¿Necesita tomar algo más además de mi leche?

LACTANCIA MATERNA

¿Necesita tomar algo más además de mi leche?

La leche materna es el mejor alimento que se puede ofrecer a un bebé, pero en algunas ocasiones puede ser necesario darle un complemento ¿En cuales?

Luis Ruiz

1 de noviembre de 2017, 09:03 | Actualizado a

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Sanidad recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses, lo que equivale a decir que la mayoría de niños no necesita otro alimento, ni siquiera agua, antes de esa edad.

No obstante, sabemos que en algunas ocasiones es preciso darles algún complemento.

Muchas madres reciben esta noticia con frustración. Las razones que les dan suelen confundirlas y les crean inseguridad acerca de la calidad o la cantidad de su leche, disminuyen su autoestima y pueden ser el principio del fin de la lactancia cuando apenas ha empezado. Por eso conviene encarar el tema con claridad.

Los expertos consultados por la OMS hacen unas recomendaciones sobre la complementación en situaciones médicamente aceptables. Algunos bebés no deben tomar leche materna ni otras leches que no sean fórmulas especializadas:

  1. Los bebés que tienen galactosemia clásica (necesitan una fórmula libre de galactosa)
  2. Los bebés que tienen la enfermedad de orina en jarabe de arce (precisan una fórmula libre de leucina, isoleucina y valina)
  3. Los bebés que tienen fenilcetonuria (se requiere una fórmula libre de fenilalanina).

Dejando de lado estos tres casos, poco habituales, hay bebés que pueden necesitar otros alimentos, además de la leche materna, un tiempo:

  1. Lactantes nacidos con menos de 1.500 g (muy bajo peso).
  2. Lactantes nacidos con menos de 32 semanas (muy prematuros).
  3. Recién nacidos con riesgo de hipoglucemia debido a una alteración en la adaptación metabólica, o incremento de la demanda de la glucosa –en particular, aquellos que son prematuros, pequeños para la edad gestacional o que han experimentado estrés significativo intraparto con hipoxia o isquemia, aquellos que están enfermos y aquellos cuyas madres son diabéticas– si la glucemia no responde a la lactancia materna óptima o a la alimentación con leche materna.

Suspensión temporal

Hay enfermedades graves que requieren el ingreso materno en la UCI. Igualmente, en algunas infecciones, como la del virus del herpes, hay que evitar el contacto directo. Por último, algunas medicaciones maternas también pueden hacer necesaria la alimentación temporal del bebé con otro alimento distinto a la leche de su madre. Pero en todos estos casos, es importante aprender que no siempre es necesario suspender la lactancia. En el caso de medicamentos, se puede consultar la compatibilidad de su uso en www.e-lactancia.org, la página del Hospital Marina Alta, una web de referencia.

En ocasiones se había suspendido la lactancia ante la aparición de un absceso mamario, hepatitis B, hepatitis C, mastitis o tuberculosis. En ninguno de estos casos la lactancia está contraindicada ni se debe suspender. Simplemente hay que aplicar las medidas adecuadas y el tratamiento oportuno.


Qué dar, cómo y los riesgos a evitar

  • En España existen tres bancos de leche materna –en Baleares, Madrid y Valencia–, y dos más en proceso de creación –en Barcelona y Zaragoza–, que ponen al alcance de los recién nacidos que hemos descrito la leche que necesitan. Cuando no es posible, los complementos que se pueden administrar dependen de la edad y las circunstancias de los bebés. Un bebé prematuro necesita un tipo de leche muy distinta a la que puede tomar uno de más de seis meses cuya madre vuelve al trabajo (lo conveniente sería ofrecerle una leche de continuación) y puede iniciar la alimentación complementaria con sólidos o semisólidos. También, es importante valorar si es necesario administrar preparados de alimentos hidrolizados completos para evitar la sensibilización a la proteína de leche de vaca o patologías posteriores.
  • La manera de ofrecer la leche es muy importante, ya que no debe interferir en el aprendizaje de la succión en los recién nacidos y los bebés muy pequeños. Chupar de un biberón y mamar son dos acciones muy diferentes, por lo que dar los complementos con biberones podría interferir en el buen agarre al pecho y generar más conflictos. El uso de vaso, jeringa, suplementador o cuchara son opciones válidas. En bebés más grandes posiblemente la succión está bien establecida y no se producen interferencias.

En general, es mejor que sea otra persona la que ofrezca el complemento al bebé para que el niño relacione a su madre con el hecho de mamar, y a los demás, con otro tipo de succión.

  • En ocasiones, los sanitarios nos queremos asegurar de que el recién nacido toma todo lo necesario y hemos administrado complementos cuando no eran necesarios. Un ejemplo, el suero glucosado para habituar al bebé a mamar. Esta práctica, afortunadamente, está desapareciendo en la mayoría de hospitales: si los bebés toman pecho, con la leche materna tienen suficiente; si les damos leche artificial, este alimento es el que tiene que tomar.
  • ¿Qué puede ocurrir si se da un complemento innecesariamente? En la madre, las primeras tomas frecuentes disminuyen el riesgo de ingurgitación, por lo que dar sueros o biberones va a generar molestias y dolor, además de una inflamación que dificultará el agarre. Como no se extrae leche, produce cada vez menos. Además, la complementación sacia al bebé, que mama menos. Esto cierra el círculo que lleva al abandono de la lactancia.

Por otra parte, dar agua los primeros días puede hacer aparecer o incrementar la ictericia, ya que el meconio no se elimina tan rápidamente.