Todo sobre la prueba de la glucosa

EMBARAZO SANO

Todo sobre la prueba de la glucosa

La elevación de la glucosa sanguínea es consecuencia de las hormonas del embarazo. Pero conviene vigilarla para que no derive en una diabetes gestacional.

Emilio Santos Leal

24 de mayo de 2018, 23:01 | Actualizado a

"Estoy embarazada de cinco meses y medio. Me han hecho la prueba de O’Sullivan, y ha dado 150. El ginecólogo me dice que me tengo que hacer otra prueba de la glucosa, pero esta vez más larga, de tres horas. Dice que no me preocupe. Yo soy de constitución delgada y nadie tiene diabetes en mi familia. Me sorprendí”.

Todas las embarazadas se hacen la prueba de O’Sullivan. Consiste en ingerir 50 gramos de glucosa disuelta en agua. Es una bebida muy dulce. Después, la gestante debe estar una hora en reposo y sin comer nada. Justo antes de la ingesta se toma una muestra de sangre para medir la concentración de glucosa. Y una hora después se hace lo mismo. La medida de glucosa tras la hora de espera debe ser menor de 140 mg/dl. Si ambas mediciones son normales, no tiene diabetes. Si alguna de las dos medidas sale alterada, no podemos descartar esa posibilidad y pasamos a hacer otra prueba similar, pero bastante más larga: la prueba de sobrecarga oral con glucosa.

Azúcar en la sangre

Pero, ¿qué es exactamente la diabetes? Es una incapacidad del organismo para conseguir que los azúcares de la sangre pasen al interior de las células. Al ingerir alimentos, el nivel de glucosa en la sangre permanece alto. Habitualmente, la diabetes no da síntomas; pero cuando es avanzada, puede haber sed excesiva y, como consecuencia, también micción abundante.

Básicamente existen tres tipos de diabetes: tipo I, tipo II y diabetes gestacional. Las dos primeras pueden ser peligrosas en el embarazo si no están bien controladas médicamente. En cambio, la diabetes gestacional comporta muchos menos riesgos.

Orígenes muy distintos

La diabetes tipo I tiene una causa inmunológica: las células del páncreas encargadas de fabricar la insulina son destruidas por autoanticuerpos. La insulina es la hormona que consigue que la glucosa de la sangre pase a las células para alimentarlas. El resultado es que no sólo la glucosa está elevada en la sangre, sino que las células del organismo tienen una carencia manifiesta de alimento. En este tipo de diabetes es común tener mucha sed y hambre. Suele afectar a personas jóvenes, y no especialmente a obesos ni a personas con antecedentes de diabetes en su familia. Exige un tratamiento con insulina de por vida, ya que es un trastorno que no se resuelve con dieta.

La diabetes tipo II tiende a aparecer en personas obesas y es más frecuente a mayor edad. En muchos casos, tienen familiares cercanos también afectados, sobre todo si hacen una dieta descuidada y tienen cierta edad. Una causa habitual es mantener una alimentación con exceso de calorías durante años.

A diferencia de la diabetes tipo I, en este caso no hay una carencia de insulina sino una falta de sensibilidad de las células a la insulina: lo que los médicos llamamos “resistencia a la insulina”. Podría decirse que la diabetes tipo II es una defensa celular ante un sobreexceso de alimentación. De hecho, este tipo de diabetes en muchos casos puede llegar a resolverse por completo con cambios en la dieta: evitando los azúcares rápidos y, dependiendo de los casos, disminuyendo la ingesta de calorías y haciendo ejercicio. Si no mejora, puede requerir la toma de antidiabéticos orales. Sólo los casos graves requieren insulina.

