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Cuando se encuentran mal

Tu leche es la mejor medicina para tu bebé

Reconforta a tu bebé y crea vínculo a la vez. Además, cuando está enfermo, le ayuda a recuperarse, calma su malestar y le aporta la hidratación más adecuada

Dr. Luis Ruiz

Tu leche es la mejor medicina

25 de abril de 2016, 12:24 | Actualizado a

Al amamantar a tu hijo cuando está enfermo no solo le estás dando los nutrientes que necesita para recuperarse antes, sino que también está recibiendo tu calor y tu amor, y como bien sabes, no hay tratamiento más eficaz.

Y no solo eso, además, para él es una anestesia sin contraindicaciones. Mientras el bebé mama, como el cerebro libera hormonas de relajación, siente menos dolor. Por eso es ideal darles el pecho cuando van al médico.

Cuando el niño está enfermo y no quiere más que leche, esta le aporta el confort de estar con su madre y toda la cantidad de líquidos que necesita. La naturaleza es sabia, y muchos lactantes con enfermedades infecciosas, que debilitan su estado, solo quieren mamar.

Durante los primeros seis meses de vida, el recién nacido no necesita ningún otro líquido para mantenerse bien hidratado. Y más adelante, la ingesta de leche materna le aporta también una cantidad importante de agua al niño.

El hecho de tomar el pecho tiene en el bebé un efecto de dulce anestesia. Esto es muy evidente cuando tienen que hacerle algún tipo de prueba: la del talón, las vacunas... porque se ha comprobado que los niños que están mamando mientras se les realiza la prueba sienten menos dolor que el resto.

Tomar el pecho tiene en el bebé un efecto de dulce anestesia. Si hay que hacerle alguna prueba, darle de mamar lo calma

Todas las madres cuyos hijos padecen o han tenido dolor de oídos, por ejemplo, saben que sus bebés están enganchados todo el día al pecho. Igual ocurre cuando hay dolores en otras partes del cuerpo. Las otitis son hasta 13 veces menos frecuentes si toma leche materna

Son pocos los casos en los que no se pueda amamantar a los niños, pero también los hay, y suele ser por problemas metabólicos. Los niños con galactosemia son un ejemplo. Esta enfermedad hereditaria hace que el azúcar simple de la lactosa se acumule y cause lesiones en el hígado y en el sistema nervioso central. Pero solo se da en 1 de cada 40.000 niños.

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