Sustancias peligrosas embarazo

EMBARAZO SANO

Sustancias peligrosas (que no lo parecen) a evitar durante el embarazo

Durante la gestación, el bebé respira y se alimenta a través de su madre. ¿Existe un mejor motivo para comer bien y dejar de lado hábitos y alimentos que pueden resultar nocivos?

Julio Basulto

16 de junio de 2017, 07:00 | Actualizado a

Estoy seguro de que todas las mujeres embarazadas quieren que su futuro bebé llegue sano a este maravilloso mundo. Por eso, y porque por mi experiencia sé que cada vez más madres se preocupan por su alimentación y la de sus hijos, no deja de sorprenderme que algunos datos se empeñen en demostrar que esta cuestión tiene múltiples matices.

El primer ejemplo es una encuesta llevada a cabo por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos que concluye que casi la mitad de las mujeres consume alcohol durante el tiempo que busca el embarazo, y que una de cada cinco fuma durante el mismo período. Cuando ya han logrado el embarazo, una buena parte de ellas sigue tomando alcohol y fumando.

La única explicación que se me ocurre es que no son conscientes de que, por una parte, el alcohol y el tabaco dificultan la posibilidad de quedarte embarazada, y que, por otra, ambas sustancias son nocivas para el bebé intrauterino.

El segundo dato preocupante nos lo ofrece una investigación realizada con 12.572 mujeres, que observó que su alimentación prácticamente no cambió al quedarse embarazadas. Y debería cambiar, sin duda, porque nos alejamos a toda velocidad de un patrón de alimentación saludable.

Tabaco, mejor olvidarlo

¿Sabes por qué es tan difícil dejar de fumar? El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo lo tiene claro. Señala que los cigarrillos actuales contienen la mitad de tabaco auténtico que los que se fumaban hace 40 años porque los fabricantes añaden entre 400 y 600 sustancias para “enganchar aún más a los consumidores”.

Pero poco hay que decir sobre los efectos negativos del tabaquismo en la salud que no aparezca ya en la cajetilla que envuelve los cigarrillos. Si fumas, acude hoy mismo a tu médico para que te ayude a abandonar tu adicción. Las posibilidades de que te quedes embarazada o de que tu hijo nazca sano aumentarán. Toma la misma decisión si eres el marido de una mujer embarazada. El tabaquismo pasivo de la madre es prácticamente igual de dañino para tu futuro hijo.

Los riesgos del alcohol

Vale la pena repetirlo: tomar bebidas alcohólicas en el período preconcepcional, entre otras cosas, reduce las posibilidades de que la mujer se quede embarazada. Tanto es así que el Departamento de Salud de los Estados Unidos desaconseja absolutamente el consumo de alcohol a toda mujer menor de 21 años. El mismo dato sirve también para el futuro papá: si bebe, su esperma será de mucha peor calidad.

Si ya estás embarazada, te preguntarás cuánto alcohol puedes tomar. Es bien fácil: nada de nada. Los expertos mundiales en el tema no pestañean al afirmar que “no existe una ‘dosis’ segura de alcohol durante el embarazo”. Es decir, no sabemos si pequeñas dosis de alcohol pueden ser responsables de muchas de las malformaciones o defectos observados en hijos de mujeres que han bebido durante el embarazo. Si brindas por tu futuro hijo, hazlo con agua.

La omnipresente cafeína

¿Tomar cafeína en el embarazo aumenta el riesgo de aborto o de parto pretérmino? Después de desgranar uno a uno los datos científicos disponibles, tanto el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos como una revisión sistemática de la literatura científica disponible han concluido recientemente que las mujeres embarazadas pueden tomar hasta 200 miligramos (mg) de cafeína al día con la certeza de que no afectará a su bebé. ¿En qué proporción se encuentra en las bebidas que tomamos habitualmente? Aquí tienes unos ejemplos:

  • Café largo (150 ml): de 58 a 200 mg, según la variedad.
  • Bebida de tipo “energética” (250 ml): 79 mg.
  • Café solo corto o con leche (50 ml): de 17 a 60 mg.
  • Lata de bebida con sabor a cola (330 ml): 33 mg.
  • (190 ml): de 36 a 42 mg, según la variedad.
  • Una taza de chocolate a la taza sin leche (225 ml): de 7,5 a 30 mg.

