Quiero una doula acompañando mi maternidad

MATERNIDAD PLENA

Quiero una doula acompañando mi maternidad

Las doulas están ayudando a recuperar el tejido social femenino que ha rodeado a la maternidad siempre y en todas las culturas.

Isabel Fernández del Castillo

23 de mayo de 2018, 14:06 | Actualizado a

Los estudios científicos lo corroboran: cuando la mujer embarazada puede disfrutar de una compañía apropiada, el parto progresa muchísimo mejor y la tasa de intervenciones médicas disminuye considerablemente. El motivo está bien claro: cualquier estado emocional se traduce en una lluvia de hormonas que puede facilitar –o entorpecer– el parto.

Es importante saber que éste es un momento de gran vulnerabilidad; si la mujer se siente asustada, juzgada o sola, permanece bajo la influencia de las hormonas del estrés, y éstas tienen el efecto inmediato de inhibir el progreso del parto. En cambio, si se siente tranquila, segura y confiada, podrá relajarse y dejar de ejercer un control racional sobre lo que está ocurriendo, lo que favorecerá todo el proceso.

Una presencia tradicional

Aunque parece que hemos descubierto la pólvora, el acompañamiento en el parto no es ninguna novedad. En realidad, es algo que las mujeres siempre han recibido espontáneamente de su entorno más cercano (madre, tías, amigas, vecinas), no sólo durante el parto sino también en el posparto. En la actualidad, ese círculo femenino de acompañamiento se ha perdido, principalmente por la medicalización del nacimiento, que aisla a la mujer de su entorno, y a la forma de vida actual, que hace que las mujeres no dispongan de esa red social cotidiana de apoyo mutuo.

Estos factores han contribuido a la ruptura de la cadena de transmisión de experiencia en torno a la maternidad, lo que se ha reflejado también en las actuales bajas tasas de lactancia materna.

Porque hoy se sabe que uno de los factores más importantes de éxito en la lactancia materna es la pertenencia a algún grupo de apoyo.

La importancia del acompañamiento en el parto se descubrió de forma casual. En los 80 la revista médica New England Journal of Medicine publicó un estudio realizado por los doctores Marshall Klaus y John Kennell en un gran hospital público de Guatemala –con una media de 60 nacimientos diarios–, donde el gasto farmacéutico era muy elevado por el alto índice de intervenciones y cesáreas. En el estudio, una parte de las embarazadas fueron acompañadas durante el parto por mujeres que habían sido madres. El otro grupo fue asignado al personal sanitario habitual. La sorpresa fue que las mujeres del primer grupo precisaron de muchas menos intervenciones médicas que las del segundo. Los doctores eligieron el vocablo griego doula para denominar a las madres que habían acompañado a las parturientas. Éste fue el origen del reconocimiento de una necesidad por parte de las mujeres, y de una nueva profesión que, poco a poco, se ha ido afianzando.

Partos mucho mejores

En los últimos años se han realizado varios estudios sobre el efecto del acompañamiento de una mujer experimentada durante el parto.

La conclusión que se extrae de todos ellos es que esa presencia contribuye a:

  • reducir la duración del parto
  • reducir el uso de medicación contra el dolor
  • reducir la probabilidad de sufrir intervenciones médicas
  • y, reducir también, el número de bebés que ingresan en unidades neonatales.

Y es que, según el prestigioso obstetra francés Michel Odent, la figura de la doula responde a una necesidad de la parturienta: “confiar en una sola figura materna antes, durante y después del parto”. Según Odent, “idealmente, la doula es madre o abuela, y ella misma ha dado a luz sin medicamentos ni intervenciones”.

En la era de la tecnología resulta difícil creer que la simple presencia de una persona pueda producir este efecto. Michel Odent da una explicación basada en la fisiología de la mujer de parto:

“La razón de ser de las doulas –y, en general, de las auténticas comadronas– puede ser interpretado desde la perspectiva de los fisiólogos, que explican cómo ciertas situaciones pueden inhibir el proceso del nacimiento. Es lo que ocurre cuando una parturienta se siente observada, una situación que tiende a activar la parte del cerebro –el neocórtex– que debería estar en reposo durante el parto. En otras palabras, la intimidad es la necesidad fundamental de la parturienta”.

