¿Qué es la incompatibilidad del Rh?

EMBARAZO

¿Qué es la incompatibilidad del Rh?

Esta incompatibilidad sanguínea era en el pasado causa inevitable de muerte de los bebés. Hoy podemos sortearla.

5 de agosto de 2018, 07:00 | Actualizado a

Aproximadamente el 5% de la población blanca es Rh positivo; el resto, es negativo –en otras razas el porcentaje de personas con Rh positivo es mayor–. Pero, ¿qué es el Rh? Es una proteína aglutinógena presente en las células sanguíneas de los individuos Rh+. Los que son Rh- en cambio, no la tienen.

Esta proteína se comporta como un antígeno, es decir, que genera reacciones de inmunidad. Si llegaran glóbulos rojos Rh+ a la sangre de una persona que no tiene factor Rh, su sistema inmunológico desarrollaría anticuerpos contra ellos, como sucede con las vacunas. Una vez existen, si se realizara posteriormente otra transfusión con sangre Rh+, esos anticuerpos darían lugar a reacciones aglutinógenas (formación de grumos) en la sangre.

A principios del siglo XX sólo se conocía el sistema ABO (grupos sanguíneos). Para las transfusiones sanguíneas hoy se tiene en cuenta la compatibilidad ABO y la compatibilidad Rh. El sistema Rh es algo más amplio que el factor Rh. El sistema Rh tiene cinco antígenos: C, c, D, E y e, pero, por sus efectos, el más importante de todos ellos es el D.

Aunque, en realidad, los cinco son factores Rh, es el D el que se conoce habitualmente como factor Rh propiamente dicho.

Riesgos en el embarazo

Durante la gestación puede suceder que pequeñas cantidades de sangre del bebé pasen a la madre. Si la madre es Rh- y el bebé Rh+, el sistema inmunitario de la madre reaccionaría contra las células sanguíneas del bebé.

Los momentos que comportan más riesgo son cuando hay un aborto o cuando se produce el parto, situaciones en las que hay más posibilidad de que pase una pequeña cantidad de sangre del bebé a la madre. Pero también podría ocurrir en cualquier otro momento de la gestación. Si un embarazo produjera una inmunización Rh, ésta no causaría enfermedad hemolítica en el bebé, pero sí en los siguientes embarazos cuando los bebés fueran Rh+.

La enfermedad hemolítica

En 1939, dos años después de descubrirse el factor Rh, por primera vez se identificó un caso de enfermedad hemolítica del recién nacido. La madre, una mujer de grupo sanguíneo O, había recibido antes de quedarse embarazada una transfusión de sangre de su pareja, también de grupo sanguíneo O. La enfermedad y posterior muerte del recién nacido se debió a que la sangre del padre era Rh+ e inmunizó a la mujer.

Cuando se quedó embarazada de nuevo, el bebé fue atacado por el sistema inmunológico de la madre.

El pequeño tuvo los síntomas típicos de la enfermedad hemolítica del recién nacido:

  • palidez por falta de glóbulos rojos en su sangre –rotos por el ataque inmunológico–
  • color amarillento de la piel causado por la metabolización de la hemoglobina procedente de esta cantidad de glóbulos rojos destruidos
  • hígado y bazo grandes –por la sobrecarga de trabajo–
  • y necesidad de respirar en exceso para compensar la falta de oxigenación de sus tejidos.
  • Cuando la situación es grave, existe edema (hinchazón) en todo el cuerpo del bebé.

Enfermo en el útero

La eritroblastosis fetal es la “versión” de la enfermedad hemolítica en los bebés que aún no han nacido. En los que nacen muertos por esta enfermedad, los síntomas anteriormente descritos para el caso de los que nacen vivos no son tan obvios, y la descripción a posteriori de la enfermedad se centra en el edema generalizado o hydrops. Por eso, la eritroblastosis fetal también se llama hydrops fetal.

En realidad, ambas son sinónimos de la enfermedad hemolítica del recién nacido.

Evitar la inmunización

La gammaglobulina anti-D es un anticuerpo que se une al factor Rh (factor D). Al unirse, el anticuerpo “tapa” la parte del antígeno que genera la reacción inmunitaria.

