Transformar la casa a su medida

BEBÉS EXPLORADORES

Transformar la casa a su medida

Su espíritu explorador nos hará reorganizar el espacio, quitando de su alcance todo aquello que pueda suponerle algún riesgo.

1 de octubre de 2017, 07:00 | Actualizado a

Antes de ser padres, creemos que nuestro hijo pequeño jugará en su habitación y que este será su único centro de operaciones, pero luego descubrimos con sorpresa que siempre quiere estar cerca de nosotros –¡cómo no!– y que es la casa la que se transforma adaptándose a sus necesidades.

Algunos de sus juguetes encontrarán un lugar junto a nuestras cosas: en el comedor, sus cuentos, sus lápices de colores e incluso su cocinita convivirán con nuestros libros, nuestro equipo de música o nuestras revistas, mientras que en el baño no es de extrañar que encontremos cualquier objeto que se pueda mojar. Pero cuando nuestro hijo es capaz de desplazarse sin ayuda, una nueva revolución llega a casa.

Seguro y con libertad

Gatear y caminar. ¿Os imagináis lo que eso significa para ellos? Con la posibilidad de dirigirse libremente donde quiera, empieza a experimentar cierto nivel de autonomía e independencia que le permite ir hacia los objetos que más le atraen y hacerse con ellos. Toda la casa se convierte en un espectacular escenario de juego. Y como jugar es una necesidad tan imperiosa que querrá hacerlo a todas horas y en todas partes, ¿cómo lograr garantizarle espacios seguros a la vez que estimulantes y enriquecedores ? Lo ideal es estar atentos a sus necesidades para ir adaptando el espacio.

Por ejemplo, al gatear y ponerse en pie va a alcanzar cualquier lugar que esté a unos 75 cm del suelo, y luego aprenderá a subirse a superficies más altas para coger aquello que tanto le atrae, así que ahí tenemos la primera tarea: elevar o guardar los objetos delicados que puedan suponer un riesgo para el bebé o un disgusto para nosotros.

También puede ser conveniente proteger alguna de las esquinas de los muebles, así como instalar algún mecanismo en los armarios y en los cajones para que no los pueda abrir, y es que en cuanto aprenda a hacerlo (y lo hará rápido) es posible que intente subirse a los cajones como si fueran escalones.

Además, resultaría muy interesante poder valorar la idea de dejarle algunos cajones a su disposición para que pueda disfrutar explorando su contenido, que previamente habremos seleccionado.

Otro factor a tener en cuenta son los cables y las alfombras, que quizá habrá que reubicar o quitar durante un tiempo para que no se tropiece al dar sus primeros pasos. Aun así, lo más importante es que estemos cerca, confiando en sus capacidades, para que pueda crecer seguro de sí mismo.

Empatizar con su momento

  • Para evitar pasarnos el día diciendo “no” a nuestro pequeño explorador, podemos valorar si está creciendo en una casa diseñada para satisfacer nuestras necesidades, o bien en un espacio adaptado también a las suyas.
  • Le diremos “no” solo cuando sea necesario, sin olvidar que, aunque pueda entender la explicación en ese instante, probablemente necesitará que se lo volvamos a recordar en otro momento.
  • De modo que, estemos dispuestos a repetir las cosas con paciencia y comprensión, por el importante y necesario proceso vital de aprendizaje que atraviesa.
  • Y, sobre todo, asegurémonos de proporcionarle un espacio donde pueda moverse con libertad y totalmente seguro.

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