Una etapa transitoria

La diabetes gestacional aparece sólo en el embarazo; en concreto, en el segundo o tercer trimestre, muy raramente en el primero. El motivo es que durante la gestación, y sobre todo a partir del comienzo del segundo trimestre, la placenta produce una hormona, llamada hormona feto placentaria, que hace que la glucosa en sangre sea más alta de lo habitual. Su finalidad es asegurar que el feto tenga suficiente cantidad de alimento. Cuando el embarazo llega a su fin, esta hormona desaparece.

Este tipo de diabetes se parece más a la de tipo II que a la de tipo I: aparece y tiende a producirse en personas con índice de masa corporal superior a 30 (obesas) y en mayores de 35 años, sobre todo si existen antecedentes en la familia. Podría decirse que la diabetes gestacional es, en realidad, un caso de diabetes tipo II transitorio durante el embarazo. De hecho, las mujeres que han padecido diabetes gestaciones tienen tendencia a sufrir diabetes tipo II posteriormente en su vida. Y, como sucede con la diabetes tipo II, en muchos casos se soluciona siguiendo una dieta adecuada.

Una diabetes gestacional en la que, mediante dieta y ejercicio, se regulan los niveles de glucosa no supone ningún peligro para la madre ni para el bebé. Potencialmente, si esa dieta y ese ejercicio se hubieran seguido antes de hacer la prueba de la glucosa, ésta no habría salido positiva y, por tanto, no habría sido clasificada como diabetes.

Hay que tener en cuenta que esa dieta es precisamente la que se debería recomendar a toda embarazada. Por todo ello, algunos profesionales consideramos que la diabetes gestacional que se ha “normalizado” con un cambio en la alimentación, en realidad no se debería considerar diabetes, sino la consecuencia normal de una mala dieta.

Cuando la diabetes gestacional no se soluciona con dieta y ejercicio se debe tratar con insulina o con alguno de los pocos antidiabéticos orales que son compatibles con el embarazo, y en estos casos debe ser bien vigilada.

Cómo influye al bebé

La diabetes, en cualquiera de sus versiones, afecta al feto. Los bebés de madres diabéticas cuyos niveles de glucosa no han sido adecuadamente regulados tienden a ser excesivamente grandes, por lo que el parto tiene más posibilidades de acabar en fórceps, rotura de clavícula o cesárea. Así como los bebés grandes de madres sanas no están especialmente predispuestos a tener dificultades en el parto, sí lo están los bebés que son grandes a causa de la diabetes de la madre.

Por otra parte, los recién nacidos de madres diabéticas tienen predisposición a la hipoglucemia durante las primeras horas tras el nacimiento, por lo que la lactancia debe ser regulada y existen más probabilidades de que el pediatra indique la necesidad de suplementación con leche adaptada.

Además, estos bebés tienen una mayor tendencia a tener un exceso de glóbulos rojos en la sangre (policitemia), y una falta de calcio (hipocalcemia) o magnesio (hipomagnesemia).

Asimismo, la diabetes gestacional predispone al bebé a ser un adulto con diabetes u obesidad.

La diabetes tipo I o tipo II, si no están bien controladas, pueden llegar a causar malformaciones o abortos en el primer trimestre. No así la diabetes gestacional. Eso se debe a que en ésta los valores de glucosa no son extremos y a que aparece en el segundo o tercer trimestre, cuando ya se ha superado la época en que se pueden originar malformaciones.

Los momentos elegidos

En la analítica de cada trimestre del embarazo a todas las embarazadas se les mide la glucosa en sangre. En España se realiza la prueba de O’Sullivan en la analítica del primer trimestre sólo cuando existe algún factor de riesgo de los siguientes:

  • Obesidad (índice de masa corporal igual o superior a 30).
  • Intolerancia glucídica o diabetes gestacional previa.
  • Antecedentes de diabetes en familiares de primer grado.
  • Un hijo anterior nacido con macrosomía (peso superior a 4500 g).
  • Glucemia en ayunas en el límite alto de la normalidad: entre 100 y 125 mg/dl (entre 5,6 y 6,9 mmol/l).
  • Edad igual o superior a 35 años. Este dato es dudoso como factor de riesgo. Se considera factor de riesgo en España, pero no en otros países.

