Acompañar un embarazo consciente

EMBARAZO CONSCIENTE

¿Cómo sería acompañar un embarazo con consciencia?

Una nueva manera de atención a la mujer embarazada se está abriendo camino. El trabajo conjunto de médicos y psicólogos aspira a convertirse en un apoyo para la pareja y su bebé en esta nueva etapa de su vida.

Tomás Álvaro

25 de julio de 2017, 07:00 | Actualizado a

Te propongo una reflexión sobre cada etapa de la maternidad consciente desde antes de la gestación, y para ello te invito a descubrir el sentido de humanización de este maravilloso proceso.

La maternidad y la paternidad son una de las vivencias que hacen sentirse plenos con mayor intensidad a los seres humanos. Poner consciencia en este momento vital supone disponer de una preparación física, emocional y espiritual en la pareja que desea unirse para generar una nueva vida.

Desde el inicio, una fecundación consciente quedará grabada en el mapa vital del nuevo ser. Es entonces cuando se produce el acoplamiento del material genético que determinará las bases de las propiedades físicas, de las capacidades y de las vulnerabilidades de la persona a lo largo de la gestación y de toda su vida. Apenas unos minutos después de que se haya prendido la chispa, ya emerge en el fruto toda la andadura vital de los progenitores y de sus antepasados, las características genéticas heredadas y el sentido profundo de la vida y su significado, formando un nuevo eslabón de la cadena ancestral.

El embarazo es un acontecimiento natural y feliz, no una enfermedad. La madre, pero también el padre, interactúan con el embrión y el bebé intrauterino en desarrollo favoreciendo desde esos momentos tan precoces la capacidad epigenética de desarrollo y la expresión del material genético heredado.

Procurar la felicidad

En el embarazo, la madre se comunica con su hijo a través de la placenta. Tanto a nivel molecular como emocional, las hormonas del estrés, del bienestar o del amor constituirán los sustratos sobre los que se vaya formando el tallo cerebral del embrión, su sistema límbico emocional, la futura corteza cerebral y la capacidad cognitiva del nuevo ser. Además, la posibilidad de comunicación temprana a través de los sentidos es una realidad que puede ser vivida de modo consciente o inconsciente, pero que está presente, influyendo en la calidad del embarazo para la madre y su bebé. Es entonces cuando se determina la probabilidad de un periodo pleno y feliz o la depresión posparto en la mujer, un síndrome de hiperactividad en el niño o la preparación para integrarse de forma adecuada en una familia bien estructurada en la esfera emocional.

Por su lado, el parto es un proceso natural que constituye una experiencia extraordinaria y única, pero que con el tiempo se ha ido medicalizando en el mundo occidental, con el deseo de reducir la tasa de mortalidad infantil, junto a la comodidad de las madres y del equipo sanitario. Como consecuencia, cada vez más expertos, profesionales y madres invitan a reflexionar sobre hasta dónde la tecnología borra con el codo lo que la naturaleza escribe con la delicada mano de la consciencia y la adaptación.

Intervenciones, las mínimas

Quizá habría que empezar y acabar insistiendo sobre la idea de que la meta de la asistencia médica y psicológica de la gestación consciente habría de ser lo menos intervencionista posible. Aspirar a constituir un asidero, un apoyo a disposición de la pareja gestante y su bebé intrauterino, un elemento de seguridad y protección a disposición de los auténticos protagonistas, el nuevo ser humano y sus progenitores.

Y es que, con tantos avances científicos y tecnológicos, no queda más remedio que recordar que el embarazo no es una enfermedad y que la mayoría de profesionales sanitarios que atienden el proceso están formados exclusivamente para tratar enfermedades.

Olvidando con frecuencia que la escucha atenta y la receptividad superan con mucho en eficacia a la más avanzada tecnología de nuestra era.

En el ámbito de la gestación consciente, las intervenciones profesionales deben ceñirse a las estrictamente imprescindibles, ofreciendo un marco de información, seguridad y apoyo que pueda ser incorporado al servicio de las necesidades e intereses de salud, emocionales, sociales y espirituales de la familia en estado de buena esperanza. Resulta especialmente importante el papel pedagógico que el personal sanitario puede realizar sobre la gestante (sobre todo si es primeriza), tanto para infundir seguridad y aliviar miedos como para informar del alcance, la indicación y la superfluidad de las posibilidades tecnológicas y científico-técnicas que la medicina moderna pone a disposición de la pareja embarazada, desde la inseminación in vitro hasta la ecografía 4D.

Es preciso señalar que vivimos un momento complejo desde el punto de vista cultural, de valores, económico y social, que hace que los padres –que desean lo mejor para su hijo– accedan a un estado de superinformación y de tensión que transforma la deseable calma, el gozo y la serenidad beneficiosos para el bebé, la madre y la gestación, en un proceso incansable de búsqueda, tecnología, pruebas y tratamientos, la mayoría de las veces innecesarios, cuando no claramente contraproducentes.

Su paradójico resultado es que desenfocan el auténtico proceso de gestación consciente y se convierten en estímulos de estrés y de ansiedad, además de ser caros e innecesarios.

Un enfoque integral

Tanto la concepción como la gestación, el alumbramiento y la lactancia muestran la increíble fuerza creativa de la naturaleza y la extraordinaria capacidad de autocuración del organismo humano. El profesional sanitario, testigo y acompañante del ciclo sagrado de la vida, la muerte y el nacimiento, recibe el preciado tesoro de una enorme fuente de aprendizaje y la posibilidad de vivenciar un proceso íntimo, trascendente y transpersonal. Es una suerte y un regalo de la vida para el profesional tener acceso a dicha experiencia, que permite desarrollar en sí mismo aspectos emocionales y espirituales únicos y de enorme valor vital. Apreciar estos aspectos del embarazo contribuye de forma decisiva a elevar el nivel de conciencia del proceso y mejorar el resultado.

