Guía con los 9 mejores masajes durante el embarazo

EMBARAZO FELIZ

Guía con los 9 mejores masajes durante el embarazo

Una forma agradable y sencilla de experimentar bienestar, relajarse, reducir tensión muscular y producir oxitocina. Solo es necesario observar unas ciertas precauciones para que sea seguro además de placentero.

Ascensión Gómez

6 de febrero de 2018, 21:25 | Actualizado a

Cuando nos quedamos embarazadas, entramos en una especie de "espiral de cuidarnos". Y también nos permitimos ciertos lujos, como por ejemplo, recibir un masaje.

Pero en algunos casos cuando vamos a un balneario o a un profesional, podemos encontrarnos la desagradable sorpresa de que no nos está permitido por el hecho de estar embarazadas. Hay muchos mitos y leyendas en torno a esta práctica en esta etapa y también mucho desconocimiento en cuanto a las contraindicaciones de un masaje o terapia manual para una mujer gestante que intentaremos ir aclarando.

Una práctica ancestral

La terapia con masaje es una de las prácticas de salud más antiguas del mundo. En libros de medicina china se encuentran referencias que datan de más de cuatro mil años de antigüedad. Y en diversos yacimientos prehistóricos se han encontrado restos de sustancias y utensilios que demuestran que, ya entonces, hombres y mujeres aplicaban plantas y aceites sobre sus músculos, masajeándolos, para aliviar sus dolores y curar sus heridas, además de para aumentar su bienestar y mejorar su aspecto físico.


Ha sido más recientemente cuando los estudios científicos han demostrado que el masaje ayuda a:

  • relajar cuerpo y mente
  • disminuir la presión arterial y la frecuencia cardiaca
  • mejorar la eficacia del tratamiento de la depresión
  • mitigar el dolor
  • reducir el estrés
  • aliviar muchos síntomas de enfermedades crónicas como la artritis o la diabetes.

Durante la gestación

Todos estos beneficios adquieren un valor especial durante esta etapa. Un tratamiento periódico con algún tipo de masaje (o combinaciones de ellos) nos ayudará a mantener un cierto nivel de relajación física y mental, además de mejorar el aspecto físico y los niveles de energía.

Esto último cobra particular importancia en este periodo de tantos cambios, adaptación y emociones nuevas.

A nivel físico el masaje proporciona ayuda ante dolencias propias del embarazo:

  • alivia los dolores de espalda
  • también otros malestares musculares como calambres, tensión muscular o rigidez.
  • permite retener menos líquidos
  • reduce las venas varicosas
  • combate la formación de estrías.
  • incluso regula los movimientos intestinales.
  • contribuye a eliminar el cansancio ya que produce un aumento de la energía y provoca sensaciones placenteras.

Y también algo tan sutil como importante: entrena en el reposo mental y el abandono del control racional, una capacidad crucial durante el proceso del parto.

A nivel más emocional o mental, ayuda a combatir y eliminar la depresión o la ansiedad que algunas veces acompaña al embarazo. Es una manera de contacto y de acercamiento y contacto entre la madre y el bebé, y entre la mujer y su propio cuerpo.

Mejora la comunicación no verbal, por lo que es muy útil tanto en esta etapa como durante la crianza.

Mamá, dame un masaje

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¿Nunca está contraindicado?

Solo existen algunas situaciones que reclaman prudencia y en las que es recomendable posponer la terapia o consultarlo previamente con el médico:

  1. Tienes fiebre o algún proceso infeccioso. Mejor espera a estar curada para comenzar.
  2. Estás teniendo contracciones y todavía no estás a término.
  3. Padeces alguna enfermedad grave. Pregunta a tu especialista si en tu caso hay alguna contraindicación para el masaje.

De cara al parto

El masaje puede ser una fuente de información interesante como parte del proceso de autoconocimiento y preparación para el parto tanto para la mujer como para su pareja.

El acceder a dejarse llevar por las manos de otra persona, el desarrollo de la capacidad para relajarse, la intimidad del masaje y todo lo que conlleva el tacto entre personas puede convertirse en una herramienta muy útil.

Cómo escoger

No se puede decir que exista una técnica recomendada en el embarazo, puesto que no hay dos mujeres ni dos embarazos iguales, ni una secuencia determinada que sea más favorable a todas las mujeres, ni en todos los casos.

La habilidad de la persona que realiza el masaje consiste en saber detectar qué es lo que le gusta a cada mujer, qué necesita en cada momento y adaptarse a su situación.

Existen muchos tipos de masajes y a pesar de las diferencias en cuanto a la técnica y las indicaciones, todos los masajes tienen en común beneficios como mejorar la oxigenación y la circulación sanguínea, reducir la ansiedad, favorecer la segregación de oxitocina y la relajación, etc.

Recordemos que el tacto estimula la secreción de oxitocina, hormona del amor y del parto.

Veamos 9 opciones:

1. En pareja y sin salir de casa

El masaje puede ser una buena experiencia para compartir. Masajear es como acariciar con un poco más de fuerza y, siguiendo unas
pautas, puede ser una actividad muy placentera para ambos.

  • Las uñas deben estar recortadas y las manos limpias; frótalas antes de empezar para calentarlas.
  • Cuida las posiciones: ambos debéis estar cómodos y bien apoyados.
  • El ambiente debe ser cálido y el aceite estar previamente templado.
  • Comienza el contacto muy suavemente, cuando ella te de permiso. Aumenta la presión lentamente, para que no moleste. Nunca debe doler. Si duele, no sigas porque puedes causar más daño.
  • El masaje se hace en dirección al corazón; si es en las piernas, hacia arriba (del pie a la pelvis), si es en la espalda, de la pelvis hacia el cuello, etc.
  • Deja volar la imaginación. No importa tanto el tipo de movimiento que hagas como el hecho de tocar y producir placer.
  • Los pies masajéalos con cuidado, pues tienen muchos puntos reflejos. No tengas miedo de estrujarlos un poco; si lo haces demasiado flojo, le harás cosquillas.