Según el protocolo español, en la analítica del segundo trimestre –entre las 24 y las 28 semanas– se hace la prueba de O’Sullivan a toda gestante no diagnosticada previamente, existan o no factores de riesgo.

¿Es imprescindible?

Hay muchas mujeres que describen estas pruebas de sobrecarga con glucosa como muy desagradables. Además del mal sabor que supone una bebida extremadamente dulce, pueden producirse mareos o nauseas.

Debemos recordar que la Ley de Autonomía del Paciente en España permite que cada persona tome las decisiones clínicas que crea convenientes estando bien informada. Las cuestiones importantes que hay que conocer previamente son las siguientes:

  • En la mayoría de las mujeres, la diabetes gestacional responde a cambios en la dieta y ejercicio.
  • Un 10-20% de las mujeres, sin embargo, no la pueden controlar sólo con dieta y precisan insulina o antidiabéticos orales –los pocos que son compatibles con el embarazo–.
  • Si la diabetes gestacional no se controla, hay un pequeño riesgo de complicaciones, como problemas al salir los hombros cuando nace el bebé. En las diabetes previas al embarazo, los riesgos son más importantes.
  • El hecho de ser diagnosticada la diabetes gestacional conlleva mayores intervenciones médicas en el embarazo y en el parto.

Pruebas en otros países

Existen otras fórmulas razonables para vigilar la aparición de diabetes gestacional. Por ejemplo, en países como Reino Unido, donde existe una cultura de practicar medicina basada en la evidencia, se evita cualquier prueba no necesaria que pueda suponer un factor de estrés, perjudicial en el embarazo. Sólo se hacen exámenes preventivos para detectar diabetes gestacional de la siguiente forma:

  • En el primer y tercer trimestre se mira la glucosa sin necesidad de estar en ayunas.
  • Si una mujer ha tenido diabetes gestacional en un embarazo anterior, en torno a la semana 16-18 ella misma se realiza un control de glucemia capilar, o bien una prueba de sobrecarga oral de dos horas con 75 g de glucosa. Esta prueba, a diferencia de la de O’Sullivan, se considera diagnóstica, no precisa repetirse si sale positiva y es la que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta secuencia de prueba de O’Sullivan-prueba larga la recomienda la American Diabetes Association.
  • En el segundo trimestre se realiza la prueba de sobrecarga oral con 75 g de glucosa sólo a las mujeres con factores de riesgo. Son los mismos que hemos mencionado anteriormente, pero con algunas diferencias: la edad no se considera factor de riesgo y sí tener alguno de los siguientes orígenes étnicos: Asia del Sur (India, Pakistán o Bangladesh), Oriente Medio (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Jordania, Siria, Omán, Qatar, Kuwait, Líbano o Egipto), o Caribe, si es de raza negra. Posiblemente, la prevalencia de diabetes gestacional en estos casos esté relacionada con los hábitos alimenticios, no con la genética.

Nuevas costumbres

Las embarazadas a las que, tras la prueba larga de sobrecarga con glucosa, se les diagnostica diabetes gestacional deben cambiar de hábitos.

  • Lo más importante es la dieta. Se tienen que evitar los carbohidratos de alto índice glucémico (azúcares refinados, patata; y pan, pasta y arroz blancos), que liberan gran cantidad de azúcares inmediatamente tras ser consumidos, e intentar sustituirlos por carbohidratos de bajo índice glucémico (algunas legumbres y alimentos integrales como pan, pasta..), que liberan el azúcar de una manera más lenta y aportan más fibra. Es importante no tomar carbohidratos justo al despertar o antes de dormir, momentos en que la producción de insulina es menor.
  • En caso de sobrepeso se debe disminuir la cantidad diaria de calorías.
  • Realizar ejercicio de manera regular es conveniente.
  • Se tiene que controlar la glucosa capilar (mediante un glucómetro) para confirmar que las glucemias en ayunas son menores de 95 mg /dl, y que las de una hora después de terminar cada comida son menores de 140 mg /dl.

