Cuando creas que no tienes suficiente leche

LACTANCIA MATERNA

Cuando tu leche no parezca suficiente

La única regla infalible para lograr tener suficiente leche es que el bebé se agarre al pecho en una posición adecuada, lo vacíe bien, mame más a menudo y que la madre esté bien hidratada.

Luis Ruiz

13 de julio de 2017, 07:00 | Actualizado a

La falta de leche, o la poca cantidad, es uno de los motivos que lleva a algunas madres a dar a su bebé un suplemento de leche adaptada.

Antes de dar ese paso, muchas de ellas han intentado incrementar la producción de leche tomando infusiones o eligiendo determinados alimentos, cuando, en realidad, la mejor forma de asegurar que el pecho de una mujer segregue leche es procurando que el bebé mame cuanto más mejor.

No hay mejor estímulo que la succión.

La glándula mamaria es un órgano que funciona –una vez desarrollado tras la pubertad o un embarazo– por la acción de dos hormonas segregadas en el sistema nervioso central:

  • La prolactina, que estimula la producción de la leche.
  • La oxitocina, hormona activa en muchas actividades relacionadas con la procreación y reconocida como la hormona del amor: se libera en el contacto piel con piel y es responsable del apego que se inicia ya tras el parto, cuando dejamos que el niño repte hasta el seno materno, hasta identificarlo, prenderse y mamar.

Una sustancia presente en la leche también juega un papel destacado: el factor inhibidor de la lactancia, que frena la actividad de la prolactina y la producción de leche. Si hay mucha cantidad de leche en la glándula, ese mismo exceso impide que se produzca más.

Cuanto más vacío esté el pecho, menor presencia de inhibidor y, por lo tanto, más producción de leche.

Para que todo este proceso funcione correctamente, es necesario que un estímulo nervioso produzca en el cerebro la liberación de pro-lactina y oxitocina: lo logra la succión del pezón y la areola.

Pero también los pensamientos y las emociones de la madre cuando escucha, ve, piensa y toca a su bebé.

Así pues, el estímulo y la succión correcta que vacía el pecho es lo único que hace falta para incrementar la producción de leche.

De todos modos, popularmente también se cree en otros mecanismos. Vamos a ver algunos de ellos.

Beber más líquidos

La leche está compuesta fundamentalmente de agua. Es posible que si la mujer restringe la cantidad de agua que toma, pueda darse una menor producción de leche. Pero eso no significa que tomando más líquidos de los que necesita vaya a conseguir lo contrario.

De nuevo, la naturaleza nos ofrece un mecanismo para que la falta de líquido no reduzca la producción de leche: la sed. Muchas mujeres sienten una gran necesidad de beber cuando tienen el reflejo de oxitocina (salida de la leche). Y para finalizar este apartado, una aclaración importante:

No hace falta tomar leche para producir más leche.

Elecciones en la mesa

Algunos alimentos, los llamados galactogogos, tienen fama de producir una mayor cantidad de leche. Cada cultura tiene los suyos. Por ejemplo, aunque no existen estudios que demuestren la efectividad de algunas hierbas tradicionalmente usadas con este propósito, algunas infusiones podrían aumentar la producción de leche... pero por el incremento de la ingesta de agua que suponen en mujeres que no beben lo suficiente. Lo que sí se ha visto son casos de intoxicación por estas sustancias en niños amamantados. Así que quizás deberíamos dejar de creer que “como son hierbas” no pueden hacer daño.

Se ha visto que tomando cerveza se incrementa la producción de leche. Eso podría suceder por tres razones: los cereales con los que está hecha, la mayor ingesta de líquidos y la tranquilidad que da tomar algo que se cree mejora la producción.

Desde luego, la cerveza que se tome durante la lactancia debería de ser sin alcohol, ya que este pasa muy rápidamente a la leche materna.

Dosis más altas de energía

Las mujeres que amamantan tienen unos requerimientos nutricionales especiales, pero, como en el caso de los líquidos, tomar más de lo que necesitan no implica una mayor producción de leche. Solamente en situaciones de malnutrición importante la cantidad de leche disminuye, no así la calidad.

