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Mamás en ciernes

¿Cómo calcular la fecha de tu parto?

Calcular la fecha en que nacerá tu hijo es más fácil de lo que habías imaginado.

Cristina López Conesa

9 de enero de 2017, 16:13 | Actualizado a

Cuando te quedas embarazada, es difícil conocer el día exacto en que tu pequeño se empieza a desarrollar. Sin embargo, aquí intentaremos darte unas guías sobre las que puedas basarte para hacer una estimación de en qué semana darás a luz, y qué va pasando durante el proceso.

Saber cuándo darás a luz es fácil

Desde el momento en que tu menstruación se retrasa, existe la sospecha de que se haya dado la fecundación. Éste es el primer signo de que se ha dado la fecundación, y el parámetro más fiable sobre el cual basarte, siempre y cuando lleves un control de tu menstruación y tengas un ciclo regular que, normalmente, suele durar 28 días, aunque pueden variar unos días arriba o abajo.

La gestación dura un promedio de 38 semanas, aunque como no nos es posible conocer el día exacto de la concepción, el día a partir del cual se suele empezar a contar es el primer día de ausencia de la regla. Sin embargo, la ovulación suele darse 2 semanas previas al inicio de la menstruación, y es durante la ovulación que la mujer es fértil para concebir, por lo que se le han de añadir esas 2 semanas de diferencia para calcular la fecha probable de tu parto. Es decir, desde el primer día en que notas que no te ha bajado la regla, contar 40 semanas.

¿Cómo puedo asegurarme de que estoy embarazada?

Si te quedan dudas sobre tu estado, has de saber que a partir de la ausencia de la menstruación ya sería fiable realizarte un test de embarazo, ya que estos se han de hacer pasadas 2 semanas de la concepción para que dé positivo si ésta se ha dado, y el momento del supuesto inicio de la menstruación coinciden con las 2 semanas posteriores al período fértil de la mujer.

No obstante, siempre puedes contar con la atención médica que necesites, y mediante una ecografía pueden confirmar tu estado y decirte aproximadamente de cuánto tiempo estás.

Los primeros síntomas

A veces es difícil distinguir los síntomas premenstruales de los síntomas del embarazo, y más si nunca antes has estado embarazada y no conoces cuáles son.

Durante las primeras semanas, los síntomas más comunes son el cansancio y la fatiga, te sentirás cansada y con mucho más sueño, sin saber por qué. Además, se te desarrollará más tu sentido del gusto y el olfato, prestarás atención a ciertos olores que te pasaban desapercibidos quizás encontrando algunos de ellos como desagradables. Por otro lado, sentirás tus pechos más sensibles y que aumentarán de volumen, y dados los cambios hormonales que se estarán dando en tu cuerpo, muy posiblemente experimentes cambios de humor. Aunque como ya sabes, estos dos últimos síntomas pueden fácilmente confundirse con el síndrome premenstrual, por lo que pueden pasar bastante desapercibidos. Además, no menstruarás pero sí que puedes tener pérdidas leves de sangre y un aumento de flujo.

Otros de los síntomas son un aumento en las ganas de orinar, ya que al desarrollarse el feto el útero crece de tamaño y hace presión sobre la vejiga. Las náuseas son, sin embargo, uno de los síntomas más claros, aunque no todas las mujeres pueden tenerlas. Cuando se tienen, suelen ser más frecuentes por las mañanas, aunque también tendrás otros síntomas como ardores de estómago y estreñimiento, por lo que quizás asocies las náuseas a estas razones y no les des más importancia. De hecho, ¡se han dado casos de mujeres que han dado a luz sin haberse dado cuenta en ningún momento que estaban embarazadas!

Aprovecha para adoptar hábitos de vida saludables

A partir de la 6ª semana o así, deberías ya saber si estás embarazada, por lo que a partir de este momento es muy importante que sepas de qué manera tu estilo de vida e incluso tu estado anímico son importantes para el desarrollo óptimo de tu bebé.

Ahora, él y tú sois uno y estáis conectados a todos los niveles, su cuerpo se está desarrollando gracias a la conexión que tiene con el tuyo, y no sólo es importante una buena alimentación y un buen descanso, sino también tus pensamientos y emociones, ya que estos varían los niveles hormonales de tu cuerpo, que también llegarán a tu pequeño.

Se puede hacer ejercicio estando embarazada

Sumérgete en esta experiencia y aprovecha para hacer un replanteamiento de tu vida, adopta hábitos de vida más saludables, deshazte de aquellos hábitos tóxicos como fumar y estar sedentaria. ¡Y es que estar embarazada no impide hacer ejercicio físico adaptado!

De hecho, se recomiendan deportes como el yoga y el Pilates, ya que favorecen la flexibilidad de las articulaciones, por ejemplo en la apertura de caderas, asegurándote un parto más fácil. Además, te aportan relajación y mejoran tu estado anímico. La natación también es un deporte muy recomendado, ya que te librará del peso que supone tu pequeño sobre tu espalda, gracias a la sensación de ingravidez, fortaleciendo todos tus músculos.

Vive esta gran experiencia

Todo el proceso de embarazo producirá cambios en tu cuerpo, pero será una experiencia preciosa si entiendes a qué se deben. Además es importante qué conozcas cuáles de ellos son normales y cuáles no, para poder llevar un seguimiento adecuado de tu embarazo. Es recomendable que puedas leer algún libro sobre embarazo, que asistas a actividades para embarazadas para que podáis compartir experiencias, y que valores la posibilidad de acogerte a una baja laboral por embarazo si tienes esa posibilidad.

Por último, no te falta más que vivir estos meses con alegría ¡y disfrutar de lo que la vida te va a regalar dentro de muy poco!

Etiquetas:  Maternidad Parto

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