Si con la dieta no es suficiente, tu médico te prescribirá insulina, o bien algunos de los pocos antidiabéticos orales que se pueden tomar en el embarazo, como la metformina.

Cómo se confirma la diabetes

  • El test de O’Sullivan no es una prueba que sirva para detectar la diabetes gestacional, sino sólo un factor indicativo de sospecha. Así, ante un resultado positivo en esta prueba (igual o superior a 140 mg/dl o 7,8 mmol/l) se realiza la confirmación diagnóstica con la prueba de sobrecarga oral de glucosa.
  • Su nombre médico es prueba de sobrecarga oral con glucosa. Es similar al test de O’Sullivan, pero se administran 100 gramos de glucosa –el doble que en la otra ocasión– y las medidas se toman a la hora, a las dos horas y a las tres horas desde la ingesta. A diferencia de la anterior, esta prueba sí que es diagnóstica.
  • Si en esta prueba aparecen alterados dos de los tres valores, se diagnostica diabetes gestacional.

Los resultados que se consideran normales son:

Basal en ayunas:

<105 mg/dl (5,8 mmol/l)

Una hora:

<190 mg/dl (10,6 mmol/l)

Dos horas:

<165 mg/dl (9,2 mmol/l)

Tres horas:

<145 mg/dl (8,1 mmol/l)

Más indicaciones

Por otra parte, en la analítica del tercer trimestre también se hace una prueba de sobrecarga oral de glucosa a cualquier embarazada que tenga una sospecha de macrosomía fetal (bebé intrauterino con peso demasiado alto) o polihidramnios (exceso de líquido amniótico).

¿Qué debo comer?

En el embarazo, podemos evitar subidas excesivas de glucosa en sangre si tomamos hidratos de carbono de bajo índice glucémico (IG).

¿Qué es el índice glucémico?

Es la velocidad con la que un alimento que contenga hidratos de carbono causa una elevación de la glucosa sanguínea.

¿Cuáles son los hidratos de carbono de absorción lenta?

Aquellos de moléculas más complejas, como las legumbres (lentejas, garbanzos...), las verduras (excepto las más dulces como la calabaza y las patatas), y los cereales si son integrales.

¿Qué hace que un hidrato de carbono aumente su IG?

Cuanto más se refina un alimento, más rápidamente se digiere, debido a la mayor exposición de sus moléculas a los jugos digestivos. Por eso es preferible tomar los cereales con su cáscara y su germen (pan y arroz integral, muesli...) y evitar el azúcar y sus derivados.

¿Y la fruta?

Contiene azúcares fáciles de digerir, pero también fibra y agua. Es mejor tomarla entera que en zumo, porque aumentaría el IG.

Diabetes antes del embarazo

  • Si eres diabética, antes de quedarte embarazada necesitarás tener un buen control de la diabetes, con valores de hemoglobina glucosilada por debajo de 6,1%. Si supera el 10% deberías evitar el embarazo.
  • Evita el embarazo si como consecuencia de la diabetes tienes gravemente afectados el riñón, el corazón, una de las retinas o algún nervio.
  • Antes del embarazo, el índice de masa corporal debería ser <28.
  • Necesitarás controlar la glucemia capilar durante tu embarazo cuatro veces al día para saber que en todo momento estás recibiendo la dosis adecuada de insulina.
  • También es preciso un control mensual de hemoglobina glucosilada en el embarazo. En el parto es necesario controlar la glucemia cada hora o cada media hora.
  • Necesitarás una ecografía adicional en la semana 28 para saber que la ganancia de peso del bebé es la adecuada.
  • Los primeros días tu bebé precisará vigilancia pediátrica para descartar posible hipoglucemia.