Parir en casa

PARTO RESPETADO

Dar a luz en casa: una opción saludable e íntima

Parir en casa ya no es sólo de "alternativos".

Isabel Fernández del Castillo

9 de agosto de 2016, 22:03 | Actualizado a

El redescubrimiento de que el parto no necesita intervenciones está animando a muchas parejas a vivir ese momento en la intimidad de su hogar.

A lo largo de los últimos decenios ha habido una evolución en el perfil de las parejas que se decantaban por esta opción. Mientras que en los años 70, 80 o 90 era considerada como alternativa, hoy en día cada vez está más normalizada. Así lo afirma la comadrona Helena Solé, quien asegura que las parejas que paren en casa hoy en día son parejas de todo tipo y clases sociales.

Dar a luz en casa: una práctica segura

La falta de acceso a los recursos de los que dispone un hospital es el principal argumento en contra del parto en casa. Sin embargo, diferentes estudios realizados a lo largo de los años no han demostrado que sea más peligroso, siempre y cuando se trate de embarazos de bajo riesgo, sin complicaciones y atendidos por profesionales.

De hecho, en las recomendaciones que la OMS puso de manifiesto en 1985 ya se alentaba a los países a incluir a las parteras tradicionales en sus servicios sanitarios y desaconsejaba que los partos se asistieran en el hospital por sistema.

Y es que los datos siguen avalando esta práctica.

Según han demostrado diferentes estudios, el parto en casa tiene una mortalidad perinatal similar a la que se produce en el parto hospitalario, pero la tasa de intervenciones (cesáreas, episiotomía y partos instrumentales) es significativamente menor, así lo confirmaba el informe La seguridad del parto en casa realizado por Educer (Equipo multidisciplinar especializado en la atención familiar y la formación de profesionales en nacimiento, crianza y ciclo vital).

Ya en 2005, la conocida revista de medicina British Journal publicaba otro estudio que corroboraba esta información. Según se puede leer en sus conclusiones, en los partos domiciliarios la tasa de cesáreas era del 4%, de episiotomías del 2% y de fórceps del 1%; cifras sustancialmente menores que en los hospitales.

Conoce los diferentes modelos de atención

En cada país, y según cuáles sean sus coberturas sanitarias, este tipo de asistencia se lleva a cabo de maneras muy diferentes:

–Dentro del sistema sanitario. Algunos países ofrecen esta posibilidad a las mujeres que lo desean dentro del propio sistema nacional de salud. Esto supone que la coordinación con el hospital es total, puesto que son los mismos equipos, y el servicio es gratuito. Es el caso de Holanda e Inglaterra.

–Profesionales independientes. El parto es atendido por matronas u obstetras independientes del sistema nacional de salud y como consecuencia el servicio debe ser íntegramente pagado por las familias, independientemente de que estén abonando las cuotas de la Seguridad Social. Además, la coordinación con el hospital de referencia en caso de traslado varía en función de la relación con los equipos hospitalarios, porque si la dirección del servicio está posicionada en contra del parto en casa, puede pedirle al profesional que la ha atendido en casa que se quede fuera. Otra consecuencia es que los profesionales independientes a menudo trabajan en equipo para no tener que estar siempre de guardia y, entonces, puede que no te atienda siempre la misma persona. España o Francia son dos ejemplos de este modelo.

–Casas de parto. Son una vía intermedia entre el hospital y el domicilio situadas en las inmediaciones de los hospitales. Dicho de otro modo: es como parir en casa, en un sitio confortable, hogareño, con toda la intimidad y comodidades, pero con la tranquilidad de tener un acceso rápido al hospital en caso de necesidad. Este es el caso de Alemania.

Si tu elección es parir en casa...

En la asociación Nacer en casa encontrarás los profesionales más cerca de tu ciudad. www.nacerencasa.org

Testimonio de madre

“He tenido dos partos sin intervenciones y sin dolor”

Claudia Pariente es madre de tres hijos, el último nacido en casa. Es asesora de lactancia y dirige el centro Entre mamás.

He tenido tres hijos en diferentes escenarios. El primer parto fue en una clínica alemana. Allí respetaron mis tiempos, me dejaron andar libremente, no me pusieron vías ni oxitocina... No tuve dolor alguno.

Pero en mi segundo parto, aquí en España, me tumbaron, me pusieron oxitocina sin mi consentimiento (la diferencia de parir con oxitocina sintética y sin ella es abismal) y el dolor fue terrible. Tuve un parto intervenido de forma innecesaria y me quedé muy triste y físicamente tocada. Mi bebé también sufrió.

En mi tercer parto, hace dos meses, me tocaba parir en un hospital con fama de intervencionista, así que decidí que no volvería a pasar por la misma situación de años atrás. No quería correr riesgos. Busqué, me informé y elegí un equipo de profesionales para que me atendieran en casa. El parto fue indoloro y la recuperación inmediata. Sin duda, una decisión acertada.

En realidad, escogí esa opción por miedo: miedo al dolor, miedo a intervenciones innecesarias, miedo a que pasase algo que no pudiera controlar... y miedo a un posparto triste como me pasó con mi segundo bebé.

Lo más importante de un parto en casa es que el equipo que te atienda esté actualizado, que no siga protocolos de hace 30 años, y que sepa qué tiene que hacer en el caso de que se necesite una atención extraordinaria. Pero, ojo, todo esto también es lo más importante en un hospital.

Etiquetas:  Miedos Parto

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