Creer que los huevos, los frutos secos y la carne son imprescindibles para la mujer puérpera quizá es una herencia de la hambruna de la posguerra española. En las mujeres que estuvieran mal nutridas es probable que estos alimentos les ayudaran a amamantar.

La carencia de un micronutriente como el yodo –que todas las mujeres deberían tomar tanto durante el embarazo como en la lactancia– puede generar una menor producción de leche. Esta carencia causaría un hipotiroidismo materno, que, a su vez, originaría una falta de producción de leche. En estas circunstancias, la administración de yodo de forma terapéutica soluciona el problema. Pero como en los casos anteriores, suplementar la cantidad recomendada no sirve de nada; es más: podría llegar a ser perjudicial.

Priorizar el contacto

Ver y tocar al bebé es otro de los factores importantes en la producción de leche, ya que influye en la liberación de oxitocina.

Por esta razón a las madres de prematuros ingresados se les ha propuesto tener una foto de su hijo delante mientras estimulan la producción con un sacaleches. El contacto íntimo que comporta el Método Madre Canguro seguramente también le contribuye a incrementarla.

Por último, la madre que se reincorpora al trabajo puede tener un bajón tras unos primeros momentos de acúmulo.

Para seguir con la lactancia es importante que durante el fin de semana tenga el máximo contacto con su bebé; así subirán los niveles de leche, que luego van a mantenerse.


Fantasías y realidades

Verdadero

  • Usar un sacaleches puede ayudar a aumentar la producción de leche pero el estímulo nunca es tan eficaz como el del bebé.
  • Algunas sustancias aumentan los niveles de prolactina (domperidona y sulpiride). Pero el bebé consigue lo mismo al succionar.
  • Antes de tomar un anticonceptivo, consulta a tu médico. Los estrógenos podrían hacer disminuir la producción de leche.

Falso

  • Un parto por cesárea no retrasa la subida de la leche. Lo que suele pasar es que la puesta al pecho del bebé se pospone.

  • La anemia o el cansancio no influyen en la actividad del pecho. La poca cantidad podría atribuirse a que lo da menos a menudo.
  • Un pecho pequeño no implica dificultades. Su tamaño depende del tejido graso no de las glándulas secretoras de leche.


El pecho se va adaptando

La glándula mamaria crece y se modifica por los estímulos hormonales.

  • En la primera fase del ciclo menstrual (predominan los estrógenos) crecen los canalículos y las divisiones alveolares. En la segunda (predomina la progesterona), aumenta la celularidad de los alvéolos y la glándula.
  • En el embarazo, los niveles de estrógenos y progesterona se elevan y la glándula mamaria aumenta de volumen. En ocasiones los pechos crecen hasta dos tallas. El cuerpo de la mujer se prepara para la lactancia.
  • No es preciso haber estado embarazada para poder amamantar. El estímulo de la areola y el pezón y la succión no dolorosa del bebé hacen que la glándula mamaria produzca leche.

Liberarse del estrés

El aspecto emocional es otro de los factores que pueden influir en la producción de leche. Sentirse apoyada es fundamental.

  • En otros tiempos, las mujeres se iban a parir a casa de su madre y estaban allí durante todo el puerperio. Eso les daba la tranquilidad necesaria para recuperarse y criar a su hijo.
  • Hoy en día, las cosas han cambiado mucho. Con el tipo de estructura de familia y la falta de experiencia en lactancia de muchas abuelas, el apoyo en el posparto a veces es una arma de doble filo.
  • Sentir el respeto del entorno es crucial para vivir esta etapa con el menor estrés posible. También lo es confiar en la capacidad de amamantar.
  • Otro aspecto importante es la ausencia de dolor. Si el bebé está bien prendido la lactancia es placentera; una molestia indica que la posición es mejorable. Acudir a una persona especialista en lactancia para corregir la postura o detectar alguna otra dificultad más la ayuda de los analgésicos para calmar un dolor de muelas o un pecho ingurgitado son compatibles y pueden ser de ayuda.

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