Grupos de apoyo a la lactancia

APOYO MADRE A MADRE

Los imprescindibles grupos de apoyo a la lactancia

Son vitales. Los grupos de apoyo a la lactancia fueron el origen del actual movimiento de defensa y promoción de la lactancia materna, y siguen constituyendo el principal sostén de las madres lactantes.

Isabel Fernández del Castillo

29 de junio de 2017, 20:00 | Actualizado a

María llega por primera vez a una reunión de un grupo de apoyo a la lactancia materna. Con un bebé de poco menos de un mes, está a punto de tirar la toalla a pesar de la ilusión que le hacía poderlo amamantar. Está un poco nerviosa, y sobre todo muy decepcionada.

Nunca pensó que amamantar iba a ser tan complicado ni que tuviera que pedir ayuda.

Al fin y al cabo, es algo que han hecho las mujeres de todas las culturas toda la vida. ¿Por qué ella no puede? A la reunión asisten madres expertas, mamás recién llegadas e, incluso, profesionales de la zona en busca de información.

Unas horas después, de vuelta a casa, María se siente aliviada. La reunión la ha ayudado a no abandonar y, sobre todo, a entender por qué empezaron las dificultades.

No se trataba de que ella no pudiera amamantar, sino que en el hospital todo se había hecho mal desde el principio.

María tuvo a su hija por cesárea y pasaron casi dos horas hasta que pudieron estar juntas. Una vez tuvo a su bebé con ella, nadie la ayudó a ponérselo al pecho y, además, se lo llevaban muy a menudo, también por las noches. El resultado fue que la niña no se había agarrado bien, cada toma era un drama, tuvo una ingurgitación mamaria muy molesta, y su hija, por indicación del pediatra, empezó a tomar suplementos porque no ganaba peso.

Ahora, con la ayuda del grupo, cree que podrá alimentarla solo con su leche.

La época en que todo se complicó

En la actualidad, no pasa un mes sin que se publique algún artículo que demuestre las bondades de la lactancia materna para la salud del bebé y de la madre. Pero no siempre ha sido así. En realidad, es difícil entender la importancia de los grupos de apoyo a la lactancia sin tener en cuenta el contexto en el que comenzó todo.

En los años 50, la casi desaparición de la lactancia materna tuvo su origen en dos fenómenos muy relacionados. Por una parte, el nacimiento se trasladó de forma generalizada del domicilio familiar –donde sí había mujeres con experiencia en dar de mamar– al hospital, a la vez que la atención al parto comenzó a medicalizarse cada vez más.

En el hospital, los bebés eran sistemáticamente separados de sus madres y enviados al nido, y las madres recién paridas entraban en una estricta dinámica que consistía en dar de mamar cada tres horas, colocando al bebé diez minutos en cada pecho. Las lactancias fracasaron en masa y caló la idea de que la lactancia es algo difícil y complicado, y que muchas madres “no tienen suficiente leche”.

Hoy se sabe que esas pautas son la mejor manera para dar al traste con la lactancia materna más prometedora.

Esta circunstancia coincidió con el surgimiento del fenómeno del biberón, que supuso una fácil solución para los problemas causados por las prácticas hospitalarias, y fue apoyado con entusiasmo por la clase médica debido a que los bebés engordaban más rápidamente.

La determinación de las pioneras

Fue en este contexto donde comenzó, en 1956, la primera red de madres de apoyo a la lactancia materna: La Liga de la Leche, una organización norteamericana pero con un nombre hispano, ya que por aquel entonces la palabra breastfeeding (lactancia), que incluye la palabra breast (pecho), no estaba bien vista. La organización interna, su rigor científico (¡aunque en aquellos tiempos la ciencia no estuviera por la lactancia!), su cuidado lenguaje y la calidad de los materiales han sido esenciales para que esta organización haya sobrevivido y prosperado a lo largo de tantos decenios, y ha allanado el camino para el desarrollo de este movimiento tan esencial.

En España todo empezó alrededor del año 1985 con la puesta en marcha de tres iniciativas pioneras, la Asociación Vía Láctea de Zaragoza, la Asociación Gala de Barcelona (que ya no existe) y el primer grupo de apoyo a la lactancia de la Liga de la Leche iniciado en Bilbao por Connie Little.

Los inicios fueron lentos y el reconocimiento nulo, a pesar de que el nivel de conocimientos y competencias de las madres era, por lo general, muy superior al de los profesionales. En muchos casos, entre las integrantes de las asociaciones de apoyo a la lactancia se encuentran profesionales de la salud.

La Asociación Vía Láctea fue la primera en elaborar una Guía de Lactancia Materna, y lo hizo con el apoyo del Departamento de Salud Pública de Aragón. Aun así, era impensable que pudiera ser redactada y firmada únicamente por madres, de modo que fue prologada por el conocido pediatra Dr. Luis Ruiz. En la última revisión, en 2007, ya no hizo falta que ningún médico “autorizara” la guía. Desde entonces, numerosos grupos de apoyo a la lactancia han publicado sus guías y materiales. De hecho, los grupos de apoyo a la lactancia se han ido incorporando poco a poco al sistema, hasta el punto de intervenir con regularidad en los congresos de lactancia materna que bianualmente organiza el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

El funcionamiento interno

La labor de estos grupos se basa en el trabajo desinteresado de las madres que lo integran. La forma jurídica elegida para constitutirse acostumbra a ser la de asociación. Los encuentros suelen tener un carácter local (un barrio, un pueblo) y las reuniones son periódicas, de forma que las mujeres saben cuándo se producen (el segundo martes de cada mes, por ejemplo), o bien se convocan a través de la página web de la asociación para que cualquiera pueda consultar los datos.