El auténtico enfoque integral del embarazo, y a veces su interrupción espontánea o deliberada, es aquel que considera a la persona de forma completa y todas sus esferas de desarrollo, tanto sobre el cuerpo como sobre la mente. El profesional sensibilizado sabrá acompañar a la persona en el modo, el ritmo y la intensidad que requiera. Sabrá ofrecer sus conocimientos y su experiencia aplicados a esas esferas, desde la asesoría preconcepcional hasta los cuidados del cuerpo y las emociones, la dieta, el ejercicio físico y respiratorio, la comunicación con el bebé, las técnicas de relajación o meditación, así como los preparativos en la red social.

Hábitos saludables

La mayoría de los profesionales suelen facilitar a la persona y su pareja en la gestación una serie de recomendaciones bien conocidas pero que suele ser prudente recordar. Por ejemplo, que:

  • Meses antes de la concepción ya deben evitarse el tabaco, las drogas y el alcohol.
  • Y durante el embarazo, los baños muy fríos, los rayos X, el uso excesivo del microondas, la televisión o el ordenador y la sauna.
  • Además, es importante comer primero los alimentos crudos y luego los cocinados.
  • Debido al estilo de vida de nuestra sociedad es necesario prestar atención a la alimentación, ya que una dieta rica en ácidos grasos esenciales omega 3 y quizá algún oligoelemento puede ofrecer los niveles adecuados de ácido fólico que evitan el riesgo de algunas malformaciones congénitas, como la espina bífida. Así sería innecesario tomar suplementos preparados.
  • Beber agua todo el día y poca cantidad con las comidas.
  • Seguir una dieta rica en minerales y pobre en sodio –haciendo un uso moderado de la sal– y sobre todo incluir alimentos prebióticos y probióticos para cuidar la flora microbiana de la madre, que será transferida al niño durante el parto vaginal y constituirá el estímulo esencial de su inmunidad.
  • La conveniencia de escribir un diario emocional.
  • La utilidad de la acupuntura en caso de hiperémesis gravídica.
  • La infusión de jengibre con un poco de limón para las náuseas y los vómitos.
  • Incorporar actividad física.
  • Haremos hincapié en el importante estímulo de motivación, superación y transformación que el embarazo y su planificación suponen. Con frecuencia, la mujer encuentra en esta etapa la fuerza que necesitaba para cambiar sus hábitos y mantenerlos después de nacer el bebé.

¿Y cuándo el embarazo no llega?

Dentro de una gestación consciente, y ya desde la asesoría preconcepcional, conviene reparar en las dificultades para la concepción y los casos de esterilidad. La fecundación asistida representa un gran avance de la ciencia que ofrece una ayuda inestimable a un número creciente de parejas.

Sin embargo, es preciso considerar que pretender forzar el embarazo cuando por alguna razón no sea conveniente para la pareja es motivo de una frecuente situación de estrés, ansiedad y pérdida de autoestima.

Comunicar de forma apropiada los pros y los contras de estos procesos es otra de las funciones del personal sanitario.

La experiencia repetida de que con la relajación y un nuevo nivel de consciencia es posible lograr lo que antes no pudo la técnica constituye un impulso de apoyo a esa otra vía más natural.

El disfrutar de una sexualidad sin tabúes ni vergüenzas es un punto culminante en el desarrollo de las personas y también facilita que la fecundación tenga lugar en condiciones óptimas. Es conveniente dedicar un tiempo a aclarar conceptos relacionados con los aspectos anatómicos, fisiológicos, psicológicos y energéticos de la sexualidad así como a hablar de las diferencias esperadas en la vivencia de una sexualidad satisfactoria para el hombre, más racional y dirigido, y para la mujer, más emocional y adaptable. Aunque hoy en día estos clichés están cambiando. La expresividad, la iniciativa, la escucha, la receptividad..., experimentadas por ambos miembros de la pareja, ofrecen un estilo de relación nueva que va más allá de la sexualidad explícita y que constituye los pilares de una gestación consciente compartida.

El fruto de la sexualidad plena y del goce basado en la complicidad y la confianza es una menor dependencia mutua, una aceptación plena de sí mismo y del otro, y una trascendencia de los límites más allá del ámbito erótico, también en el emocional y en el espiritual. El juego del intercambio en la toma de iniciativas, la emergencia de nuevos estados de gozo y de consciencia facilitan la conexión con el misterio de la vida y la impronta en el nuevo ser de esa vibración energética de la que dispondrá por el resto de sus días.

La función del padre en este periodo

El padre no puede ser el gran olvidado en esta etapa. Con frecuencia desaparece del primer plano de la gestación porque desconoce cuál es su papel, mientras que sus parejas añoran un apoyo más activo por su parte.

  • Los cambios que experimenta la mujer en el embarazo la vuelven más sensible y frágil, acentuando así la necesidad de apoyo y acompañamiento. Y lógicamente es la pareja quien debe ofrecer ese amor incondicional.
  • La seguridad y la tranquilidad en la pareja revierte en una gestación más serena y fluida, tanto para la madre como para el bebé, que recibe desde el inicio la señal biológica y energética de la aceptación, la protección y el amor.
  • Eso hará más fácil y natural la presencia del padre en situaciones clave como el parto, donde compartirán un momento crítico pero tan especial que culminará con la bienvenida al nuevo ser.
  • Diferentes estudios muestran cómo la presencia del padre y su apoyo amoroso resultan decisivos a la hora de paliar la depresión posparto.