Así, esta asociación bloquea el poder del factor como generador de inmunidad. Por este moti- vo, administrar gammaglobulina an- ti-D a una mujer que es Rh- asegura que, en el caso de que antígenos D (factor Rh) hubieran pasado del bebé a la madre, éstos quedarían “tapados”, invisibles para el sistema inmunológi- co, y ya no generarían inmunidad.

Indicaciones para administrarla

Para evitar la inmunización que afectaría a siguientes embarazos, a toda embarazada Rh-, salvo que tenga la certeza absoluta de que el padre biológico del bebé es también Rh-, se le debe administrar una dosis de gammaglobulina anti-D ante cualquiera de las siguientes incidencias durante el embarazo:

  • aborto
  • embarazo ectópico
  • sangrado vaginal
  • biopsia de corion
  • amniocentesis
  • cordocentesis
  • y versión cefálica externa en bebé de nalgas.

Después del parto, se le debe poner una dosis lo antes posible, salvo que se confirme que el bebé recién nacido es también Rh-.

Muchas sociedades médicas de ginecólogos (y también la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, SEGO) recomiendan que estas embarazadas reciban una dosis al cumplir las 28 semanas, ante la posibilidad de que glóbulos rojos del bebé hayan pasado a la madre, aunque no haya habido ningún evento desencadenante.

Si se produjera alguna circunstancia con mayor probabilidad de salida de sangre de la placenta hacia la madre, como es el caso de placenta previa, se realizará un test de Kleihauer.

Este test sirve para estimar la cantidad de sangre que ha podido pasar a la madre procedente del bebé. Con esta es- timación se puede ajustar la dosis de immunoglobulina anti-D necesaria, que deberá aumentarse si se detectan más de 30 ml de sangre fetal o 15 ml de glóbulos rojos fetales.

¿Es necesaria la prevención?

Hoy día la enfermedad hemolítica del recién nacido y la eritroblastosis fetal han pasado de ser causas de muerte a ser rarezas.

Por supuesto, la decisión informada es de la mujer, pero cuando es Rh-, lo que debe saber es que en el embarazo actual, si el bebé es Rh+, se puede generar una sensibilización que probablemente creará riesgos en embarazos posteriores.

El test de Coombs

¿Qué es?

Es un escrutinio de los anticuerpos relacionados con la enfermedad hemolítica. Se realiza en la primera analítica a todas las embarazadas, para detectar la sensibilización a antígenos poco frecuentes.

  • Si es positivo, se procede a identificar al antígeno responsable.
  • Si se descubren anticuerpos antes de la semana 20, se considera que la sensibilización ocurrió antes de esta gestación.
  • En el laboratorio se realizan diluciones sucesivas de una muestra de suero: a 1/2, 1/4, 1/8... A un determinado grado de dilución (técnicamente llamado titulación) dejan de detectarse anticuerpos.
  • Una titulación de 1/16, 1/32 o más indica riesgo de afectación fetal.
  • Si es menor de 1/16 se repite en cuatro semanas.

Los resultados

Si es mayor de 1/16, hay riesgo de que el bebé sufra enfermedad hemolítica. Con una ecografía Doppler se mide la velocidad sistólica máxima en la arteria cerebral media, para ver si el bebé sufre anemia. Si es grave, se hace una transfusión mediante cordocentesis o se finaliza la gestación si supera las 34 semanas.

El origen del término Rh

Rh es la abreviatura de Rhesus, un macaco de origen asiático que comparte el 93% de su ADN con la especie humana. En la identificación del factor Rh fueron decisivos los experimentos realizados en 1937 por Karl Lansteiner y Alexander S. Wiener, que consistieron en inyectar sangre de otras especies animales a un macaco Rhesus y así provocar reacciones transfusionales para estudiarlas y evitarlas en las personas.

Sus similitudes con la especie humana, que parecen ser relativamente abundantes –en comparación con otros simios– y el tener un tamaño reducido –el adulto pesa 5 kg– le han llevado a ser uno de los animales de experimentación más utilizados en medicina. Otros trabajos de investigación realizados con el macaco Rhesus han sido, por ejemplo, los experimentos de privación materna realizados por el psicólogo Harry Harlow en los años 50, que sirvieron para entender la importancia del vínculo afectivo.

Artículos relacionados