El poder de la música

CRIANZA

El poder de la música

Compartir canciones con los niños hace más fuerte nuestro vínculo y favorece su autoestima.

Imma Marín

5 de diciembre de 2018, 15:21 | Actualizado a

La música forma parte de la vida de los niños desde que nacen. Sus primeros juguetes (móviles de cuna, sonajeros, tentetiesos...) suelen incorporar silbidos, tonos, sonidos y músicas, que intentarán imitar. Y de este modo fomentarán su curiosidad, ensayarán su voz, dominarán sus movimientos y enriquecerán su creatividad y comunicación.

Mucho antes de hablar, los niños experimentan con los sonidos: balbucean, se comunican con onomatopeyas, ríen, canturrean... Y no es casualidad, ya que los primeros juegos están vinculados a los ritmos y melodías populares: los dormimos con nanas, les divertimos con juegos de falda, a menudo les hablamos con palabras cantadas...

Disfrutemos de la melodía

Dicen los expertos que la música tiene un poder que va más allá de las palabras y es cierto, la música acerca a las personas, provocando vínculos afectivos. Por suerte, la encontramos en cualquier lugar y al alcance de todos: el silbido del viento, la lluvia al caer, las palmas que hacemos con las manos y, por supuesto, la música que escuchamos y las canciones que cantamos. Además, mediante la música y las canciones, también expresamos emociones y sentimientos.

Sin embargo, antes de pensar en apuntar a los niños a una escuela de música es deseable dejarles que aprendan a sentirla y acariciarla. Desde que nacemos llevamos incorporados los elementos básicos que la constituyen: ritmo, sonidos, vibraciones, pulsación, silencios, repeticiones.

Acostumbrarlos a disfrutar de la música escuchándola, bailando a su ritmo, cantando... será sin duda una experiencia enriquecedora que proporcionará a los niños seguridad emocional y confianza en sí mismos.

Para disfrutar de la música no necesitamos ser grandes expertos, disponemos de todo lo necesario: nosotros y nuestro bebé.

Estas son algunas actividades con las que aprenderán a disfrutar de la música:

  • Los juegos de falda les dan seguridad y afianzarán nuestro vínculo. La melodía entrará a través del mimo y las risas.
  • Bailar libremente por todo el espacio al son de la música, ya sea clásica o canciones populares.
  • Cualquier hora es buena para cantar y cada momento puede tener su canción: levantarse, salir de la bañera...
  • ¿Y escuchar en silencio? Las notas musicales nos penetrarán y así descubrirán el placer de la escucha.

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