El mejor plan de vacaciones con tu hijo pequeño

CRIANZA

El mejor plan de vacaciones con tu hijo pequeño

Elegir un lugar donde los niños puedan seguir con sus ritmos nos permitirá disfrutar a todos.

Laura Gutman

26 de septiembre de 2018, 09:24 | Actualizado a

Se supone que las vacaciones van a ser un período feliz, que todos hemos anhelado durante el año y que merecemos.

Sin embargo, planear las vacaciones una vez que ha nacido un niño requiere de cierta imaginación, porque estas vacaciones no se asemejarán a otras que hayamos disfrutado en otros momentos de nuestra vida.

En primer lugar, pensemos en el sitio que estamos eligiendo según el confort que nos permita mantener con el niño la mayor cantidad de rutinas posibles. Sería ideal que las necesidades del niño marcaran los paseos, los viajes, o lo que hagamos durante nuestro tiempo de ocio compartido.

Si pretendemos no perdernos ninguna invitación, oportunidad o excursión, terminaremos frustrándonos. Porque con un niño no es posible hacer “todo” lo que queremos.

Sin embargo, podemos hacer mucho, si respetamos sus tiempos de sueño, hambre, vigilia, y sus tiempos internos de recogimiento.

Los niños pueden acompañar muy bien, incluso en paseos que no son acordes a su edad, siempre y cuando hayan obtenido previamente un tiempo de tranquilidad y de vínculo calmado con la madre o sus cuidadores.

Partir de vacaciones con pocas expectativas puede ser una buena manera de comenzarlas. Si el confort de los niños se convierte en nuestra prioridad, podremos disfrutar.

Curiosamente, a los niños no les importa tanto dónde están sino con quiénes están.

Por eso, pensar en vacaciones compartidas con familiares −siempre en el caso de que las relaciones familiares sean fluidas y felices− suele ser una buena elección.

El mar o la montaña, el campo, la casa de amigos, una granja o el contacto con la naturaleza son suficientes estímulos, en la medida en que el niño siga sintiéndose seguro y dentro de un esquema conocido.

Sobre todo en vacaciones, intentemos no estar solos: mamá, papá y un niño pequeño. No es estando solos que logra- remos mayor intimidad.

  • Los requerimientos del niño pequeño son constantes, por lo que se instalará la sensación de no tener un instante para disfrutar entre adultos.
  • Siempre es mejor estar acompañados si deseamos tener momentos de placer y algo de tranquilidad para recuperar fuerzas. El aislamiento no suele ser un buen compañero cuando tenemos un bebé.
  • De todas maneras, elijamos de la manera más consciente posible a las personas dispuestas a aceptarnos con un niño pequeño, dispuestas a regirse también por sus necesidades.

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