Afecte o no al bebé intrauterino, debes saber que la ingesta excesiva de cafeína se asocia a una larga lista de dolencias:

  • aumentos de la frecuencia cardiaca
  • temblores
  • dificultades para dormir
  • náuseas
  • vómitos
  • ansiedad
  • intranquilidad
  • sentimientos depresivos
  • dolores de cabeza
  • e incluso alucinaciones

Es imposible cerrar este apartado sobre la cafeína sin dedicar unas líneas a las bebidas “energéticas”. Además de cafeína, contienen taurina, diferentes vitaminas y varios extractos de hierbas.

¿Este “cóctel” afecta al bebé?

Pues no se sabe, así que si quieres quedarte embarazada o ya lo estás, lo más sensato es seguir bebiendo agua.

En definitiva, cada bebida que ingieres y cada alimento que tomas a diario pueden influir, para bien o para mal, en la salud de tu bebé. Hacer las cosas correctamente es tan fácil como priorizar frutas, verduras y cereales integrales, beber siempre agua y no fumar.


No todo lo natural es inocuo

Cuando hablamos de hierbas en el embarazo es inevitable hacer referencia a las náuseas, los vómitos o el estreñimiento: muchas de las mujeres que los padecen tienen miedo de tomarse un fármaco recetado por su médico, pero no dudan en acudir a los tratamientos a base de plantas. Pues bien, la mayoría no son efectivos y, además, podrían causar problemas de salud.

Los productos a base de hierbas pueden contener docenas de compuestos no evaluados en humanos. Sé prudente:

  • El uso de productos herbáceos es mayor durante el primer trimestre del embarazo, precisamente en el período crítico del desarrollo de los órganos fetales.
  • Ten en cuenta que aunque en la etiqueta se incluya el término “certificado”, este calificativo no es sinónimo de calidad o de que cumpla con la legislación vigente.
  • Si eres profesional sanitario, te interesa conocer las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del Departamento de Salud de los Estados Unidos: “Los profesionales sanitarios deben preguntar rutinariamente a sus pacientes si usan productos a base de plantas y explicarles que es arriesgado usarlos”.

Infusiones y tés, con precaución

Las principales sociedades médicas y sanitarias aconsejan a toda mujer gestantes, no solo que no tome preparados a base de hierbas, sino que tampoco abusen de las infusiones habituales (poleo, manzanilla, té) –o que ingiera la menor cantidad posible–, ya que también contienen principios activos con propiedades potencialmente farmacológicas que pueden afectar al bebé.

Algas, un ingrediente a evitar

Tampoco conviene comer algas porque su altísimo contenido en yodo puede afectar a la glándula tiroides del bebé.

El límite superior de ingesta de yodo (el punto donde empiezan los efectos nocivos) es, para una embarazada, de 1 mg. Pues bien, 8 g de alga Kombu desecada (una ración estándar) aportan unos 6 mg de yodo: el límite máximo se multiplica por seis.

Lo mismo pasa con otras algas. Evidentemente, no debemos interpretar que no se debe tomar nada de yodo. El Ministerio de Sanidad aconseja a toda embarazada un preparado farmacológico pero de solo 200 mcg al día.


Mercurio, dioxinas, y retinol

Estas sustancias tienen dos cosas en común: en exceso podrían perjudicar al feto y se “esconden” en el pescado y en el hígado y sus derivados.

Por este motivo, las sociedades de dietética aconsejan limitar el pescado a 2-3 raciones semanales durante el embarazo.

Según el Scientific Advisory Committee on Nutrition, un comité asesor del gobierno británico formado por expertos independientes, las embarazadas no deben tomar hígado o derivados –como el paté–, por sus elevados niveles de vitamina A (retinol).


Consejos para evitar la toxoplasmosis

Las mujeres que no han padecido esta dolencia deben seguir una serie de recomendaciones, ya que si se contagiaran podrían transmitirla a su hijo. El Ministerio de Sanidad recomienda:

  • Consumir solo carne cocinada a más de 66 ºC, o congelada a -20 ºC 24 horas.
  • Evitar las hamburguesas: pueden tener partes crudas.
  • No consumir embutidos ni productos elaborados con carne cruda si no se congelan previamente.
  • Limpiar bien los utensilios de cocina y las manos después de tocar carne cruda.
  • Lavar bien frutas, verduras y hortalizas.
  • Evitar tocar los gatos y el material “contaminado”.
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