Lactancia y guardería

VUELTA AL TRABAJO

Guardería y lactancia

Dar el pecho sigue siendo la mejor forma de alimentar y proteger a nuestro hijo, aunque volvamos al trabajo. Ahora todo parece muy complicado, pero existen muchas alternativas, solo hay que adaptarse y organizarse un poco.

Luis Ruiz

5 de octubre de 2017, 07:00 | Actualizado a

¡Qué rápido pasan las 16 semanas de baja maternal! Y cómo cuesta dejar a nuestro bebé... Y a pesar de que se están produciendo cambios sociales y muchos padres deciden organizar o combinar sus jornadas laborales para poder dedicar el máximo de su tiempo a la crianza y la educación de sus hijos, muy a su pesar y a la espera de que cambie la legislación, muchos acaban acudiendo a las guarderías para que cuiden de sus hijos mientras están trabajando. Así que en algún momento los bebés se quedan allí y allí hay que alimentarlos. Pues bien, también allí el mejor alimento es la leche de su madre, aunque sea en diferido.

En ocasiones, por falta de información en las guarderías, no aceptan la leche materna como alimento para dar al bebé. Aunque cada vez son menos, todavía muchas madres tienen dificultades. Por suerte ya hay normativas al respecto en muchas comunidades autónomas (por ejemplo, en Catalunya desde el 2007 y en Madrid desde el 2009) que recogen la lactancia como un derecho del bebé.

Los beneficios de esta decisión son múltiples: por un lado el niño sigue con la mejor alimentación posible, recibiendo todos los efectos protectores y nutritivos que la leche le aporta, y, por otro lado, la madre siente que sigue haciendo algo muy valioso por su hijo. Sin duda, este factor puede ayudar a superar más fácilmente el trauma que significa para ella separarse de su bebé.

Sólo en casa

Si llevamos al bebé a la guardería y no acepta o no se adapta a la lactancia en diferido, se le puede dar otro tipo de alimentos como leche artificial, papillas hechas con leche materna extraída o artificial, y también sólidos.

Y cuando el bebé recupera a su madre, en casa, al acabar su jornada de trabajo, puede estar el resto del día mamando. Con este sistema no hay peligro de que tome poca leche.

Algunos niños lo hacen así, pero otros en un primer momento inician una huelga de lactancia. Parece que no quieren saber nada de mamar y en cierto modo hacen que la madre se sienta mal. Pero al final es una cuestión de adaptación y el bebé depone su postura, deja la huelga y acaba mamando de nuevo para alegría de todos.

Una actitud activa

Si finalmente aprovechamos el inicio de la guardería para introducir la alimentación complementaria, como en cualquier otro aprendizaje sería bueno que el bebé tomara la iniciativa.

Los mayores no damos de mamar, ni de comer. Los bebés maman y comen, y los adultos contribuimos a que esto sea posible ofreciendo el pecho o el biberón o alimentos ricos y sabrosos como los que comemos nosotros para que los prueben y también para que nos imiten. Así en la guardería, también sería bueno intentar que el niño fuera la parte activa. Deberían considerar la alimentación complementaria como un juego más. Un juego vital y agradable para descubrir el manejo de la comida y los diferentes gustos y sabores.

Esta manera de actuar puede generar dificultades en algunos centros porque para una cuidadora que ha de alimentar a los 5 o 10 (o más) bebés que tiene a su cargo, es más fácil dar una papilla que dejar que empiecen a experimentar y jugar con ella. Esta fórmula, un tanto diferente a la que estamos habituados y poco practicada en las guarderías, se conoce por su término inglés: baby led weaning.

De todas formas, ya sea papilla, leche materna, leche artificial o los alimentos que tome, no hay que forzar a que el bebé coma. Ni preocuparse en exceso. Del mismo modo que algunos lactantes duermen toda la noche y no necesitan comer en 8 o 10 horas, algunos niños en la guardería se niegan a comer y después están el resto del día mamando.


Nunca hay que forzarle para que tome nuestra leche o coma sólidos


Cómo organizar la extracción

  • Durante los primeros días y hasta que se regule la producción, los pechos seguirán estando igual de llenos, tendrán mucha leche y será necesario pensar en un sistema para vaciarlos y que la madre no sufra molestias durante las horas que no está con su hijo.
  • Muchas mujeres se sacan la leche en su puesto de trabajo y la guardan para llevarla al día siguiente a la guardería. Otras la han ido acumulando y congelando en previsión.
  • La leche materna aguanta durante seis horas, a temperatura ambiente, hasta dos días en la nevera. Así que no hay problema para llevarla del trabajo a casa y de casa a la guardería.

Almacenar y transportar nuestra leche

  • La leche materna debe conservarse siempre en envases destinados al uso alimenticio. Para congelarla, una buena opción son los de cristal. También existen bolsas de plástico que se acoplan directamente al sacaleches.
  • Cuanto más estable sea la temperatura, mejor se conservará la leche. Para llevarla a la guardería es una buena idea usar una pequeña nevera portátil, como la que utilizamos para nuestra comida.
  • Puede llevarse a la escuela infantil la cantidad para todo un día, distribuida en tantos recipientes como tomas para facilitar el trabajo y evitar la manipulación. Si es descongelada, debe ser de ese mismo día o del anterior.
  • Los recipientes deben estar identificados con la fecha, el nombre y el apellido del lactante para evitar confusiones. La leche se la pueden dar en forma de biberón o en vaso, o elaborando papillas.

La vuelta al trabajo nos afecta

  • Muchas madres, incluso aquellas expertas en extraerse leche, explican sorprendidas cómo en estos días notan que tienen menos leche. Es más que probable que el estrés producido al regresar al trabajo y por la separación del bebé inhiba su producción.
  • Los nervios seguramente son inevitables, pero para no entrar en una espiral de preocupaciones, sería bueno no angustiarse, ser realista y asumir que es una situación puramente transitoria que se superará en unos días.

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