Bebés demasiado quietos

BEBÉ MÁS SANO

Nuestros bebés están demasiado quietos

Les conviene cambiar de postura y pasar gran parte del día en movimiento. Necesitan percibir y ver el mundo desde diferentes puntos de vista.

26 de octubre de 2017, 09:02 | Actualizado a

El bebé, al igual que nosotros, necesita una posición adecuada y diferente para dormir, jugar, comer o descansar. Pero también necesita movimiento, de la misma forma que creció en el vientre -no estático- de su madre.

Aunque durante los primeros meses nos parezca poco activo y podamos pensar que no necesita muchos cambios de postura, es justo por este motivo que debemos facilitarlos; así favorecemos su desarrollo y el fortalecimiento de su musculatura, y evitamos el crecimiento anómalo de ciertas partes de su cuerpo. Además, los cambios posturales son básicos para acompañar la curiosidad del bebé, ya que le ofrecen una visión diferente de su entorno. Con el tiempo, le ayudan a conseguir coordinación, equilibrio y autonomía.

El mejor descanso

Los bebés deberían dormir en posición supina o boca arriba. Es una postura universalmente recomendada para prevenir la muerte súbita del lactante, pero, durante el día, permanecer muchas horas seguidas en esta posición puede producir un moldeamiento de la cabeza llamado plagiocefalia postural: la zona que apoya del cráneo queda ligeramente aplanada y el pelo no crece tanto por esa zona.

Así, aunque por la noche duerma boca arriba, podemos variar a lo largo del día el apoyo de su cabeza.

Durante el día

Una buena manera de cambiar la posición del bebé para evitar deformidades y favorecer un crecimiento lo más armónico posible es colocarlo en el suelo sobre su barriguita: intentará levantar la cabeza y eso le ayudará, poco a poco, a conseguir un buen tono de la musculatura del cuello. Más adelante, aprenderá a darse la vuelta y a gatear. Podemos colocar algún objeto a su lado; pero lo más fascinante y divertido para el bebé será que papá o mamá estén en el suelo frente a él, también boca abajo, e interaccionen con la mirada, objetos, canciones o, simplemente, palabras de cariño.

El resto del tiempo podemos cogerlo en brazos, o pasear llevándolo en un fular portabebés o una mochila. De este modo favorecemos el cambio de postura y, además, evitamos regurgitaciones.

En cualquier momento del día, podemos cogerlo y colocarlo sobre nuestro regazo para acariciarlo y masajearlo mientras le hablamos, cantamos y lo cambiamos de posición.

La hora del baño

En este momento el bebé también cambia de postura. ¡Además, puede experimentar en un medio que le es familiar! Durante el baño no es necesario que el bebé esté siempre boca arriba; podemos ponerlo boca abajo encima de nuestro brazo y acariciar su espalda, mantenerlo un poco incorporado con su espalda apoyada en nuestro antebrazo, sentado –cuando su estabilidad lo permita– para poder chapotear con sus manos, o, ¿por qué no?, compartir un baño con papá o mamá para permitir todas sus potencialidades acuáticas.

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