Un primer baño para disfrutarlo

CRIANZA

Un primer baño para disfrutarlo

Es un instante muy íntimo, de susurros, caricias y juego de miradas. Si se cumplen unas pocas condiciones, esta sesión de higiene es toda una delicia.

Anna Maria Obradors

28 de septiembre de 2018, 10:52 | Actualizado a

La hora del baño puede ser uno de los momentos más relajantes y divertidos para el bebé y sus padres. Para conseguirlo, basta con preparar previamente todo lo que vamos a utilizar y elegir un momento en el que el bebé no esté cansado o hambriento.

Es muy importante tener el material necesario a mano ya que eso nos ayudará en los primeros baños a sentirnos más seguros y menos estresados y nos permitirá no dejar al bebé solo en ningún momento:

  • algodón para los primeros días
  • jabón y champú neutro
  • toalla de algodón suave
  • loción hidratante
  • pañales
  • crema protectora
  • ropa limpia

Es importante que la bañera, fija o portátil, esté a nuestra altura para favorecer nuestro trabajo y comodidad.

Las bañeras con forma de cubo especial favorecen que su postura sea muy parecida a la que tenía en el útero y facilitan que la experiencia sea muy agradable y reconfortante para todos.

Si la bañera elegida es portátil, la mantendremos limpia antes y después de su utilización y la mantendremos seca y libre de humedad.

Si es fija, nos aseguraremos de que está limpia antes de llenarla.

Podemos usar una esponja natural, pero debemos ser muy cuidadosos en su mantenimiento; la desecharemos si aparecen manchitas oscuras.

Las mejores condiciones

Tras asegurarnos de que el ambiente esté caldeado −sobre los 24-25 ºC−, y cerrar puertas y ventanas para evitar corrientes, comprobaremos que el agua está entre 32 y 36 ºC, para lo que podemos usar un termómetro de baño.

De todos modos, cuando el cordón umbilical no ha caído, o aún no está bien cicatrizado, es mejor no realizar un baño sumergido, sino lavar al bebé por partes: con un algodón humedecido con agua tibia lavamos su cara y la secamos con una toalla suave.

No utilizaremos bastoncillos para los oídos, ya que podríamos lesionarle; bastará con secar los pliegues del pabellón auricular con la punta de la toalla.

Con otro algodón, lavamos el pecho, la espalda, los bracitos y las manos, las piernas y, con un tercero, la zona genital. Tendremos especial atención en no retirar la piel del prepucio a los niños, ya que todos los recién nacidos varones tienen una fimosis fisiológica y podríamos dañarlo al forzar la piel.

En las niñas, el lavado será de delante hacia atrás.

Secaremos al bebé suavemente, poniendo especial atención a los pliegues de las axilas, detrás de los oídos y la zona glútea. A continuación, hidrataremos su piel con un producto especial para bebés para preservar su integridad. También ayudará a tratar la descamación fisiológica del recién nacido, que, aunque es un proceso normal, suele preocupar.

Rodeado de agua

Una vez el ombligo esté bien cicatrizado, podremos realizar el baño sumergido.

  • Desnudaremos al bebé justo antes de realizar el baño para que no se enfríe, retiraremos el pañal, limpiaremos la zona genital de restos de heces si es necesario, y lo taparemos con una toalla.
  • Apoyaremos su cabeza a la altura de nuestro codo y la mano sujetará el culito o la parte baja de la espalda para que no se nos resbale.
  • Lo introduciremos suavemente en la bañera.
  • Con la mano libre, primero le lavaremos la cara y luego el resto del cuerpo; con poco jabón bastará.
  • No debemos alargar mucho el baño, porque el agua pierde temperatura rápidamente y el bebé puede enfriarse.
  • Lo secaremos suavemente y lo hidrataremos, siempre con una mirada atenta, muchas sonrisas y mimos.
  • No hay que usar colonias ni polvos de talco para evitar posibles reacciones por inhalación o contacto.

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