2. Masaje sueco

Fue creado a partir de la combinación de tradiciones orientales y occidentales y consiste en cinco movimientos básicos: el amasamiento, la percusión, la fricción, la vibración y el frotar suavemente. Aunque todos seamos capaces de llevar a cabo esta técnica, es importante tener mucho cuidado con las zonas donde se hace presión, especialmente si no se es experto.

3. El masaje tailandés

Se trata de una técnica que trabaja presionando líneas y puntos de energía, estirando el cuerpo desde todos los ángulos, lo que produce un fuerte efecto terapéutico. La presión se hace sobre diez canales principales que se denominan sen. Resulta de gran ayuda para eliminar los bloqueos energéticos y liberar el flujo de energía. Utiliza movimientos de estiramiento y balanceo profundo para mantener la flexibilidad natural del cuerpo.

4. Masaje shiatsu japonés

Shiatsu es una palabra compuesta que significa: shi= "dedos" y atsu= "presión". Es una técnica que mediante presiones en puntos concretos ayuda a elevar las defensas naturales facilitando el desarrollo de la capacidad de autocuración. El masaje shiatsu combina conocimientos de fisiología y anatomía occidentales, pero utiliza las bases de la medicina tradicional china y la presión se realiza sobre los mismos canales y puntos de energía que se utilizan en acupuntura.

5. Drenaje linfático

Estimula la circulación linfática, un sistema de vasos que discurre paralelo al de la circulación sanguínea y cumple varias funciones: actúa como sistema complementario de regulación del flujo de líquidos en el cuerpo para que la circulación sanguínea pueda pasar sin obstáculos, ayuda e eliminar las toxinas y también juega un papel importante en la inmunidad. Este masaje está muy indicado en el embarazo porque hay un mayor volumen de líquidos y la circulación se encuentra dificultada por el útero grávido. Pero hay que conocerlo muy bien precisamente para no entorpecer la circulación de la linfa.

6. El masaje ayurvédico

Es una de las técnicas orientales más utilizadas y su objetivo es equilibrar el cuerpo mental y emocional con el físico. Revitaliza el organismo sin incrementar las toxinas y ayuda a la circulación sanguínea, drenando el exceso de líquido y facilitando el trabajo del corazón. También se ha comprobado que incrementa la producción de anticuerpos. Este masaje se da en el suelo y suele utilizar diferentes tipos de aceites. Al final se aplican sobre el cuerpo unos polvos que absorben el aceite sobrante.

7. Reflexología podal

El pie, al igual que otras zonas como la mano o la oreja, contiene un mapa en pequeño de todos los órganos y sistemas del cuerpo, con los que está conectado de una forma refleja. Eso hace que el masaje del pie tenga un efecto general, además de local, ya que la presión en cada una de esas zonas influye a distancia en las partes del cuerpo correspondientes. Es una terapia potente, pero durante el embarazo debe usarse con precaución, evitando las zonas relacionadas con el aparato genital femenino, situadas a los dos lados del tendón de Aquiles. Por su tamaño y sensibilidad, y su eficacia terapéutica, el pie es muy cómodo de masajear, aunque lo más importante es discernir cuál es el masaje más adecuado para cada embarazada.

8. Fisioterapia como ayuda ante dolores y molestias

En algunas ocasiones, el embarazo conlleva problemas musculares o nerviosos característicos, relacionados con los cambios de volumen, la disposición de los órganos, el peso y la movilidad.
Por ello, un cierto número de embarazadas padecen de lumbalgias, ciática, pubalgias, esguinces y contracturas, aunque en muchos casos se trata de un agudizamiento de problemas previos. En estos casos está indicado acudir al fisioterapeuta, que puede utilizar muchas terapias manuales y no manuales eficaces que no tienen contraindicaciones.

Los TENS (corriente eléctrica trasncutánea), las aplicaciones de calor-frío, las movilizaciones osteopáticas o los masajes son recursos fisioterápicos que se pueden y se deben aplicar en las embarazadas si tienen lesiones o problemas de este tipo.

9. Con pelotas de goma

Consiste en masajear toda la espalda, glúteos y zona sacra con pelotas de goma. Es una variación del masaje de relajación, más fácil y sencilla de realizar, especialmente por alguien no experto.

  • La mujer puede indicar con libertad el ritmo, la presión y el sentido del masaje que desea.
  • La pareja de la mujer puede aprender rápidamente este tipo de masaje, para realizarlo en la fase activa del parto.
  • Este tipo de técnica suele aplicarse en el periodo entre contracciones, pero solo la mujer está capacitada para indicar cuándo quiere (si es que quiere) que se le aplique el masaje.
  • Se pueden utilizar pelotas de tenis, pero son muy ásperas sobre la piel desnuda.
  • La ventaja de las pelotas de goma es que también pueden usarse bajo el agua, bien en la ducha o dentro de una bañera.

Precauciones antes de recibir un masaje

Exceptuando las opciones 1 y 9, para todas las demás, busca un profesional adecuado: un terapeuta especializado en masaje para embarazadas. Si todavía no es evidente, coméntale que estás embarazada y adviértele siempre si algo te molesta o te hacer sentir mal. El profesional debe tener experiencia en este campo.

La postura para el masaje estará condicionada por la fase del embarazo. Mejor tumbada de lado o incorporada en la camilla.

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