Tienen lugar en locales públicos, como los centros cívicos, que suponen un coste cero para el grupo y permiten que la asistencia sea gratuita. Los encuentros son abiertos, es decir, siempre hay una o varias personas de la asociación o el grupo que son las responsables de conducir la sesión, pero puede asistir quien quiera, no hace falta inscribirse.

Otro servicio que suelen ofrecer estos grupos es la atención telefónica para casos urgentes que no pueden esperar a la reunión. Las páginas webs de las asociaciones incluyen los teléfonos de las personas que están disponibles, así como los días y horarios en los que se les puede encontrar. Muchos también tienen un servicio de préstamo de libros, material audiovisual o sacaleches. Los más activos organizan talleres y conferencias relacionadas con la lactancia y la crianza.

Muchas mujeres se deciden a asistir a estas reuniones porque se encuentran con alguna dificultad en su lactancia, pero son cada vez más las que acuden cuando aún están embarazadas. Esta es una gran noticia, porque informarse durante la gestación resulta clave para hacer las cosas lo mejor posible en los primeros días, fundamentales para prevenir problemas.

Este apoyo entre madres tiene también un gran valor psicosocial, el de poder entrar en contacto con otras madres que están en el mismo momento vital.

El puerperio es una etapa en la que las madres se encuentran mejor si encuentran el apoyo de otras mujeres.

Pero en la actualidad, con la incorporación de la mujer al trabajo y la desaparición de la vida de barrio, es un hecho que las madres han perdido la red social tradicional de apoyo y están muy solas en el posparto. En este sentido, los grupos se convierten en un punto de encuentro de gran relevancia: no son solo un lugar al que se acude a resolver un probema, sino un espacio en el que compartir experiencias y reflexiones.

Es muy interesante ver como las responsables del grupo ceden el protagonismo a las madres.

Alianzas naturales

Los grupos de apoyo a la lactancia tienen estrechos vínculos con el movimiento por el parto respetado, y constituyen un tejido por donde este movimiento ha crecido de forma natural. De hecho, como afirma María Jesús Blázquez, socia fundadora de la Asociación Vía Láctea, “en el año 85 ya teníamos una fuerte conciencia de la importancia de respetar la fisiología del parto, pero en aquellos tiempos era un tema tabú. En cambio, la lactancia materna sí se podía nombrar, y se podía trabajar en su favor”.

Esta alianza social entre movimientos es de lo más lógico. De hecho, la relación entre el parto y el éxito en la lactancia va más allá de las prácticas en las primeras horas tras el nacimiento. Por ejemplo, hay estudios que han constatado una relación directa entre la tasa de betaendorfinas en la leche materna y la duración de la lactancia. Y esa tasa está estrechamente relacionada con el tipo parto, y si se ha medicalizado o no.

Las raíces comunes de ambos movimientos es tan clara que incluso la IHAN (Iniciativa Hospital Amigo de los Niños) ha cambiado recientemente su nombre por el de Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia. Porque... ¿puede ser un hospital amigo de los niños y no serlo de las madres?

Entrevista

“Necesitas devolver lo que has recibido”

María Jesús Blázquez, bióloga y socia fundadora de la asociación Vía Láctea (Zaragoza), es una de las “históricas” de los grupos de apoyo a la lactancia.

¿Qué es lo que hace que una madre decida ayudar a otras?

Acudes al grupo porque necesitas ayuda. Con el tiempo te incorporas a él porque sientes la necesidad de devolver lo que has recibido, una sensación de gratitud. Hay gente que ayuda aportando sus conocimientos y talentos que pueden ser útiles a la asociación, y otras que escogen ayudar a otras madres. Se produce una alquimia, una transformación, una felicidad inmensa de sentirse útil.

¿Cuál es el perfil de las personas que acuden a los grupos de apoyo?

Hay madres de todos los ámbitos, pero hemos notado que cada vez vienen más mujeres del campo educativo (maestras, profesoras) y sanitario (matronas, enfermeras, psiquiatras, psicólogas...), y muchas trabajadoras sociales.

Lleváis más de 20 años en la brecha. ¿Qué cambios habéis notado en todos estos años?

Antes no se veía a un padre en una reunión. Ahora hay encuentros de fin de semana a los que vienen los padres, la familia entera. La lactancia es ahora un asunto familiar. Con las matronas también se ha ido desarrollando una relación de colaboración: hay matronas de la zona que envían a las mujeres con problemas a la asociación. Hace 20 años eso era impensable.

¿Las madres que orientan deben tener algún tipo de preparación?

Las madres que quieren ayudar deben prepararse y al principio deben estar acompañadas por otras con más experiencia. La experiencia personal en lactancia no es suficiente, aunque esa experiencia es la que te da el impulso.


Informarse, la base del éxito

Tener a tu hijo permanentemente contigo, no estar pendiente del reloj, colocarlo bien... Empezar a hacer las cosas bien desde el principio no está garantizado en todos los hospitales.

Si estás interesada en dar de mamar, localiza el grupo de apoyo a la lactancia más cercano a tu casa y acude a algunas reuniones antes del parto. Informándote antes podrás prevenir problemas.

La red más grande de ayuda mutua


Dentro de los factores que más ayudan a que la lactancia materna tenga éxito se encuentra el formar parte o asistir a las reuniones de un grupo de apoyo a la lactancia.
Por ello, la IHAN recomienda “fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la lactancia natural y procurar que las madres se pongan en contacto con ellos”.

¿Dónde encontrar tu grupo más cercano?

Puedes encontrar información sobre grupos de apoyo por comunidades autónomas o dar de alta uno nuevo en la página de IHAN