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Navidad

La regla de los 4 regalos para no saturar a los niños

¿Cuántos regalos son suficientes para nuestros hijos? Las navidades y el día de Reyes ponen en un apuro a muchos padres...

Bertrand Regader

5 de enero de 2017, 10:15 | Actualizado a

Los cumpleaños y la navidad son eventos que estimulan la ilusión de los niños y niñas a través, en parte, del disfrute de los regalos que descubren en y de los que pueden disfrutar.

Sin embargo, el fenómeno de los obsequios que los padres y madres ofrecen a los más pequeños tiene otra cara de la moneda; una mucho menos positiva de lo que una velada llena de ilusión y alegría podría dar a entender. Es por eso que la regla de los 4 regalos cobra importancia para mejorar el bienestar de los pequeños y de los adultos.

Cuando hay demasiados regalos

En psicología infantil (y en psicología en general) y un principio fundamental que dice que en muchas ocasiones, menos es más. Sin embargo, esta idea es relativamente desconocida a nivel popular, y de hecho el mito de que "cuanto más, mejor" está muy presente en la mentalidad de muchos padres y madres.

Este mito, unido a una tendencia a no querer contradecir los deseos de los niños para no generar conflictos, y a la competición que se genera entre algunas familias para ver quién trata mejor a sus pequeños, hace que las fiestas de cumpleaños y los días de Navidad se conviertan en un auténtico buffet libre de regalos.

Hoy en día es normal que los obsequios sean tan numerosos que el simple hecho de ir desenvolviendo el papel de las sorpresas yendo de una caja a otra sea en sí mismo un ritual con una duración nada desdeñable. Pero esto, si se convierte en norma general, tiene un efecto perjudicial que se conoce como el síndrome del niño hiperregalado.

El síndrome del niño hiperregalado

Si el síndrome del niño hiperregalado se considera algo negativo es porque sus consecuencias se extienden mucho más allá del momento en el que se ofrecen los obsequios y los pequeños juzgan si les gustan o no. Veamos cuáles son sus efectos.

Genera frustración a largo plazo

El efecto más inmediato que tiene abrumar a un niño o niña con regalos es la habituación. Cuando los pequeños se acostumbran a recibir una avalancha de regalos, cualquier caso en el que esta norma se rompa se transforma en algo inadmisible.

Eso implica, por un lado, que los niños se vuelven más dependientes de los regalos, y será más probable que extiendan esta manera de pensar a cualquier situación que requiera sacrificio. Si lo normal es recibir muchos obsequios en Navidad, se asume que esta clave de situaciones también pueden transformarse en compensaciones en situaciones cotidianas, aunque sea en menor medida.

Como esta regla mental no se cumple en la práctica, aparece la frustración y los conflictos, algo que a su vez genera frustración en los padres y madres, que ven que comprar más regalos hace que los pequeños se sientan peor.

Disminuye la ilusión

A su vez, la habituación hace que los regalos se den por sentado y que su anticipación no genere tanta alegría e ilusión. Esto es muy relevante, teniendo en cuenta que el simple hecho de fantasear con los regalos que aún no se tienen genera satisfacción y estimula la imaginación. La apatía se convierte en una constante y cada regalo, individualmente, se vuelve cada vez más irrelevante.

De algún modo, la cantidad de regalos hace que cada uno de ellos pierda significación.

Falta de tiempo para disfrutar de los regalos

A la limitación psicológica que supone sentir más indiferencia por los obsequios, se le añade una limitación temporal: simplemente, faltan los momentos para usar lo que se recibe, lo cual puede llevar, incluso, a que muchos de ellos caigan en el olvido y no se utilicen jamás.

Lo cual significa, por supuesto, que se tira el dinero.

Menos obsequios, mayor ilusión

Por todos estos efectos, limitar el número de regalos es una estrategia ganadora de la que se benefician pequeños y adultos. Poner una limitación ayudará a que el hecho de dar regalos no pierda su esencia y siga siendo significativo e ilusionante. Es en esa lógica en la que reposa la regla de los 4 regalos, que consiste en seguir 2 principios básicos:

Establecer un máximo de regalos

Ofrecer entre 3 y 5 regalos, siendo esta última cifra el techo de obsequios. Dentro de este rango de posibilidades, aspectos como el precio o las ganas con las que se esperan los regalos influyen en la cantidad a elegir.

Apuntar a lo relevante

Indagar en cuáles son los productos que se espera con mayor ilusión y hacer que figuren en la lista de la compra, para alimentar el sentimiento de ilusión sin llegar a abrumar con la cantidad.

Otras indicaciones a seguir

  • Utilizar de vez en cuando regalos personalizados.
  • Decidirse por regalos útiles y que se puedan usar con asiduidad.
  • Comprar regalos que puedan utilizarse en diferentes ámbitos: libros para antes de dormir, juguetes para el día, etc.

Etiquetas:  Niños Familia Crianza

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