Recuperar el equilibrio

MATERNIDAD

Recuperar el equilibrio

2 claves indispensables para una maternidad con mayor armonía

Laura Gutman

4 de septiembre de 2018, 23:23 | Actualizado a

1. Es indispensable encontrar maneras de vivir espacios de ocio o bien momentos en los que sentirnos acompañadas.

Necesitamos tiempo de ocio que sostenga nuestro mundo emocional.

Pero ¿El tiempo de ocio siempre tiene que vivirse a solas?

En verdad, no. Muchas veces es compartido, por ejemplo, en las reuniones entre amigos.

Sólo que las cosas cambian con la presencia de un bebé.

Podemos otorgarnos momentos de ocio incluso en su compañía, siempre y cuando estemos acompañadas.

Por eso, si no contamos con personas afines para dejar al bebé en algunos momentos, nos conviene pensar qué personas allegadas están dispuestas a acompañarnos mientras permanecemos con él. Si nos comprenden, nos avalan o nos facilitan el transcurrir del día, podremos sentir que, incluso así, el tiempo puede ser “nuestro”.

No estoy afirmando que las mujeres debemos retornar a todas nuestras actividades. Intento aclarar que necesitamos encontrar un modo posible, donde tanto el niño como nosotras podamos sentirnos satisfechos, plenos y en armonía con la etapa que estamos viviendo.

Son tiempos de crisis.

Son tiempos de pérdida.

Son tiempos de soledad.

Nada resulta sencillo.

Por eso, antes de entrar en guerras matrimoniales o contra los niños, o en quejas sin salida, tratemos de revisar qué es lo que nos puede ayudar a atravesar estos años de altruismo y generosidad extrema.

Si conseguimos pequeños momentos de ocio una vez al día, volveremos a los brazos del bebé con más energía y amor para ofrecer.

2. Comprender que cada miembro de la pareja pasa por momentos diferentes.

Cuando tenemos un niño pequeño, tenemos que registrar el merecimiento personal.

Eso significa encontrar la manera para que él esté satisfecho, calmado y feliz, sin que nosotras quedemos atrapadas sin un solo momento de tiempo personal.

Aun así, no vale la pena entrar en guerra contra el tiempo que sí tiene disponible nuestra pareja.

Al revés de lo que nos sucede a las mujeres cuando nos convertimos en madres –necesitamos vaciar nuestro espacio psíquico inundado de presencia de bebés y de demandas externas–, a los hombres les pasa lo contrario: tienen espacio psíquico disponible y desean llenarlo.

Por eso nos piden más presencia.

Más tiempo de pareja.

Más disponibilidad afectiva, corporal y sexual.

Les sobra el tiempo. Y ese tiempo de ocio quieren compartirlo con nosotras.

Pero nosotras estamos ocupadas con el bebé y lo que más deseamos es estar solas en algún momento.

Comprender las diferencias entre hombres y mujeres cuando tenemos bebés o niños pequeños en casa es fundamental. También es necesario saber por qué nos pasa lo que nos pasa.

Cuando las mujeres queremos estar solas no significa que ya no amamos a nuestras parejas, simplemente necesitamos recuperar el equilibrio personal. Por lo tanto, conversar sobre estas cuestiones es una muestra de inteligencia emocional, de amor y de interés mutuo.

Luego, cada pareja resolverá como pueda dichas diferencias, según la vida que lleven, la cultura, el modelo vincular, los recursos económicos o la ayuda que puedan recibir de familiares o amigos.

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