Recupera un tiempo libre para tu equilibrio emocional

MATERNIDAD PLENA

Recupera un tiempo libre para tu equilibrio emocional

Con la llegada del bebé perdemos algo muy valioso, algo invisible, sutil y personal: el tiempo de ocio.

Laura Gutman

19 de julio de 2018, 12:44 | Actualizado a

Con el nacimiento del bebé aparecen situaciones inéditas que no habíamos imaginado. Perdemos los lugares de identidad, el trabajo, amistades, incluso el cuerpo que teníamos. Pero perdemos algo más, algo invisible, sutil y personal: el tiempo de ocio. Tomemos en cuenta que el tiempo de ocio no es algo banal, ni superficial ni sin importancia. Al contrario, es un ámbito sostenedor en situaciones de estrés, y especialmente necesario para atravesar crisis vitales.

El tiempo de ocio es el organizador de los vínculos afectivos, de las relaciones amorosas, del conocimiento, de la meditación y del encuentro con el sí mismo profundo.

Ahora, sin darnos cuenta, nos desesperamos formulando pedidos desplazados, pretendiendo que nuestra pareja cambie los pañales o lleve a pasear al bebé, como si de eso dependiera nuestro equilibrio emocional.

Dificultades con la pareja

Muchas veces no somos comprendidas; el otro no capta la dimensión del hastío ni por qué se torna tan urgente que aparte al bebé de nuestra vista.

Planteado así, nosotras mismas tampoco lo comprendemos. Pues bien, sucede que estamos necesitadas de un mínimo de tiempo de ocio, de un "no tiempo", o dicho de otro modo, un "tiempo de nada en particular".

Normalmente alternamos nuestras tareas con momentos de actividades no pautadas. Una cosa es trabajar, estudiar, hacer deporte... y otra muy distinta, tomarnos un té tras una reunión, hacer una llamada telefónica a una amiga en un descanso o, simplemente, ver una película antes de ir a dormir.

Esto, que es absolutamente normal en cualquier otro momento de nuestra vida, se torna algo realmente fuera de lo común si tenemos un niño pequeño. Así es como el tiempo se convierte en un bien escaso. Apenas tenemos ni un minuto libre, sabemos que el niño nos espera y que es prioritario atenderlo. Sobre todo si trabajamos fuera de casa. Es importante que sepamos que esto es así. Que nos va a suceder aunque lo tengamos previsto. Que tendremos que encontrar la manera de optimizar el tiempo, y sobre todo, pedir ayuda, explicando que no es un capricho ni una necesidad banal, sino que recibir colaboración es indispensable.

¿Qué es lo que necesitamos acordar?

Que algún pequeño tiempo para nosotras mismas nos traerá mayor equilibrio emocional para seguir ocupándonos de nuestro hijo. Para ello será necesario obser-varnos y reconocer cuáles son los momentos del día en que necesitamos algunos instantes para nosotras, o qué actividad o relaciones afectivas necesitamos recuperar en alguna medida. Si lo reconocemos, podremos compartirlo. Si lo conversamos, podremos al menos pensar juntos cómo se puede solucionar o aliviar.

Conversar previamente

Teníamos previsto ir a depilarnos a las seis de la tarde, y le habíamos pedido a nuestra pareja que regresara a las seis.

Él llegó a las seis y media. Objetivamente, media hora no es mucho tiempo. Pero desde el desequilibrio emocional que produce no contar con ningún momento de ocio, la espera se hace insoportable. Por eso, las cosas cambian considerablemente si previamente hemos compartido conversaciones con un sentido más profundo en relación a la necesidad de reencontrarnos con nosotras mismas, de alguna manera, en algún momento del día.

Si nuestra pareja lo sabe, no llegará tarde, sino que acompañará, porque sabrá que se trata de un hilo invisible de sostén emocional.