Actuar con habilidad y discreción

De acuerdo con sus observaciones, una buena compañía en el parto es aquella cuya presencia ofrece confianza, tranquilidad y seguridad, pero que sabe ser discreta; que está disponible, pero no interfiere ni perturba el estado de consciencia especial de la mujer de parto; que actúa de paraguas ante otras interferencias innecesarias en su intimidad, pero con quien la mujer tiene tanta confianza que no se siente en la obligación de guardar compostura alguna.

Montse Cob, doula con muchos años de experiencia, corrobora la importancia de ese saber estar: “Durante el parto, la doula se queda en un discreto segundo plano para ayudar en lo que sea necesario. Da soporte físico y emocional a la madre, ayudándola, si lo necesita, a encontrar las posturas más cómodas para cada momento, y proponiendo formas de relajación, sea mediante masajes o por medio de la respiración. Pero la doula está, no hace. Entre la doula y la mujer en trabajo de parto se establece una comunicación que no siempre necesita una expresión verbal”. El trabajo de la doula, pues, no es la de un profesional activo, que interviene y orienta a la mujer sobre lo que debe hacer o cómo deben ser las cosas, sino que está ahí, disponible en un segundo plano, para lo que la mujer necesite.

Alguien en quien confiar

  • La doula acompaña e informa a la mujer, resuelve dudas y le ofrece su presencia y apoyo. No es un profesional sanitario, como la matrona o el ginecólogo.
  • Del mismo modo, la doula no ofrece preparación al parto, sino información para el momento del parto.
  • Es necesario que previamente se establezca una relación de confianza entre ambas, y definir el ámbito de la relación: en el parto y/o postparto, ayuda con otros niños...

Testimonio: EL SABER DE ANTAÑO

Sentir que te apoyan sin reservas en todo lo que decidas. Así de confiadas viven su parto las mujeres que tienen una buena doula a su lado.

Pariendo acompañada de una doula, Carolina consiguió lo que quería: dar a luz en confianza, en un ambiente de paz e intimidad y sin intervenciones innecesarias. Su proceso de búsqueda comenzó mucho antes de quedar embarazada: “Había visto un documental sobre el parto en España en el programa Documentos TV, y lo único que recuerdo es la indignación que sentí al final. Empecé a buscar documentación sobre episiotomías, cesáreas... La información me desbordó: son cosas que dan miedo, que no quieres, que creo injustas e innecesarias”.

Informarse sobre el parto resultó un proceso complicado con el que obtuvo datos muy contradictorios. Carolina tenía intuiciones que nadie comprendía: “Toda la información que reunía sobre las prácticas innecesarias en el parto la iba compartiendo con mi pareja, familia y amigos... y ellos lo estaban recibiendo bastante mal. Necesitaba apoyos y, en cambio, me sentía muy sola”. En seguida encontró una referencia a las doulas, y un mundo se abrió ante sus ojos. Era lo que necesitaba: alguien experimentado, ¡madre!, que brindara información, compañía y apoyo emocional durante el parto y el posparto. “El planteamiento de las doulas iba dirigido hacia lo positivo, no era un mundo reivindicativo, sino un mundo donde no había que luchar, donde tú decidías, donde yo podía encontrar el apoyo que en ese momento no estaba recibiendo. Para mí, la doula es una persona que te entiende porque sabe por lo que estás pasando, y que te va a apoyar en lo que decidas. Y lo que yo he recibido es apoyo incondicional. Fuera lo que fuera lo que quisiera, lo que buscara, lo que me hiciera ilusión, lo que sintiera... en todo me sentía respaldada. Es un apoyo sin condiciones, dificilísimo de encontrar”, afirma Carolina con vehemencia. “El parto duele, es verdad, pero fue maravilloso. ¡Volvería a parir ahora mismo!”, concluye.


Para saber más de la compañía en el nacimiento

  • Libro recomendado sobre las necesidades de las mujeres de parto: El bebé es un mamífero, Michel Odent (Editorial Ob Stare)
  • Directorio de doulas y cursos de formación en España: www.doulas.es

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