Actividades embarazo

EMBARAZO SANO

Disfruta de las 8 mejores actividades para cuidar tu cuerpo

Toda actividad física te beneficia en el embarazo si te produce bienestar y no supone un excesivo esfuerzo.

Pilar de la Cueva

13 de marzo de 2017, 09:00 | Actualizado a

Encontrar un mayor bienestar físico y emocional ayuda a tener una mejor conexión con el propio cuerpo y a percibir sus necesidades con mayor facilidad. Además de beneficiar el curso del embarazo y el parto, esa mayor consciencia corporal será una gran ayuda en el puerperio, período en que el cansancio a veces nos lleva a relegar nuestros propios cuidados a un segundo plano porque priorizamos las necesidades del recién nacido.

Finalmente, en el momento de parto, una mujer bien conectada con su cuerpo, tiene más facilidad para vivir el proceso con salud y disfrute, y más posibilidades de que nada se desvíe de la normalidad.

Numerosas prácticas a nuestro alcance nos pueden aportar bienestar y salud. Por ejemplo, cualquier ejercicio físico produce bienestar si se realiza de modo placentero, sin esfuerzo excesivo, ni intención de competir o de superar metas estéticas o de fuerza.

1. Elige un deporte adecuado

Dejando fuera las disciplinas que implican riesgo de caídas o traumatismos –que, por supuesto, deben evitarse–, todo ejercicio activa la circulación sanguínea, previene las varices y eleva el estado vital y de ánimo, favoreciendo el parto y la posterior recuperación física. La gimnasia suave pero completa es ideal, y aún es mejor si está concebida específicamente para el embarazo y se hace en grupo con otras gestantes.

2. Prueba los estiramientos o Pilates

Tanto estirarse en casa de forma placentera, siguiendo los impulsos de cuerpo, como hacerlo en clases organizadas, es muy útil para mantener el cuerpo flexible y evitar las molestias articulares y musculares derivadas de malas posturas y la sobrecarga de peso y los cambios propios del embarazo.

El Pilates es un método excelente para mantener una buena postura de modo placentero, ya que se trabaja desde la sensación corporal y se coordina con la respiración. El Pilates para embarazadas pone un énfasis especial en la prevención de la hiperlordosis lumbar (acentuamiento de la curvatura de la columna lumbar), que tanto malestar y dolor de espalda puede producir a las mujeres que la padecen

3. Disfruta del aire libre

Oxigenar los pulmones y recibir los rayos de luz natural elevan el estado de ánimo, y favorecen el sueño nocturno, descargándonos de tensiones con rapidez. Un paseo o una larga caminata, incluso con mal tiempo, bajo un buen abrigo, hacen sentirse fuerte y sana a una gestante, también al final del embarazo.

4. Practica yoga

Las técnicas de relajación aportan serenidad, flexibilidad, consciencia corporal y elasticidad. El yoga para embarazadas ofrece un programa adaptado a las particularidades y necesidades de las gestantes, evitando ciertos ejercicios no indicados en esta etapa.

5. Explora las virtudes del agua

Es un poderoso aliado de la mujer embarazada. Si es caliente, relaja y ayuda a deshacer las tensiones musculares. Fría, por ejemplo, sirve para descongestionar las piernas pesadas o con varices, aplicándola unos segundos directamente en las piernas al acabar la ducha. El agua aporta una sensación de fluidez y levedad que ya no se experimenta con facilidad con esa “carga” extra en el cuerpo. Permite moverse sin sobrecargar las articulaciones en posturas poco fáciles fuera del agua. Aumenta la flexibilidad. Pero, sobre todo, permite retroceder momentáneamente a ese estado uterino regresivo en el que nuestro cerebro, que aún lo recuerda, se relaja también. Es bueno procurar que el agua no esté mucho más caliente que el propio cuerpo, porque el bebé tolera mal las subidas de temperatura y no puede eliminar el calor sobrante por la piel. Por otra parte, la embarazada puede tener una bajada de tensión y marearse. Sus beneficios se logran tanto con un sencillo baño rápido como con uno con velas y aromas. O en una piscina climatizada o termal, en un spa, o a través de actividades físicas dentro del agua (aquagym, preparación para el nacimiento...). Durante el parto, practicar la relajación física y mental en el agua favorece la dilatación y ayuda a mitigar el dolor, siempre que las condiciones ambientales sean propicias (luces tenues, ausencia de ruidos...) y la mujer pueda ensimismarse si lo desea. El agua en sí misma, incluso mediante una ducha rápida para relajarse, arrastra toxinas, tóxicos que se hayan depositado en la piel, y también la electricidad que las personas acumulamos al exponernos a lugares con muchos aparatos eléctricos. Ayuda a dormir mejor y la sensación de bienestar es incuestionable.

6. Prueba a estar en silencio o meditar

A veces, pensar en la lista de cosas que tenemos pendientes nos produce más cansancio que lo que hacemos en la vida real. Unos minutos de calma y silencio al día, estar centradas en el presente y disfrutar de lo que hacemos en cada momento es la clave para parar esa actividad mental excesiva, estar más centradas y lograr un equilibrio interno que produzca bienestar.

7. Beneficiate de las técnicas corporales

Un masaje relajante siempre es un bálsamo para el cuerpo y el espíritu. Ayuda a cambiar el modo mental “hacer” por el de “recibir”. Otras técnicas que se utilizan para tratar patologías, como la reflexología o la osteopatía, sólo deben ser aplicadas en caso de necesidad y por personas expertas que sepan cuáles son sus contraindicaciones en la gestación. Un masaje suave en los pies no tiene contraindicaciones si no se presionan de forma continuada puntos reflejos que no conviene estimular en el embarazo.

8. ¡Baila!

Es un ejercicio saludable, liviano, armónico y, además, divertido; una forma de adquirir fuerza y elasticidad sin apenas esforzarse, disfrutando de la música en compañía o a solas.

Existe una forma de bailar, caminar o expresarse a través de la música y el movimiento, en clases grupales dirigidas, que se llama biodanza. Hasta hace pocos años era desconocida en España, la biodanza mejora la calidad de vida física y emocional de las personas, trabajando desde el refuerzo de las potencialidades de cada cual. Es ideal para las embarazadas, que necesitan un ejercicio suave y autorregulado y, a la vez, espacios donde poder integrar las frágiles y cambiantes emociones que se despiertan en esta fase de la vida. Produce bienestar, un mejor funcionamiento de los sistemas hormonal e inmunitario, un aumento del optimismo y el placer ante la vida, y una reducción del estrés.

¿Por cual te apetece empezar?

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