otras madres a nuestro alrededor tan distintas a como un día nos descubrimos a nosotras mismas..., y entonces llega la conmoción. Pero algunas, lejos de salir huyendo o camuflarse tras apariencias convencionales, deciden sumergirse todavía más en esa metamorfosis.

Los primeros días

No sabía nada de bebés, pero sí sentía una necesidad increíble de intimidad con mi bebé, de descubrirla y aprender de ella y con ella. No me apetecía tener que estar pendiente del mundo exterior, en aquel momento el mundo éramos ella y yo. Aún así, las primeras semanas fueron difíciles. Tengo la sensación de haber estado un mes en pijama y casi sin salir. Mi marido se marchaba temprano y no volvía del trabajo hasta la noche, mi bebé lloraba en cuanto la soltaba. Todo fueron brazos y pecho. Me recuerdo sentada en el sofá, dando el pecho, llorando muchas veces. Me dolían los pezones, la espalda..., necesitaba hacerme la comida, asearme, pero solo tenía una mano libre, la otra era para sostener a mi niña. Me sentía superada, sola, no necesitaba visitas de cortesía,¡necesitaba una fiambrera con comida casera y nutritiva! Gema Roldán, madre de J. y M.

La soledad entre cuatro paredes

Recurrí a madres conocidas recientes. "Es normal, pasará", me decían, pero nadie me daba el apoyo que necesitaba. ¿Por qué me sentía tan sola, tan desbordada? Me había preparado durante meses para aquellas primeras semanas, era muy consciente de todo el proceso por el cual iba a pasar, pero de algún modo mi vida comenzó a hacerse cuesta arriba. No recuerdo en qué momento empecé a sentirme triste; fue como una ola que barrió a la mujer que había sido. Tampoco era capaz de comprender dónde había quedado el ideal de madre que había forjado durante los meses de espera. ¿Qué me estaba ocurriendo? Laura Butragueño, mamá de Erik

Los otros

No todos los sentimientos de una madre son puros y armoniosos. Criar de otro modo es enfrentarse a un modelo extendido y no saber defenderlo bien es sentirse sola. Creer que el mundo funciona de una manera y tú lo sientes de otra. No entender a quienes dan prioridad al trabajo y que ellos no te entiendan a ti. Alucinar con frases del tipo "es que ahora ya no hacemos nada juntos" por parte de tu pareja, cuando en realidad yo no había hecho tantas cosas ni tan bonitas en toda mi vida. O escuchar frases de tus amigas como "lo que necesitas es salir más. Deja a tus hijas con una chica y vete a cenar por ahí". Eso es sentirse sola. Aunque te lo digan con amor, aunque sepas que te quieren, que creen que es lo mejor para ti... Que pasen esas cosas es sentirse pequeña, sola y a oscuras en una habitación muy grande. Aida Txiaco, mamá de Clau y Ali

La noche

Al principio, dormir con Mario se me hacía algo tan tierno y dulce como sólido e inquebrantable. Yo lo entendía como una continuación del día, es decir, durante el día estábamos juntos todo el tiempo, piel con piel, calor con calor, y durante la noche simplemente seguía ese tándem madre-hijo en el que no entraba ni salía nadie más; algo realmente precioso.

Pero me he dado cuenta de que eso se va transformando conforme pasa el tiempo y nuestros hijos crecen, la burbuja en la que cohabitamos madre-hijo se va abriendo, y poco a poco, a medida que el bebé va sintiendo la seguridad y la confianza necesarias, este se va abriendo al mundo. Elena, mamá de Mario

El desequilibrio en la pareja

Nadie nos dijo que la pareja también pasa por un proceso de cambio, que el puerperio es para ambos, que dos almas que se han unido pueden sentirse dispares cuando un hijo viene a la vida. Nadie nos explicó que hay parejas que pasan por esta fase y que si luchan son capaces de afrontar esto y todo lo que venga. Es más fácil romper con todo, pero esa ruptura significaba perdernos no solo como familia, sino como pareja y todo lo que habíamos formado hasta ese momento. Nos costó medio año darnos cuenta de que teníamos un problema, otro medio año llegar a la conclusión de que aquello que nos ocurría no era tan irracional, pero lo más doloroso fue el proceso de cambio por separado, el llegar a la conclusión de que podíamos vivir separados, pero no queríamos, no podíamos y no nos daba la gana. Entonces, ¿cómo lo hacemos? Laura Butragueño, mamá de Erik

Mi estilo de crianza

Si tuviera que definir mi estilo en cuanto a la crianza de mi hijo, diría que está basado en el respeto absoluto hacia él, en no adelantarme a los procesos y dejar que sea su propio desarrollo el que marque el ritmo. Con mi hijo estoy aprendiendo a restarle importancia a los tiempos. Disfruto de cada una de las distintas etapas sin obsesionarme sobre si ya debería haber aprendido esto o lo otro. Me importa especialmente todo lo que tiene que ver con el terreno de lo emocional y me preocupo constantemente de que Nicolás se sienta acompañado sea cual sea la emoción que sienta en ese momento. Para ello, le transmito mi disponibilidad absoluta cuando me necesita. Ya hay muchos momentos en que está jugando él solo y no me necesita a su lado. Bea, mamá de Nicolás

Mis hijos son mi espejo

Unos días antes, Abril gritaba, pataleaba, me intentaba pegar, tiraba cosas al suelo, se cabreaba violentamente tanto conmigo como con Lluna (20 meses menor que Abril)... Era horroroso. Lluna estaba más enérgica que nunca, un poco rebelde también. Un día llegó Javi y me dijo: "Veo a Abril con la mirada perdida, como desquiciada". Esa palabra se me clavó en el alma. Tal y como él describía a la niña, así me veía yo, desquiciada y perdida.

Un día sales de ti misma, te pones los prismas de "soy otra mamá y estoy mirando una escena de otra familia", y alucinas con las reacciones que en realidad estás teniendo tú misma. Ese día decides pedirle ayuda a un profesional. Ese día sentí que había tocado uno de mis primeros fondos, y lógicamente no podía permitirme perpetuar aquella situación. Montse, mamá de Abril y Lluna

Para saber más

Desde la web De mi casa al mundo, de Aguamarina, la mamá fundadora del libro del que han sido seleccionados estos fragmentos, podrás conocer todos los detalles de este hermoso libro.

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