"Por una maternidad vivida con libertad y gozo"

ENTREVISTA A MARÍA JESÚS BLÁZQUEZ

"Por una maternidad vivida con libertad y gozo"

La sabiduría y las experiencias que las madres comparten entre ellas es una de las herramientas más eficaces para lograr normalizar la lactancia materna.

Isabel Fernández del Castillo

4 de febrero de 2018, 09:09 | Actualizado a

María Jesús Blázquez es Bióloga y profesora. Lleva décadas luchando para que las mujeres puedan vivir su maternidad con libertad. En 1987 fundó, junto con otras madres, Vía Láctea, uno de los primeros grupos de apoyo a la lactancia materna en España. Y en los últimos años ha logrado que esta temática se aborde en la universidad, dirigiendo los Cursos de Maternidad de Jaca (Zaragoza).



Fundaste con otras amigas uno de los primeros grupos de apoyo a la lactancia materna en España. ¿Cómo vivisteis aquella iniciativa tan pionera?

Con la alegría del nacimiento de una "criatura", sintiendo que abríamos una nueva vía y entregando entusiasmadas toda nuestra creatividad y todo nuestro coraje.

La ayuda madre a madre ha sido y es la esencia de nuestra dedicación. Son miles las mujeres que nos han consultado y que han venido a nuestros encuentros.

¿Encontrasteis alguna dificultad?

Los inicios fueron duros porque pocos comprendían nuestra labor, faltaban referentes, y necesitamos años para que confiaran en noso-tras. En Aragón, esa confianza dio sus frutos, y apoyaron la publicación de la primera guía sobre lactancia materna elaborada por madres. Fue un paso importante en el reconocimiento del protagonismo de las madres, ya que amamantar es un derecho y un asunto de mujeres.

¿Qué os empujó a poner en marcha este proyecto?

Nuestro latido más profundo es la recuperación de la dignidad de una maternidad vivida con libertad y gozo. No es casualidad que las primeras mujeres que fundamos Vía Láctea pariésemos en nuestras casas y lactaramos por años. Ahora podemos decirlo, pero hace 30 años no se habría comprendido.


¿Creéis que el trabajo de tantos grupos de apoyo y de profesionales ha tenido el fruto esperado?

En apariencia se han producido cambios favorables, pues se han editado documentos oficiales, carteles y folletos sobre lactancia materna. Sin embargo, todavía son mayoría las madres que se encuentran con interferencias que les arrebatan sus lactancias. No se ha dado una transformación auténtica: la lactancia materna sigue siendo la excepción, lo raro, la noticia en el ámbito sanitario y social, y continúan las malas prácticas en el parto, el abuso de la oxitocina sintética y de la epidural, así como un ambiente generalizado de desconfianza hacia la capacidad de la mujer para amamantar.

¿Cómo se os ocurrió la idea de llevar la maternidad a la universidad con los cursos de Jaca?

Fue una suma de sincronicidades y un fuerte deseo de ofrecer, en el marco de la universidad, el estudio de diferentes aspectos de la mater-nidad y la crianza desde la perspectiva de las mujeres y de los niños, analizando las relaciones sociales que favorecen o impiden vivir la experiencia con libertad y gozo. La universidad reconoció la calidad del grupo docente, formado en su mayoría por mujeres de distintas disciplinas, el cual logró reunir durante siete años a 55 ponentes y a más de 600 asistentes.

¿Sigue la maternidad siendo considerada un asunto menor?

La maternidad continúa estando infravalorada. Se vive a contracorriente en una sociedad que antepone lo material, la productividad y el trabajo frente a las personas y al valor de los cuidados.

Las consecuencias son la deshumanización, la psicopatía y un dolor que queda encerrado en la memoria celular de cada persona, según haya sido el grado de carencia de madre que haya vivido en su infancia.

Y toda esta experiencia, ¿cómo te ha influido a nivel personal?

Esta labor me ha hecho mejor persona: he aprendido a escuchar, a respetar y a no juzgar. Y, al mismo tiempo, he disfrutado intensa-mente cada vez que una madre y su criatura han podido seguir adelante con su lactancia después de haber pasado por Vía Láctea.

Eres profesora en un instituto. ¿Qué te parece la forma en que los programas y los libros de texto abordan estas cuestiones?

Lamentable. Es una muestra de la desconsideración social que tienen estos temas tan importantes. Es necesario formar al profesorado, elaborar materiales y, lo más importante, reconciliar a cada docente con esa parte de su vida, porque, si hay sombras o memorias no sanadas, de nada sirve un currículum o materiales magníficos.

Si pudieras, ¿qué cambiarías ya del sistema educativo?

Reduciría el número de alumnos por grupo, las horas de permanencia pasiva en las aulas, el número de asignaturas y la obligatoriedad de los programas. Eliminaría los exámenes y la competitividad, que destruyen la creatividad y el respeto al ritmo individual. Y el papel del profesorado sería acompañar el proceso de aprendizaje para que cada alumno pueda descubrir cuál es su propósito de vida.

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