¿Rescatamos los juegos de siempre?

CRIANZA

¿Rescatamos los juegos de siempre?

Los pasatiempos de nuestra infancia tienen la virtud de conectarnos más con los hijos.

Imma Marín

8 de octubre de 2018, 08:32 | Actualizado a

A menudo buscamos entre las últimas novedades los mejores juegos y juguetes para nuestros hijos. Sin embargo, si buceamos entre nuestros recuerdos de infancia, aparecerán muchos juegos que hoy pueden seguir estando entre los preferidos de nuestros hijos.

La peonza, las canicas, la comba, los cromos, la rayuela o el diábolo nos hacen rememorar imágenes felices y nos conectan a nuestros hijos, que pueden continuar divirtiéndose con ellos.

La oca, el parchís, el dominó

En su momento los compartimos con nuestros padres, y hoy podemos compartirlos con nuestros hijos. Tan solo necesitamos esperar a que nuestros hijos sean suficientemente mayores como para entender y vivir bien este tipo de juegos que se prestan a la competitividad. Cada niño es diferente, pero a partir de los 6 años es más sencillo... ¿Recordamos lo difícil que nos resultaba aceptar que a los mayores les salieran tantos cincos con los dados cuando jugábamos al parchís, mientras que a nosotros la suerte no nos acompañaba? ¿Y los nervios cuando nos acercábamos a una casilla con sorpresa del tablero de la oca? Seguro que esos recuerdos, además de ponernos una sonrisa en los labios, nos permiten entender mejor los aprendizajes que hacen nuestros hijos cuando jugamos con ellos.

¿Y el escondite inglés? Cualquier pared es buena para contar un, dos, tres y reírnos un rato juntos. De este modo les decimos que nos gusta jugar y nos gusta verlos disfrutar, que nosotros fuimos niños que jugábamos y que podemos seguir haciéndolo con ellos.

Compartir nuestros juegos de infancia con los hijos es una manera maravillosa de transmitirles amor y felicidad.

Estos juegos de siempre, a los que han jugado abuelos, padres y nietos, tienen el don de acercarnos y afianzar los vínculos, haciendo de puente entre generaciones y garantizando el juego para todos.

  • Buscad en la memoria, preguntad a vuestros hermanos. Gracias a estos momentos de diversión compartidos, vuestros hijos os conocerán un poco más.
  • Los abuelos son una fuente inagotable de juegos: aprovechemos sus propuestas y sumémonos a ellas. Tres generaciones jugando juntas, ¿qué más se puede pedir?
  • Los más sencillos son los mejores, sin duda. Cuanto más simple y sencillo, más fácil de recordar y practicar.
  • Hay opciones para todos los momentos: infinidad de juegos de cartas para jugar en casa, la petanca para el parque, el veo veo para los viajes... Seguid, seguid recordando.

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